VIGESIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
NACIDOS LIBRES
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo permaneció libre
incluso frente a la muerte:
No se le quitó la vida;
él la entregó libremente
a ti, Padre nuestro, y a nosotros,
para que fuéramos libres.
Guárdanos libres de toda esclavitud,
en cualquier forma que se presente:
primeramente libres del mal
y de la esclavitud del pecado,
y también de nuestros propios
temores y complejos,
de las presiones de la gente,
del espíritu gregario,
para que seamos fieles al Evangelio
y libres para el pueblo y para ti.
Esto te lo pedimos
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31–5, 1
En este pasaje, más bien difícil, Pablo nos habla de la libertad: Hemos nacido libres como cristianos, como pueblo del Nuevo Testamento. Ahora que Cristo nos ha liberado, debemos procurar no ser esclavizados de nuevo jamás. Pablo mismo es un ejemplo llamativo de esta “libertad liberadora”: Se libró a sí mismo del fariseísmo y pudo incluso tomar una postura libre con respecto a otros apóstoles cuando se trató del tema de la libertad cristiana. ¿Somos nosotros personas libres?
Digo lo siguiente: mientras el heredero es menor de edad, aunque sea dueño de todo, no se distingue del esclavo;
Está escrito que Abrahán tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su mujer, que era libre.
El hijo de la esclava nació naturalmente; el de la mujer libre, nació en virtud de una promesa.
Se trata de un simbolismo: estas dos mujeres representan las dos alianzas. La primera alianza procede del monte Sinaí y engendra esclavos: es Agar.
En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre.
Está escrito:
Alégrate, la estéril,
que no dabas a luz,
rompe a cantar de júbilo
la que no tenías dolores,
porque la abandonada
tendrá más hijos que la casada.
Salmo Responsorial
Salmo 112, 1-2. 3-4. 5a y 6- 7
R. (cf. 2) Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.
Bendito sea el Señor,
alábenlo sus siervos.
Bendito sea el Señor,
desde ahora y para siempre. R.
R. Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.
Desde que sale el sol hasta su ocaso
alabado sea el nombre del Señor.
Dios está sobre todas las naciones,
su gloria, por encima de los cielos. R.
R. Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.
¿Quién hay como el Señor?
¿Quién iguala al Dios nuestro,
que tiene en las alturas su morada,
y sin embargo de esto,
bajar se digna su mirada
para ver tierra y cielo? R.
R. Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.
El levanta del polvo al desvalido
y saca al indigente del estiércol,
para hacerlo sentar entre los grandes,
los jefes de su pueblo.
R. Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús reprende a los judíos porque no creen si no ven signos espectaculares. Pero Cristo proclama que la fe consiste en confiar en la Palabra y en la Persona del enviado por Dios. La primitiva comunidad cristiana especificó más: la fe consiste en la confianza en Cristo Resucitado. El signo preeminente es Jesucristo mismo. Creemos no por este o aquel milagro o prueba, sino porque Jesús mismo, en su persona, nos hace a Dios visible.
La señal de Jonás
La multitud se aglomeraba y él se puso a decirles:
—Esta generación es malvada: reclama una señal, y no se le concederá más señal que la de Jonás.
Como Jonás fue una señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
El día del juicio la reina del sur se alzará contra esta generación y la condenará; porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar el saber de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón.
El día del juicio los ninivitas se alzarán contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás.
Oración de los Fieles
– Por los líderes de las naciones. Para que respeten y promuevan los derechos humanos y trabajen incansablemente por la justicia, el bienestar y la libertad de sus pueblos, roguemos al Señor.
– Por los oprimidos y explotados. Para que tomen conciencia de que ellos también están llamados a ser libres, roguemos al Señor.
– Por esta nuestra comunidad cristiana. Para que no nos encerremos a nosotros mismos en pequeños calabozos de intereses personales, sino que seamos verdaderamente uno y libres en Cristo como una comunidad en salida y servicio, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Venimos ante ti a ofrecerte nuestros dones
como tus hijos e hijas libres.
Asigna a tu Hijo como nuestro guía
para que, por medio de él,
ganemos la lucha implacable
para conquistar nuestra libertad interior.
Que así seamos plenamente humanos
y, en verdad, hijos e hijas tuyos,
nacidos libres de nuevo,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Aunque sea bastante extraño, somos libres
cuando nos vinculamos a ti como tu Pueblo.
En esta eucaristía hemos encontrado de nuevo
a tu Hijo Jesucristo.
Con él, estamos dispuestos
durante toda nuestra vida
a ser aprendices
de la libertad para servir y amar.
Que él nos lleve a nosotros por su camino
que conduce a tu tierra de libertad,
pues tú eres nuestro Dios por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Nacidos libres por el Bautismo, no tendríamos que ser ya, jamás, esclavos de nadie ni de nada. Se diga lo que se diga, somos hijos e hijas del Padre, y esa es una relación de Amor, y por lo tanto de libertad. Que Dios todopoderoso los guarde libres y los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
