VIGESIMOTERCER SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
EDIFICADO SOBRE ROCA
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Concédenos con bondad que la palabra de tu Hijo
penetre en nuestros corazones
tan profunda y firmemente
que toda nuestra vida quede marcada por ella.
Que ni las pruebas ni las dudas,
ni el capricho ni el miedo
sean bastante fuertes como para sacudir esa fe,
ya que confiamos en ti y nos fiamos de ti
a causa de Aquel que es prueba viviente
de que nos amas y de que quieres que seamos felices,
tu mismo Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Aunque los cristianos pueden comer la carne que había sido usada en ofrendas paganas, nunca pueden tomar parte en las comidas sagradas de sacrificios ofrecidos a los ídolos porque eso equivaldría a tener comunión con un dios falso. Deben recordar que el sacrificio cristiano significa estar unidos a Cristo, que nos hace uno cuando comemos su Cuerpo y bebemos la copa de su sacrificio.
Comidas idolátricas y libertad cristiana
Por esto, queridos míos, huyan de la idolatría.
Hablo a gente entendida, juzguen por ustedes mismos.
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?
Uno es el pan y uno es el cuerpo que todos formamos porque todos compartimos el único pan.
Miren a los israelitas de raza: los que comen las víctimas sacrificadas, ¿no están en comunión con el altar?
¿Qué intento decir? ¿Que la carne sacrificada a los ídolos tiene algún valor o que los ídolos son algo?
No, en absoluto. Pero, como los sacrificios de los paganos se ofrecen a demonios y no a Dios, no quiero que entren en comunión con los demonios.
No pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no pueden compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios.
¿Acaso queremos provocar celos al Señor?, ¿somos acaso, más fuertes que él?
Salmo Responsorial
R. (17a) Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.
¿Cómo le pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el caliz de salvación,
e invocaré el nombre del Señor. R.
R. Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré el nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo. R.
R. Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Lucas señala hoy dos puntos importantes. Los cristianos serán reconocidos en su dignidad según lo que valga su vida cristiana. La fe que está en sus corazones rebosa en sus obras. La palabra de Dios ha penetrado tan hondo en sus corazones, que tendrá que fluir de ellos solamente en forma de bondad, acorde con el Evangelio. En tales cristianos la fe es sólida; no vacila ni se tambalea; está edificada sobre roca. Las lluvias y las tormentas de las pruebas de la vida no pueden destruirla.
El árbol y sus frutos — Roca y arena
No hay árbol sano que dé fruto podrido, ni árbol podrido que dé fruto sano.
Cada árbol se reconoce por sus frutos. No se cosechan higos de los cardos ni se vendimian uvas de los espinos.
El hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro bueno del corazón; el malo saca lo malo de la maldad. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
¿Por qué me llaman: ¡Señor, Señor!, si no hacen lo que les digo?
Les voy a explicar a quién se parece el que acude a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica.
Se parece a uno que iba a construir una casa: cavó, ahondó y colocó un cimiento sobre la roca. Vino una crecida, el caudal se precipitó contra la casa, pero no pudo sacudirla porque estaba bien construida.
En cambio, el que escucha y no las pone en práctica se parece a uno que construyó la casa sobre la arena, sin cimiento. Se precipitó el caudal y la casa se derrumbó. Y fue una ruina colosal.
Oración de los Fieles
– Para que todos nosotros no solamente oigamos y conozcamos la palabra de Dios, sino que la vivamos con constancia y entusiasmo, roguemos al Señor.
– Para que el Señor sea como nuestra roca, en quien pongamos toda nuestra confianza y sobre quien edifiquemos nuestras vidas, roguemos al Señor.
– Para que nuestras amistades sean firmes y dignas de fiar, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú nos ofreces el pan y la copa de tu Hijo Jesucristo.
Estamos impacientes y deseosos
de participar de ese alimento y esa bebida
que nos une, a pesar de nuestra diversidad,
en una sola comunidad de servicio y amor.
Nosotros también queremos beber de esa copa,
aun cuando a veces contenga dolor y sufrimiento.
Acepta esta nuestra ofrenda
unida a la del mismo Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo ha estado aquí con nosotros,
y esto nos basta para conservar vivas
nuestra fe y nuestra esperanza,
y hacerlas sólidas como roca.
Que esta fe produzca frutos de bondad
procedentes del corazón;
frutos de compasión para con los afligidos,
y de justicia, amabilidad y servicio para con todos.
Guárdanos a todos en tu Amor
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Las Escrituras llaman con frecuencia a Dios “nuestra roca”. Nuestra fe llega a ser sólida como la roca cuando está edificada en Dios, y también cuando muestra lo que somos en lo que hacemos, en nuestra conducta netamente cristiana. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
