VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
¿QUÉ NOS VA A TOCAR?
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Te remitimos a tu promesa
para con los que han dejado todo
a causa de tu Reino
y están dispuestos a seguir a tu Hijo
a dondequiera él los lleve.
Que sean hombres y mujeres
pobres en las cosas que cuentan en esta tierra,
pero ricos con tu amor y tu gracia
y con una riqueza de amigos
a quienes intentarán darles como sumo don
a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Primera Lectura
Así como Dios es el Señor de toda la tierra, así su profeta tiene el poder de profetizar a las naciones. El orgullo, la riqueza, la sabiduría humana de los pueblos están sujetos a Dios y a sus leyes. Porque Dios es el Señor de la historia de toda la humanidad.
Contra el rey de Tiro
Me dirigió la palabra el Señor:
–Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Esto dice el Señor: Se llenó de soberbia tu corazón y te dijiste: Soy Dios, estoy sentado en un trono de dioses en el corazón del mar; tú que eres hombre y no dios te creías sabio como los dioses.
¡Si eres más sabio que Daniel!, ningún enigma se te resiste.
Con tu talento, con tu habilidad, te hiciste una fortuna; acumulaste oro y plata en tus tesoros.
Con agudo talento de mercader ibas acrecentando tu fortuna, y tu fortuna te llenó de soberbia.
Por eso, así dice el Señor: Por haberte creído sabio como los dioses,
por eso traigo contra ti bárbaros pueblos feroces; desnudarán la espada contra tu belleza y tu sabiduría, profanando tu esplendor.
Te hundirán en la fosa, morirás con muerte vergonzosa en el corazón del mar.
Tú que eres hombre y no dios, ¿te atreverás a decir: Soy Dios, delante de tus asesinos, en poder de los que te apuñalen?
Morirás con muerte de incircunciso, a manos de bárbaros. Yo lo he dicho –oráculo del Señor–.
Salmo Responsorial
Deuteronomio 32, 26-27ab. 27cd-28. 30. 35cd-36ab
R. (39c) El Señor da la muerte y la vida.
El Señor pensó: “Voy a dispersarlos
y a borrar su memoria entre los hombres”.
Pero no; que temo la presunción del enemigo
y la mala interpretación del adversario. R.
R. El Señor da la muerte y la vida.
Pues diría al enemigo que su mano había vencido
y que no era el Señor el que lo había hecho,
porque son una nación que ha perdido el juicio. R.
R. El Señor da la muerte y la vida.
¿Cómo puede uno persiguir a mil
y dos poner en fuga a diez mil?
¿No es porque su Dios los ha vendido,
porque el Señor los ha entregado? R.
R. El Señor da la muerte y la vida.
El día de su destrucción se acerca,
y su suerte se apresura,
porque el Señor defenderá a su pueblo
y tendrá compasión de sus siervos. R.
R. El Señor da la muerte y la vida.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
para enriquecernos con su pobreza.
R. Aleluya.
Evangelio
En el evangelio de hoy Pedro pregunta: “¿Qué nos va a tocar?” Y Jesús le responde que, para los que están apegados a las cosas mundanas, es difícil entrar en el Reino de los cielos. Nosotros queremos seguirlo. ¿Hemos renunciado a todo a causa suya y por su causa? ¿A qué atenernos? ¿Cuál es nuestra situación? Jesús promete vida eterna. Los pobres se volverán ricos. Los que siguen a Jesús por todas partes y en todo tiempo, incluso perdiendo sus vidas, vivirán con Dios para siempre.
Jesús dijo a sus discípulos:
—Les aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.
Se los repito, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.
Al oírlo, los discípulos quedaron muy espantados y dijeron:
—Entonces, ¿quién podrá salvarse?
Jesús los quedó mirando y les dijo:
—Para los hombres eso es imposible, para Dios todo es posible.
Entonces Pedro le respondió:
—Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué será de nosotros?
Jesús les dijo:
—Les aseguro que en el mundo nuevo, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y todo aquel que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna.
Muchos de los primeros serán los últimos y muchos de los últimos serán los primeros.
Oración de los Fieles
– Que el Señor abra nuestros ojos para orientarnos a poner nuestros corazones en las cosas importantes: amor, servicio, generoso compartir, te pedimos.
– Que los padres y educadores desafíen a los jóvenes a vivir según los valores del Evangelio, te pedimos.
– Que nosotros acojamos la gracia de Dios cuando se nos ofrece y respondamos con prontitud, aun cuando sea exigente con nosotros, te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Al ver sobre la mesa el pan y vino,
nos acordamos de Aquel
que se dio totalmente a los otros,
tu Hijo Jesucristo.
Lo despojaron de todo,
excepto de la certeza de que podría contar con nosotros.
Haznos más conscientes de la pobreza
y de la vaciedad de nuestros corazones
y del valor superficial y pasajero
de las cosas materiales y mundanas
a las que nos apegamos.
Convierte nuestros
corazones y fíjalos en las riquezas y personas
que no se devalúan jamás:
tú y nuestro prójimo,
justicia, verdad, solidaridad y generoso amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Nos quedamos fácilmente satisfechos de nosotros mismos
y de nuestros pequeños mundos.
Despiértanos, y danos el valor
de caminar con tu Hijo
en esta hermosa aventura de esperanza y amor.
Que nos preguntemos a nosotros mismos
no lo que hemos hecho por ti,
sino qué es lo que no hemos hecho todavía
y lo que aún nos queda por dar.
Por el poder de esta eucaristía
ayúdanos a seguir a tu Hijo generosamente.
Concédenos todo eso por el mismo Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Podríamos preguntar a Jesús como Pedro: “Y a nosotros, ¿qué nos va a tocar?” Sabemos que el Señor nos conoce y nos ama, y que estamos en sus manos. ¡Por eso, no preocuparse! Que la bendición de Dios todopoderosos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
