DECIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
“TOMA TU CRUZ”
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Sabemos que seguir a tu Hijo Jesús significa
que Algún Otro nos dirija
a donde quizás no pretendíamos ir.
Pero es tu Hijo quien nos guía y va con nosotros.
Por eso decimos: Queremos ir con él,
pero ayúdanos, Señor,
cuando nuestros corazones desfallecen,
para que sigamos andando con él
que es nuestro Señor para siempre.
Primera Lectura
En lenguaje poético, el profeta Nahún anuncia la caída de la ciudad de Nínive y el término de su cruel opresión sobre las naciones de la región. Porque Dios es maestro de la Historia. Ésta es una buena noticia para el pueblo de Judá.
Fiesta en Jerusalén
Miren, ya se acerca por los cerros
el mensajero que anuncia la paz;
Celebra tu fiesta, Judá,
cumple tus promesas,
que el Criminal
no volverá a atravesarte
porque ha sido aniquilado;
Asalto y conuista de Nínive
Que te asaltan los arietes
y se estrecha el cerco:
vigila las entradas,
prepárate para luchary redobla tus fuerzas.
Porque el Señor restablece la gloria de Jacob, la gloria de Israel, a quien habían asaltado salteadores, destruyendo sus ramas.
Convoca a sus capitanes que tropiezan unos con otros, al correr hacia las murallas y se asegura la defensa.
Se abren las compuertas de los ríos y el palacio se derrumba;
Salmo Responsorial
Deuteronomio 32, 35cd-36ab. 39abcd. 41
R. (39c) Yo doy la muerte y la vida.
El día de su perdición se acerca
y su suerte se apresura,
porque el Señor defenderá a su pueblo
y tendrá compasión de sus siervos. R.
R. Yo doy la muerte y la vida.
Miren que sólo yo soy Dios
y no hay otro fuera de mí;
yo doy la muerte y la vida,
yo hiero y yo curo. R.
R. Yo doy la muerte y la vida.
Cuando afile el relámpago de mi espada
y tome en mis manos la justicia,
yo me vengaré del enemigo
y le daré su merecido al adversario. R.
R. Yo doy la muerte y la vida.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
En el evangelio de hoy Jesús presenta la vida cristiana utilizando tres expresiones semejantes. Veamos: Renunciar a sí mismo: es decir, aceptar la forma de pensar y de actuar de Dios más que la propia. Tomar la cruz: es decir, arriesgarse a sufrir la misma suerte del Maestro y renunciar a la propia seguridad personal. Seguir a Jesús: es decir, aceptar a Jesús y al Evangelio como guías de nuestra vida, no solamente en teoría sino en la práctica. ¿Estamos nosotros listos para hacer esto? ¿Es éste el auténtico significado de la vida cristiana para nosotros?
Condiciones para ser discípulo
Entonces Jesús dijo a los discípulos:
—El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga.
El que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda la vida por mi causa la conservará.
¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?, ¿qué precio pagará por su vida?
El Hijo del Hombre ha de venir con la gloria de su Padre y acompañado de sus ángeles. Entonces pagará a cada uno según su conducta.
Les aseguro: hay algunos de los que están aquí que no morirán antes de ver al Hijo del Hombre venir en su reino.
Oración de los Fieles
– Señor Jesús, por los que te siguen por el camino de la cruz, perseguidos por creer en ti, te rogamos.
– Señor Jesús, por los que te siguen por el camino de la cruz, renunciando a sí mismos para entregarse al cuidado de los que viven solos y abandonados y de los enfermos, te rogamos.
– Señor Jesús, por los que contigo sobrellevan sus sufrimientos con paciencia y fortaleza, te rogamos.
Oración sobe las Ofrendas
Pan y vino, Señor Dios nuestro,
son nuestra fuerza y alegría
en el camino de la vida.
Que tu Hijo Jesús parta para nosotros
el mejor pan –su Cuerpo–
y escancie para nosotros
el vino añejo de sí mismo –su Sangre–;
que nos mantengan en marcha,
y, cuando sea necesario,
nos ayuden a escalar la montaña del sufrimiento
y del aparente fracaso.
Porque confiamos plenamente
en Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú sabes qué miedo tenemos
a arriesgarnos y entregarnos audazmente
a lo nuevo y desconocido.
Pero tú nos haces señas y nos llamas
por medio de tu Hijo Jesucristo
y lo envías a nosotros
para que sea nuestra fortaleza.
Por eso te rogamos:
Sigue gritándonos para que salgamos
de nuestros encierros y aislamientos;
y danos el valor de llegar hasta el final
entregándonos, sin miedos ni componendas,
a ti y a los hermanos.
Que el evangelio de Jesús
llegue a ser para nosotros
Buena Noticia de felicidad y alegría
que llene nuestra vida
ahora y para siempre jamás.
Bendición
Hermanos: Jesús nos ha dicho: “Tomen su cruz y síganme.” Tenemos que cargar la cruz exigida por la fidelidad al Evangelio, a nuestra comunidad cristiana, a la familia, y a nuestro trabajo en la vida. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
