TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

Una visión anticipada de la gloria

Saludo
​Hoy Dios nuestro Padre nos dice:
​“Este es mi Hijo amado. Escúchenlo.”
​Que la Palabra de nuestro Señor Jesucristo
​resuene en sus corazones y en sus vidas.
​Que el Señor esté siempre con ustedes.

Introducción del Celebrante
​Según San Lucas, cuando Jesús está a punto de partir hacia Jerusalén para llevar a cabo su “éxodo” a través de su Pasión y muerte, la luz de su Resurrección se proyecta ya anticipadamente sobre él en el misterio de su Transfiguración. Ocurre como una anticipación alentadora de su gloria para fortalecerlo en su camino hacia el sufrimiento. Poco antes de la Pasión, cuando la fe de los apóstoles se verá seriamente probada, Jesús les muestra su verdadero rostro, transfigurado por la luz de Dios. Moisés y Elías, la Ley y los Profetas, también dan testimonio de Jesús. Éste es el Hijo predilecto de Dios: escúchenlo; miren más allá de las apariencias. Esta visión y este mismo mensaje lo recibimos nosotros en esta eucaristía de hoy.

Acto Penitencial
​¿Intentamos comprender mejor a Jesús
​y ver su presencia en nuestra vida como algo verdadero y real?
​¿Lo escuchamos en nuestra vida?
Examinémonos sinceramente.
​ (Pausa)
Señor, tú develaste tu glorioso rostro
para fortalecer la fe de los apóstoles.
Muéstrate también a nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, Jesucristo, tú te sentiste fortalecido
en tu camino hacia el sufrimiento y la muerte.
Ven con nosotros cuando sufrimos
e inspíranos a estar firmes al lado de los que sufren.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tu Padre desde el cielo
nos dijo que te escucháramos.
Abre nuestros oídos y nuestros corazones a tu mensaje.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
y perdona todos nuestros pecados.
Haznos más conscientes y atentos a tu cercanía
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
​Roguemos al Señor
​que nos ha hecho sus hijos e hijas
​en Jesucristo, su Hijo predilecto.
​ (Pausa)
​Señor Dios nuestro:
En la Transfiguración de Jesús
iluminaste los ojos de la fe de tus apóstoles
para que pudieran ver más allá de las apariencias,
y reconocer a Jesús como tu Hijo amado.
Fortalece también nuestra fe
en la persona y mensaje de tu Hijo.
Ayúdanos a reconocer algo de su rostro
en nuestros hermanos
y a encontrarlo siempre en los otros,
para que caminemos con él
y participemos de su gloria
por los siglos de los siglos.

Salmo Responsorial

Salmo 96, 1-2. 5-6. 9

R. (1a y 9a) Reina el Señor, alégrese la tierra.
Reina el Señor, alégrese la tierra;
cante de regocijo el mundo entero.
Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor
que se asienta en la justicia y el derecho.
R. Reina el Señor, alégrese la tierra.
Los montes se derriten como cera
ante el Señor de toda la tierra.
Los cielos pregonan su justicia,
su inmensa gloria ven todos los pueblos.
R. Reina el Señor, alégrese la tierra.
Tú, Señor, altísimo,
estás muy por encima de la tierra
y mucho más en alto que los dioses.
R. Reina el Señor, alégrese la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 17, 5

R. Aleluya, aleluya.
Éste es mi Hijo muy amado, dice el Señor,
en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Con toda confianza, oremos confiadamente a Dios Padre, porque nos ha aceptado como sus hijos e hijas en su amado Hijo Jesucristo. Digámosle: R/ Padre, que vivamos en la luz de Cristo (o bien: Padre, que Cristo, tu Hijo, nos ilumine).

– Para que el rostro de la Iglesia pueda reflejar siempre la luz del Cristo glorioso y que la gloria de la Iglesia no consista en riqueza o en poder mundano sino en el modesto brillo del Evangelio, hecho vida y misión, roguemos al Señor.
– Para que la espiritualidad de las Iglesias Ortodoxas, que está marcada por el misterio de la Transfiguración, inspire también más a la Iglesia Católica y nos lleve a todos a acercarnos a la unidad, roguemos al Señor.
– Para que los artistas sigan revelándonos los esplendores de la Creación de Dios y los científicos descubran los secretos del universo y los usen sabiamente para el desarrollo y el progreso de la gente y del mundo, roguemos al Señor.
– Para que iluminemos nosotros, con palabras de ánimo y esperanza, los rostros de los que sufren; que aprendamos de Cristo a encontrarnos los unos con los otros sin máscaras o pantallas engañosas y que todos juntos sepamos buscar la luz de la verdad y del amor, roguemos al Señor.
– Para que seamos hombres y mujeres liberados en Cristo, comprometidos con transformar este mundo con justicia, verdad, paz y libertad para todos, y que aprendamos a amarnos unos a otros como Dios nos ama en Cristo Jesús, roguemos al Señor.

​Oh Dios Padre, tu gloria iluminó el rostro de Jesús, tu Hijo amado. Que su luz venga sobre nosotros como un amanecer lleno de promesas. Créanos de nuevo, a nosotros y al mundo, en Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
​​Señor Dios nuestro:
​Lo que vemos ante nosotros
​no es más que un trozo de pan
y una copa con un poco de vino.
​Sin embargo, creemos que enseguida
​estos elementos se convertirán
en el Cuerpo y la Sangre de Jesús.
​Que él venga vivo a nosotros en la comunión
​y nos guíe con su Santo Espíritu
para que, con él, oigamos tu llamado
y caminemos en medio de las dificultades y alegrías de la vida
con rostros iluminados por la esperanza
con la certeza de que tú has preparado para nosotros
una gloria y una felicidad
que permanecerán para siempre,
por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
​Con Jesús nuestro Señor, Hijo amado de Dios, damos ahora gracias y alabanza al Padre, seguros de que el mismo Padre va a aceptar nuestra ofrenda.

Invitación al Padre Nuestro
​Oremos a nuestro Padre del cielo
que nos dijo que escucháramos a su Hijo amado.
Lo hemos escuchado, y, con Jesús,
rezamos la oración de los hijos de Dios:
R/ Padre nuestro...

Líbranos, Señor
​Líbranos, Señor, de todos los males
​y concédenos la paz en nuestros días.
​Guárdanos de la indiferencia y ansiedad
​y ayúdanos a ver,
más allá de los acontecimientos de la vida,
la realidad más profunda de las cosas y las personas.
Ayúdanos a ver tu mano que nos guía
y tu Amor que nos conforta
y a escuchar siempre y prontamente tu llamado,
mientras esperamos con gozo la gloriosa venida
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Invitación a la Comunión
​Éste es el Cuerpo de Jesucristo, el Señor,
Hijo amado del Padre.
Su gloria se nos oculta; está escondida;
sin embargo, él es luz en nuestra oscuridad
y es transfiguración de nuestras vidas.
Felices nosotros, que, aunque no hayamos visto su gloria,
creemos que él es nuestro Señor y Salvador.
R/ Señor, yo no soy digno...

Oración después de la Comunión
​Señor Dios nuestro:
​Por el poder de Jesús, nuestro Señor transfigurado,
​nos llamas a transformar nuestro mundo
​a imagen de Jesucristo, tu Hijo.
​Arranca nuestras máscaras.
Que nos podamos encontrar
y aceptar unos a otros como somos
y que juntos intentemos ser
aquello a lo que tú nos has llamado.
Danos la gracia de comprometernos
en favor de la justicia y la fraternidad
para cambiar este duro y frío mundo
en una comunidad global en la que estés presente
por medio de nuestro Señor, Jesucristo.

Bendición
​En su Transfiguración, Jesús reveló su identidad más íntima. Ojalá creamos en él como fuente de toda transfiguración en nosotros y en el mundo. Y que Cristo sea nuestra fuerza para trabajar hacia esa transfiguración, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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