DECIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

¿SIMPLES MIGAJAS?

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Padre de todos:
Hace ya muchos siglos,
elegiste al pueblo de Israel
para dar a conocer tu nombre
a todas las naciones.
Tu Hijo Jesucristo dejó claro
que perdón y plenitud de vida
son la parte compartida
de todos los que creen en él.
Haz verdaderamente de tu Iglesia
un lugar de encuentro
para todos los que te buscan a tientas;
para que todos los obstáculos y barreras se eliminen
para que en los hombres y las mujeres de todas las naciones y culturas
se revelen los mil rostros del Amor que tú nos has mostrado
en Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Jeremías 31, 1-7

 A un pueblo que casi en su totalidad ha abandonado a Dios, el profeta Jeremías le asegura que ese mismo Dios nunca le será infiel. La clave para entenderlo es así de sencilla y consoladora: Dios ama realmente a su Pueblo, al del pasado y al del presente. Nos ama con un amor que no se desgasta. Su afecto permanece constante.

1

Retorno de los israelitas a su tierra

En aquel tiempo

–oráculo del Señor–

seré el Dios

de todas las tribus de Israel

y ellas serán mi pueblo.

2

–Así dice el Señor: El pueblo escapado de la espada alcanzó favor en el desierto: Israel camina a su descanso,

3

el Señor se le apareció desde lejos. Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi lealtad;

4

te reconstruiré y quedarás construida, capital de Israel; de nuevo saldrás enjoyada a bailar alegremente con panderetas;

5

de nuevo plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que las plantan las cosecharán.

6

¡Es de día!, gritarán los centinelas en la sierra de Efraín: de pie, a Sión, a visitar al Señor, nuestro Dios.

7

Así dice el Señor: Griten jubilosos por Jacob, regocíjense por el primero de los pueblos, háganse oír, alaben y digan: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.

Salmo Responsorial

Jeremías 31, 10. 11-12ab. 13

R. (cf. 10d) El Señor será nuestro pastor.
Escuchen, pueblos, la palabra del Señor,
y anúncienla aun es las islas más remotas:
“El que dispersó a Israel lo reunirá
y lo cuidará como el pastor a su rebaño”. R.
R. El Señor será nuestro pastor.
Porque el Señor redimió a Jacob
y lo rescató de las manos del poderoso.
Ellos vendrán para aclamar al monte Sión,
Y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R.
R. El Señor será nuestro pastor.
Entonces se alegrarán los jóvenes, danzando;
se sentirán felices jóvenes y viejos,
porque yo convertiré su tristeza en alegría,
los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R.
R. El Señor será nuestro pastor.

Aclamación antes del Evangelio

Lucas 7, 16

R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 15, 21-28

En la historia de la mujer cananea que vamos a escuchar, las palabras de Jesús suenan duras y discriminatorias contra los no-judíos. Es narrada para la Iglesia primitiva, que se debate entre aceptar o no en la comunidad naciente a conversos no-judíos. Este texto de Mateo acaba enseñándoles que la voluntad del Maestro es que todos los que creen se sienten a la mesa del Señor. Y, por supuesto, comerán más que migajas…
21

La fe de una mujer cananea

Desde allí se fue a la región de Tiro y Sidón.

22

Una mujer cananea de la zona salió gritando:
—¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es atormentada por un demonio.

23

Él no respondió una palabra. Se acercaron los discípulos y le suplicaron.
—Señor, atiéndela, para que no siga gritando detrás de nosotros.

24

Él contestó:
—¡He sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel!

25

Pero ella se acercó y se postró ante él diciendo:
—¡Señor, ayúdame!

26

Él respondió:
—No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos.

27

Ella replicó:
—Es verdad, Señor; pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños.

28

Entonces Jesús le contestó:
—Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos.
Y en aquel momento, su hija quedó sana.

Oración de los Fieles

– Que en la Iglesia universal haya espacio para las riquezas culturales de los diferentes pueblos y las diversas manifestaciones de la única y misma fe, te pedimos.
– Que tengamos corazones y hogares abiertos para acoger a extranjeros, refugiados, sin trabajo, pobres, víctimas de discriminación y opresión. Que hagamos todo lo que podamos para integrarlos en nuestras comunidades, te pedimos.
– Que nos preocupemos por los que no pueden compartir con nosotros el tesoro de Jesús en su Palabra y en su Eucaristía. Que seamos Iglesia en salida y vayamos en busca de los que esperan y necesitan la Buena Noticia, te pedimos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de todos:
Tú has preparado la mesa y el banquete de tu Hijo
para todos: santos y pecadores,
pobres y ricos.
Danos a tu Hijo Jesucristo.
Que aprendamos de él
a dar comida y amor a todos los que piden,
no escasas migajas y sobras de la mesa,
sino el alimento de nosotros mismos,
como Jesús hace aquí en la Eucaristía con nosotros.
Él que es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro,
En esta eucaristía todos hemos sido uno
en Cristo Jesús, tu Hijo.
Él murió y resucitó a una nueva vida por todo.
Su rostro es reflejado
en el rostro de cada ser humano:
que ojalá se haga visible en todos.
Que su rostro no se deforme,
ni se rompa ni divida
por nuestros prejuicios y temores.
No permitas que nuestro amor
sea menos que universal;
y únenos más y más en Aquel
que es nuestro camino común
hacia ti y hacia los demás,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: La música tocada por un solo instrumento puede ser bella, pero la armonía de muchos y diferentes instrumentos tocando juntos en una orquesta es una música perfecta. Que el Señor nos dé el gozo de participar de la maravillosa y diversa sinfonía de su Creación, con la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

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