DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

EL CAMPO DEL MUNDO

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
sembrador y amante de todo lo bueno:
A veces somos impacientes
con las debilidades humanas de tu Iglesia,
tanto de sus líderes como de sus miembros.
Ayúdanos a no condenar tan fácilmente,
sino a mirar nuestros propios defectos,
y a trabajar con todas nuestras fuerzas
para poder revelar en nosotros y en la Iglesia
el rostro genuino de Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Jer 14, 17-22

Oímos la oración del Pueblo –una oración compuesta probablemente por el mismo Jeremías– suplicando a Dios en tiempo de guerra y hambre. Es como una celebración penitencial que expresa confianza en el Señor y la esperanza de ser perdonado.

17

Diles esta palabra: Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche, sin cesar, por la terrible desgracia de la capital de mi pueblo, por su herida insanable.

18

Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; profetas y sacerdotes recorren el país y no logran comprender.

19

¿Por qué has rechazado a Judá y sientes asco de Sión? ¿Es que nos has herido sin remedio? Se espera mejoría y no hay bienestar, al tiempo de sanarse sobreviene el espanto.

20

Señor, reconocemos nuestra culpa y los delitos paternos; te hemos ofendido.

21

Por tu Nombre, no nos rechaces, no desprestigies tu trono glorioso, recuerda tu alianza con nosotros, no la rompas.

22

¿Hay acaso entre los ídolos paganos uno que haga llover? ¿Sueltan solos los cielos sus aguaceros? Tú, Señor, eres nuestro Dios, en ti esperamos, porque eres tú quien hace todo eso.

Salmo Responsorial

Salmo 78, 8. 9. 11 y 13

R. (9bc) Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
No recuerdes, Señor, contra nosotros,
las culpas de nuestros padres.
Que tu amor venga pronto a socorrernos,
porque estamos totalmente abatidos.
R. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Para que sepan quién eres,
socórrenos, Dios y salvador nuestro.
Por el honor de tu nombre,
sálvanos y perdona nuestros pecados.
R. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo;
con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte.
Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre
y de generación en generación te alabaremos.
R. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R. Aleluya

Evangelio

Mateo 13, 36-43

Jesús explica la parábola del trigo y la cizaña. El bien y el mal coexistirán siempre en la Iglesia y en el mundo, hasta que llegue el tiempo de Dios. La palabra de Dios nos ayuda a ser pacientes y comprensivos mientras sembramos el bien denodadamente.

36

Explicación de la parábola de la cizaña

Después, despidiendo a la multitud, entró en casa.
Se le acercaron los discípulos y le dijeron:
—Explícanos la parábola de la cizaña.

37

Él les contestó:
—El que sembró la semilla buena es el Hijo del Hombre;

38

el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los súbditos del Maligno;

39

el enemigo que la siembra es el Diablo; la cosecha es el fin del mundo; los cosechadores son los ángeles.

40

Como se junta la cizaña y se echa al fuego, así sucederá al fin del mundo:

41

El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles que recogerán de su reino todos los escándalos y los malhechores;

42

y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

43

Entonces, en el reino de su Padre, los justos brillarán como el sol. El que tenga oídos que escuche.

Oración de los Fieles

– Para que la oración íntima con el Señor ilumine nuestros rostros y nuestras vidas, como lo hizo con Moisés, roguemos al Señor.
– Para que, aunque nuestra responsabilidad en la Iglesia sea humilde, el Espíritu del Señor nos otorgue la fuerza y el valor para hablar claro y promover eficazmente todo lo que es justo, verdadero y bueno, roguemos al Señor.
– Para que, en lugar de querer separar la cizaña del trigo, trabajemos cada día por ser mejores, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Por el bien de tu Alianza te pedimos el pan de fortaleza
de tu Hijo Jesucristo.
Que él nos cure de todos nuestros males
y nos dirija a ti, Dios nuestro,
que eres nuestra confianza y esperanza
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que seamos contigo y como tú,
en este nuestro mundo,
sembradores de bondad,
de esperanza y paz, de alegría y libertad.
Cuenta con nosotros, tal como somos,
con nuestras cualidades y defectos,
para que participemos de la Pasión
y Resurrección de tu Hijo
y llevemos a este mundo a un nuevo renacer
por medio de quien es nuestro Salvador,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Dios hace brillar el sol igualmente sobre buenos y sobre malos. Dejemos que Dios sea quien juzgue. Roguemos para que nos guarde siempre fieles él. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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