DECIMOSÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES

LA MÁS PEQUEÑA DE LAS SEMILLAS

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Controla nuestra impaciencia, Señor,
cuando tratamos de hacer crecer
tu verdad, tu justicia y tu paz
entre quienes todavía
no están dispuestos a acogerlas.
Necesitamos aprender a aceptar
que todo verdadero crecimiento viene de ti.
Nosotros solamente podemos
plantar la pequeña semilla,
pero eres tú quien la hace crecer
hasta llegar a ser un árbol
que puede dar cobijo
a todos los que acepten tu Palabra.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Jeremίas 13, 1-11

Una riquísima metáfora usa Dios en esta Lectura para recordarnos que nos ha dado dones llamados a ser transformados en acción y servicio. No nos creó para ser infértiles sino para que fecundemos y multipliquemos por el mundo su Amor y su Vida.

Error: Libro o formato no reconocido: Jeremίas 13, 1-11

Salmo Responsorial

Deuteronomio 32, 18.-19. 20. 21

R. (cf. 18a) Abandonaron a Dios, que les dio la vida.
Abandonaron a Dios, que los creó,
y olvidaron al Señor, que les dio la vida.
Lo vio el Señor, y encolerizado,
rechazó a sus hijos y a sus hijas. R.
R. Abandonaron a Dios, que les dio la vida.
El Señor pensó: “Me les voy a esconder
y voy a ver en qué acaban,
porque son una generación depravada,
unos hijos infieles. R.
R. Abandonaron a Dios, que les dio la vida.
Ellos me han dado celos con un dios que no es Dios
y me han encolerizado con sus ídolos;
yo también les voy a dar celos con un pueblo que no es pueblo
y los voy a encolerizar con una nación insensata”. R.
R. Abandonaron a Dios, que les dio la vida.

Aclamación antes del Evangelio

Santiago 1, 18

R. Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró
por medio del Evangelio,
para que fuéramos, en cierto modo,
primicias de sus creaturas.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 13, 31-35

Una pequeñísima semilla se convierte en un gran árbol. La Palabra de Dios es esa pequeña semilla que, sembrada y cuidada en nuestros corazones, crece y llegar a ser poco a poco un árbol gigantesco, capaz de abrigar a todos; un Reino de paz y justicia que vence toda contradicción y odio.

31

Parábola de la semilla de mostaza

Les contó otra parábola:
—El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo.

32

Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas.

33

Parábola de la levadura

Les contó otra parábola:
—El reino de los cielos se parece a la levadura: una mujer la toma, la mezcla con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

34

Todo esto se lo expuso Jesús a la multitud con parábolas; y sin parábolas no les expuso nada.

35

Así se cumplió lo que anunció el profeta:
Voy a abrir la boca
pronunciando parábolas,
profiriendo cosas ocultas
desde la creación [del mundo].

Oración de los Fieles

– Que la diminuta chispa de fe, todavía viva en los corazones de muchos que abandonan la Iglesia, no se apague totalmente, sino que crezca de nuevo y sea luz brillante que los guíe a Dios y a sus hermanos, oremos.
– Que los misioneros sigan sembrando la semilla de la alegre Buena Noticia del Señor en nuestro mundo, que con frecuencia se muestra indiferente y hostil al Evangelio, oremos.
– Que las semillas del compartir y de la unidad sigan creciendo en nuestras comunidades cristianas, hasta que lleguen a ser un solo corazón y una sola alma, oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre paciente y todopoderoso:
traemos ante ti estos frutos: el pan y el vino,
que han crecido de pequeñas semillas de trigo
y de pequeños brotes de la vid.
Por el poder de tu Espíritu
ellos se convertirán en el Cuerpo y Sangre de Jesús,
tu Hijo entre nosotros.
Que la semilla de su vida y de su mensaje
dé mucho fruto en nosotros, tu Pueblo,
y nos haga ser el cuerpo místico de Cristo para el mundo,
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Con mano generosa has sembrado en nosotros
la semilla de todo lo bueno y verdadero:
tu Hijo Jesucristo.
Aunque nuestra fe y amor
parezcan ahora insignificantes,
danos la esperanza y la fuerza
para que él pueda unirnos a una comunidad
en la que la justicia, la verdad y la libertad prevalezcan
hasta que la cosecha esté madura para la siega.
Danos esto por mediación de Cristo tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Todo crecimiento es lento, tan lento que es casi invisible. Todo lo que crece necesita tiempo. Ese es el modo cómo la palabra de Dios, en la que creemos, tiene que crecer y construir un Reino donde la gente responda con fidelidad y realice los planes del mismo Dios. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

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