NACIMIENTO DE JUAN BAUTISTA
Lucas 1,57-66.80
Cuando a Isabel se le cumplió el tiempo del parto, dio a luz un hijo. Los vecinos y parientes, al enterarse de que el Señor la había tratado con tanta misericordia, se alegraron con ella. Al octavo día fueron a circuncidarlo y querían llamarlo como su padre, Zacarías. Pero la madre intervino: No; se tiene que llamar Juan. Le decían que nadie en la parentela llevaba ese nombre. Preguntaron por señas al padre qué nombre quería darle. Pidió una pizarra y escribió: Su nombre es Juan. Todos se asombraron. En ese instante se le soltó la boca y la lengua y se puso a hablar bendiciendo a Dios. Todos los vecinos quedaron asombrados; lo sucedido se contó por toda la serranía de Judea y los que lo oían reflexionaban diciéndose: ¿Qué va a ser este niño? Porque la mano del Señor lo acompañaba. El niño crecía, se fortalecía espiritualmente y vivió en el desierto hasta el día en que se presentó a Israel.
Un saludo para todos.
Celebramos hoy la fiesta del nacimiento de Juan Bautista, el 24 de junio, el solsticio,cuando el sol comienza a disminuir y esta es la razón por la cual, desde el tiempo de san Agustín, estamos en los finales del siglo cuarto y comienzos del quinto siglo, se celebra la fiesta del Bautista. Precisamente porque él mismo había dicho: ahora debo quedarme a un lado pues ha aparecido otra luz. Y como el sol se oculta antes, también el Bautista comienza a opacarse, porque ha llegado otra luz: Cristo. Esta es la razón porqué se ha elegido esta fecha para la celebración de Juan Bautista.
Ven a mi espalda el lugar donde la tradición considera el lugar del nacimiento del Bautista: Ain Karim. Allí vivían Zacarías e Isabel y también allí habría ido María para visitar a su prima cuando se enteró que a su vejez estaba esperando un hijo, un don de Dios para el mundo. Ven a mi espalda esta ciudad. A mi derecha pueden ver la iglesia, considerado el lugar del nacimiento del Bautista. Es muy bello este panorama de Ain Karim que ven, incluso al fondo se ve la ciudad de Jerusalén.
Otro lugar importante de esta aldea es la surgente de agua, que ya existía en tiempos de Jesús y de María. La pueden ver a mi espalda esta fuerte llamada “La Fuente de la Virgen”.Se dice que fue allí el encuentro entre Isabel y María. Pueden ver a una señora y a una joven–parte del grupo que guie en Israel y se hizo esta foto para reproducir el gesto entre la Virgen e Isabel.
Presentemos ahora la figura del Bautista y el mensaje que se quiere dar en esta fiesta.Para ver el desarrollo del culto de la Virgen en Jerusalén, debemos esperar hasta el siglo quinto, con la construcción de la iglesia dedicada a María. Por el contrario, ya desde el siglo primero el culto a Juan el Bautista ya estaba difundido en todas partes.
El pueblo ha tenido con este santo una veneración extraordinaria. Es el que figura más frecuentemente en el arte de todos los siglos. No había un altar donde no estuviese el Bautista vestido con su característica piel de camello con un cinto a la cintura y en su mano el bastón que acaba en forma de cruz. Son muchísimas las diócesis que lo tienen como patrón, hay santuarios… y en nombre más común en el mundo es el de ‘Juan’- por Juan el Bautista.
¿Cómo se explica tanta simpatía por este santo? En general, los santos son recordados si hacen milagros, pero el Bautista no es recordado por esto. Entonces, ¿cómo es que tiene tanta simpatía popular por este hombre? Es muy fácil responder porqué. Pensemos que el desierto de Judá, donde vivió el Bautista– ya desde el siglo cuarto han comenzado a vivir muchos monjes. Se calcula que en el desierto de Judá en un momento hubo hasta 10.000 monjes y lo tenían como protector, como símbolo, como modelo porque también el Bautista había vivido en aquel desierto.
Vayamos al texto evangélico que tenemos hoy. Lo primero que notamos es que el nacimiento del bautista no es normal—su madre era estéril, por tanto, una incapacidad humana para dar vida y la intervención de Dios.
Encontramos frecuentemente esta imagen en la Biblia, cuando se quiere decir que ha habido una intervención de Dios para el don de una persona que ha sido relevante en la historia del mundo y, para hacer resaltar, la obra de Dios se dice siempre que sus padres eran ancianos; pensemos en Samuel, Sansón.
Estos personajes son siempre presentados como nacidos de una pareja de padres ancianos o la madre estéril. Todo para hacer ver que esa persona ha sido dada por Dios al mundo. Todo niño que nace es un signo de la ternura paterna de Dios que dona al mundo un hijo o una hija.Ahora bien, este niño ha tenido una misión muy particular en la historia d la humanidad.
Después de esta intervención de Dios, continua el texto evangélico, insistiendo sobre el nombre que se le dará al niño. “Al octavo día fueron a circuncidarlo y querían llamarlo como su padre, Zacarías”. Sorprende que Lucas haga coincidir el momento de la circuncisión con la imposición del nombre. Lo hace también con Jesús.
En realidad, no era ese el caso porque el nombre se daba en el momento de nacer –era la manera como el padre lo reconocía como hijo suyo y le daba el nombre. En cambio, Lucas une la circuncisión con el nombre. Sorprende también que Lucas presente el hecho que le querían dar el nombre de su padre. Esto no era la tradición, porque la tradición era dar el nombre del abuelo, no del padre.
Parece que Lucas, en vez de escribir un hecho –que puede ser hasta marginal– quiso hacer resaltar que el nombre de ‘Zacarías’ no había que dárselo al bautista. Veamos la razón y comprenderemos el motivo por el que el evangelista junta la circuncisión con la imposición del nombre. La circuncisión es la señal de pertenencia al pueblo de la alianza. Con este rito se entra a formar parte de Israel, herederos de la promesa que Dios hizo a Abrahán y su descendencia. Por tanto, al octavo día el Bautista se convierte en israelita, como su padre.
Y el nombre que viene dado a este israelita; sabemos que el nombre indicaba la persona,la misión que debía tener; por tanto, un significado muy importante. Y Zacarías (‘zahar’ –que en hebreo significa: ‘recordar’) por tanto, el Señor sea recordado; o, el Señor recuerda sus promesas. El verbo “zahar” aparece en la biblia un centenar de veces. Ocurre cuando Dios se acuerda de su alianza, se acuerda de las promesas hechas a Abrahán.
Por tanto, querían dar al Bautista en nombre de Zacarías: el Señor se acuerda. Era para mantener viva esta certeza que el Señor es fiel a sus promesas y, por tanto, Israel no debía nunca descorazonarse, en ninguna circunstancia de su dramática historia. Siempre se recordaba ‘zahar’ – ‘recuerda’, recuerda que Dios es fiel, por tanto, no te preocupes. ¿Por qué, entonces, se interrumpe este nombre? No le llama Zacarías, porque Zacarías es el símbolo de Israel que a lo largo de los siglos ha continuado a transmitir de padres a hijos el recuerdo de las promesas de Dios, sin ver la actuación.
Ahora se acabó. No hay nada más que recordar. Ahora es cuestión de ver. Es por esto que el Bautista no puede ser llamado Zacarías en el momento en que se convierte en un miembro de Israel, porque no solamente no da continuidad a la tradición de su padre, como pensaban los parientes y vecinos que no tuvieron la revelación del cielo, sino el inicio de una nueva época y se acabó el tiempo del recuerdo, de las promesas. Para la humanidad amaneció un nuevo día donde las profecías se han cumplido.
Es Zacarías el que tuvo la revelación; fue Gabriel el que le dijo: lo llamarás ‘Yohanán’—Juan. Juan significa: el Señor ha dado gracia; ha manifestado su bondad, ha mostrado su benevolencia. Por tanto, no hay nada más que recordar, sino observar lo que el Señor ha hecho. Y cuando Zacarías recobre el habla, bendecirá al Señor porque ha visitado y redimido a su pueblo.
El tiempo del recuerdo ha terminado porque vemos ahora la realización de lo que Dios había prometido por boca de sus santos profetas de antes. Y se acordó del juramento, de la alianza prometida a Abrahán nuestro padre. Zacarías representa a Israel que durante tantos siglos ha mantenido viva la promesa, la certeza de que Dios ha prometido a su pueblo; ha visto despuntar desde lo alto un sol que surge para alumbrar a los que están en tinieblas y sombras de muerte y dirige nuestros pasos por la vía de la paz. Los vecinos se asustaron…por toda la región de Judea (lo ven a mi espalda) se hablaba de estas cosas y todos se preguntaban: ¿qué será de este niño? Y el niño crecía, se hacía fuerte y fue a vivir en una zona desértica hasta el día de su manifestación a Israel.
Por tanto, el Bautista deja la familia y estas hermosas montañas de Ain Karim y se instala en el desierto. Ven el desierto a mi espalda. Se dijo que el Bautista fue a donde los monjes de Qumram. Pasa su adolescencia y juventud en el desierto. Se prepara para su misión asimilando las riquezas espirituales que su pueblo acumuló a través de la experiencia del desierto.
Veamos la razón por la que el Señor quiso que el pueblo de Israel, que quería educar, lo hizo pasar todo este tiempo en el desierto. Es la experiencia que hace el Bautista, desde pequeño, para preparar su misión y para que ésta se desarrolle de manera auténtica. Ante todo, el desierto ayuda a vivir solo con lo esencial, al desprendimiento de aferrarse a los bienes, refutar el acumulo.
En el desierto se camina, y la tierra que pertenece al caminante es la tierra que pisa.Cuando avanza, esa tierra ya no es suya. Es la imagen del camino de nuestra vida.Construimos nuestros palacios y luego nos aficionamos a este mundo como si fuera para nosotros el definitivo. Nos estamos equivocando. Debemos repensar esta experiencia que hizo el Bautista para permanecer auténtico.
Volver a esta espiritualidad de lo esencial, del desarraigo. No es que este mundo no sea importante, pero solo estamos de paso, por eso es importante esta experiencia del desierto.Comparada con gente que vestía espléndidamente, el Bautista vestía con piel de camello. Y con la gente que llevaba joyas, perfume para darse importancia y ser alguien delante de los demás, él llevaba un cinto de cuero. La gente comía alimentos refinados, costosos, en vez él se alimentaba con miel silvestre.
La vida del desierto es severa, dura y enseña que no se puede conciliar una vida fácil,acomodaticia con la autenticidad de una vida vivida con significado y con sentido. Si no se hace esta experiencia de vivir con lo esencial, un retorno a lo esencial en nuestra vida: el pan que es pan no torta; el agua que es agua, no Coca-Cola o Sprite. Un retorno a lo esencial.
El elogio que Jesús hace del Bautista: “Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña abatida por el viento?” … ¿a dónde va la moda, allí van ustedes? NO. “Los que visten de púrpura están en el palacio del rey. ¿Qué fueron a ver?” Alguien que es más que un profeta…“de los hijos de mujer no ha nacido uno más grande que el Bautista”. Junto la austeridad de vida está el compromiso de este hombre; no agachó la cabeza frente a los poderosos; ha defendido la vida, la verdad y la justicia.
Esta es otra razón por la cual en Bautista nos resulta agradable y viene como ejemplo en esta fiesta, porque podemos ver las transformaciones que debemos hacer en nuestra vida si queremos ser cristianos auténticos.
Para prepararnos para recibir a Cristo en nosotros no es posible hacerlo si no hacemos esta experiencia que ha hecho el Bautista: la recuperación de lo esencial. En una sociedad que se olvida de Dios, debemos comenzar a repensar el sentido de nuestra existencia; dar un corte a las cosas superfluas, a las cosas refinadas…aquellas que ocupan tanto espacio de nuestra vida… la televisión, otras distracciones que nos impiden después de encontrar el tiempo para pensar sobre el sentido de nuestra existencia o de llevar adelante la obra de amor.
Quiero subrayar otro aspecto del desierto que está en esta experiencia que el Bautista hizo: el silencio. El ruido, el barullo en que vivimos es un gran enemigo de Dios. Lo que llena el espacio de todo nuestro día: la discoteca para los jóvenes, la televisión siempre encendida y con alto volumen, los auriculares, los celulares. Se le tiene miedo al silencio.Creo que el maligno aborrece el silencio, porque durante el silencio aparecen los interrogantes muy importantes y serios en nuestra vida. Solo en el silencio podemos escuchar a Dios que habla en el silencio –silencio del corazón, que es el primer silencio que hay que hacer, pero luego también el silencio externo.
El que ha hecho la experiencia del desierto se da cuenta que es un lugar de silenciodonde uno es invitado a entrar dentro de sí mismo y a hacerse las preguntas importantes en la vida. Este es otro mensaje que nos da esta figura del Bautista. Concluye el evangelio diciendo que permaneció en el desierto hasta el momento de su manifestación a Israel, cuando debe comenzar su misión.
El evangelista Lucas, en el capítulo tercero iniciará diciendo: “En el año décimo quinto del imperio de Tiberio César, la palabra de Dios llega a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto”.Y así comienza la misión de este personaje que en la fiesta de su nacimiento deja un mensaje importante para nuestra vida.
Buena semana para todos.
