Esta lamentación, en la que Jerusalén es presentada como una prostituta, nos recuerda la predicación de Oseas. La decadencia que aquí subraya el profeta contrasta con la fidelidad primordial a la que debe volver una vez purificada (26a).
Esta lamentación, en la que Jerusalén es presentada como una prostituta, nos recuerda la predicación de Oseas. La decadencia que aquí subraya el profeta contrasta con la fidelidad primordial a la que debe volver una vez purificada (26a).