Los amonitas habitaban al norte de Moab, en la Transjordania, bordeando el desierto de Siria; su capital era Rabá, hoy Ammán. Este territorio fue adjudicado a la tribu de Gad en la época de la conquista (cfr. Nm 32; Jos 13,24-28). Los amonitas, junto con su dios Malcom, reconquistaron su territorio en el año 734 a. C., dado que los descendientes de Gad fueron expulsados por Tiglat-Pileser III de Asiria. Ahora, el profeta reclama el derecho de los descendientes de Gad a habitar de nuevo su territorio.
