El valle de Ben-Hinnón.

En ese valle, fuera de la muralla sur de Jerusalén, se perpetraron dos pecados abominables: el culto a dioses extranjeros y los holocaustos de niños (4). Cuando la ciudad sea sitiada por sus enemigos, sus habitantes comerán a sus propios hijos (9; cfr. Lam 4,10). El horno (en hebreo «Tofet»), donde se quemaban los niños sacrificados, será el escenario de una gran matanza («Valle de las Ánimas» o «de la Matanza») (6) y considerado lugar inmundo (13).

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