Dios le recuerda a su pueblo los términos de la alianza, que no ha respetado. Dicho incumplimiento motivó a la escuela deuteronomista a proponer una vuelta a los orígenes, visto que Israel se había descarrilado casi por completo del camino propuesto en el Sinaí, al salir de Egipto. Aquella propuesta deuteronomista obtiene, en parte, el beneplácito del rey Josías al proclamar, en 622 a. C., una reforma religiosa (2 Re 23), cuya causa aparente fue el hallazgo en el templo de un rollo que contenía la Ley original de Moisés (cfr. 2 Re 22,8). Israel había sido escogido de entre todos los pueblos y llamado a ser y vivir como pueblo del verdadero Dios, el Señor (4). Su compromiso, como pueblo de la alianza, es obedecer a Dios (7). Pero Israel no escuchó la voz del Señor, prefiriendo ir en pos de otros dioses que nunca fueron garantía de vida. Dios se propuso ser para el pueblo fuente de vida, camino de libertad (4). Por el contrario, Israel siguió a otros dioses (10.12s.17), que no ofrecen vida, sino que la absorben, llevando al pueblo a encrucijadas de muerte.
