Estos versículos amplían los términos de la denuncia del pasaje anterior. Israel ha sido infiel a la alianza, adorando a otras divinidades que, en lugar de ayudarlo a levantarse, lo hunden cada vez más y lo alejan del único Dios con el que Israel se había comprometido a seguir. Lo que el profeta considera más grave es que, al tiempo que se da culto a otros dioses, también se ofrezcan sacrificios al Señor y se acuda a Él como si nada.
