Novena plaga: tinieblas.

En el episodio anterior, el faraón había permitido la salida solo de los varones, lo cual no impidió el azote de las langostas. De nuevo, se avanza un poco más y ahora accede a que también se vayan los niños, pero las ovejas y las vacas deben quedarse (24). Esta decisión se debe al nuevo fenómeno o castigo que ha azotado al país: las tinieblas. Con todo, Moisés mantiene firmes sus exigencias: todos, hombres, mujeres y niños, y todo el ganado deben salir de Egipto (25s). Las últimas palabras del diálogo entre el faraón y Moisés anticipan el final de esta serie de signos y prodigios, que culminará con la muerte de los primogénitos de Egipto y la liberación de los israelitas.

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