Últimos deseos de Jacob.

Los versículos 27s resumen el bienestar y la prosperidad que han alcanzado Jacob y su familia en Egipto, signos claros en la mentalidad semita de la bendición divina; pero, a pesar de esta constatación y de todo el bien que su hijo ha traído a la familia, Jacob no concibe que esta tierra sea el lugar de su morada definitiva; así pues, utilizando un gesto antiguo de juramento solemne que consiste en hacer jurar con la mano sobre los genitales de quien toma el juramento (cfr. 24,2-9), Jacob hace jurar a su hijo José que se ocupe de su sepultura en la tumba de los suyos, es decir, en Canaán, tierra de la promesa divina. En efecto, José jura así a su padre que ya está próximo a morir.

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