PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO – AÑO A

Mateo 24,37-44

Para bajar el texto del video

Feliz domingo y buen comienzo del Adviento para todos.

Para entender las palabras de Jesús que vamos a escuchar en el pasaje del Evangelio de hoy, debemos mencionar el contexto en el que Jesús las pronunció. Está en el Monte de los Olivos y está sentado con sus discípulos; está contemplando el maravilloso Templo del que predijo la destrucción. Está cercano el tiempo de la Pascua y los peregrinos van llegando de todas partes. En un momento dado, Jesús empieza a hablar de un mundo que está a punto de acabar los discípulos entienden que no se refiere el mundo material sino a otro mundomarcado por el pecado, por el mal, la injusticia, la violencia y anuncia un acontecimiento alegre. Este mundo inhumano está destinado a desaparecer.

Y para presentar este alegre mensaje, utiliza un lenguaje apocalíptico que sus oyentes entienden muy bien pero que a nosotros pueda resultarnos un poco enigmático. Dice que el sol se oscurece, que la luna ya no dará su luz, que las estrellas caerán del cielo y que las potencias celestes serán destruidas.

Estas imágenes apocalípticas que Jesús utiliza la extinción de la luz del sol, de la luna y de las estrellas no son literales, no se refieren a las estrellas del firmamento que contemplamos sino a lo que estos astros representaban en el Antiguo Medio Oriente. Todo el mundo los adoraba como deidades celestiales porque los tenían como responsables de la vida del mundo y de los destinos de la humanidad.

Al fondo ven a Atón, Dios Sol de los egipcios, que desde lo alto hacía brillar sus rayossobre el faraón recién nacido, y a su esposa Nefertiti, con sus tres hijas en sus brazos. En Egipto adoraban al Dios Sol Atón, y en Mesopotamia, los babilonios adoraban a Anu, el Dios Luna y a Ishtar, Venus, la estrella de la mañana. Jesús dice que el viejo mundo gobernado por ídolos ha llegado a su fin. Estos dioses, estas estrellas, están a punto de perder su brillo; ha llegado el eclipse de todos los falsos dioses que los hombres inventaron. Y es de estos dioses de donde provienen todos los desastres de sus vidas.

Existen muchas realidades materiales que los hombres han divinizado y siguen divinizando. Colocan al dinero en el cielo como su ídolo, y cuando la gente adora al dios dinero, cuando es él quien dirige las elecciones de los hombres, cuando el propósito de la vida es acumular dinero, tenemos ese mundo que conocemos tan bien, un mundo inmerso en la oscuridad del egoísmo, un mundo en el que cada día vemos desarrollarse una procesión ante nuestros ojos, una procesión de sufrimientos, de dramas y lágrimas.

Los poderosos han sido siempre colocados en los cielos, los faraones, los superhombresNo. Los cielos no son su hogar; el cielo es la morada del único Dios y todos los ídolos deben ser expulsados del cielo. Todas estas estrellas deben ser devueltas a la tierra; son seres humanos, no Dios. El áurea divina que los envuelve debe ser disuelta.

Un profeta anónimo, que vivió en torno al año 450 a.C. una época marcada por la injusticia social, la degradación moral y la corrupción religiosa fue enviado por Dios para hacer un anuncio de esperanza a los pobres: El Señor creará un día nuevos cielos y nueva tierra. Jesús se refiere precisamente a esta expectativa del nuevo mundo, de los nuevos cielos, limpios de ídolos. De hecho, la narración del Jardín del Edén no es el lamento de un paraíso perdido; es el proyecto de un nuevo mundo que estamos llamados a construir. No es un sueño inalcanzable.

El discípulo está seguro de que la promesa de Cristo se cumplirá. De hecho, nuestros hermanos de fe de las primeras generaciones creían en la desaparición del viejo mundo y en el nacimiento del nuevo. En la Segunda Carta de Pedro se dice: Nosotros esperamos, segúnla promesa de Dios, cielos nuevos y una tierra nueva en que reine la justicia. Es el mundo de paz, de amor, de alegría, de fraternidad, que estamos llamados a construir.

Nos preguntamos ahora: ¿quién vendrá a comenzar este mundo? Jesús, por supuesto.Escuchemos con qué nombre se presenta:

“La llegada del Hijo del Hombre será como en tiempos de Noé”.

Hijo del Hombre es una expresión que, en los Evangelios, encontramos unas 70 veces en boca de Jesús, que se llama a sí mismo «Hijo del Hombre». Por lo tanto, es una expresión muy importante. “Los zorros tienen sus guaridas; el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. Él es este Hijo del hombre. ¿Quién dicen que es el Hijo del Hombre?” O sea, ¿Qué es lo que comprendieron sobre mí? Yo soy el Hijo del Hombre.” Será entregado en manos de los hombres y será asesinado. Él es este Hijo de Hombre.

¿Por qué Jesús se autodefine de esta manera? Para entenderlo, debemos referirnos a una visión que se cuenta en el capítulo 7 del libro de Daniel, donde el profeta dice que vio salir del mar (el símbolo de todo lo que es contrario a la vida) cuatro bestias, una peor que la otra. La primera es un león, el símbolo del imperio babilónico. Observen detrás de mí los muros de la famosa vía procesional que conducía a la Puerta de Ishtar, en Babilonia, donde se representa a los leones, los babilonios que mutilaban a todos pueblos. ¿Hasta cuándo duró su reino? Hasta que llegó un oso, los medos que conquistaron Babilonia. Luego llegó un leopardo, los persas, tan rápidos como los leopardos, que conquistaron todo el Antiguo Medio Oriente. Pero no concluyó allí. Luego vino una bestia más terrible: Alejandro Magno.¿Con qué se comparan todos estos imperios si no con bestias que asolan y saquean pueblos?Una bestia dominaba y mutilaba hasta cuando una bestia más fuerte entraba en escena. Si quieren ver los famosos bajorrelieves, se encuentran en el Museo Británico; son 3 km de bajorrelieves que adornaban las salas del palacio del rey de Nínive, rey de los asirios. Si observan estos bajorrelieves, se dan cuenta de lo que esta gente consiguió, de qué hazañas se gloriaban estos reyes y cuál era el ideal de hombre cultivado en estos pueblos. Observen al rey Assurbánipal enfrentándose sin miedo a un león. En estos bajorrelieves estánrepresentadas sólo escenas de guerras, de violencia, de masacres de enemigos, de peleas contra leones. Observen a Assurbánipal disparando una flecha contra los enemigos. La lógica que regía el imperio faraónico en Egipto era la misma. Ramsés II, que abate enemigos,aplasta la cabeza de un enemigo y golpea a otro. Este es un mundo de bestias, no un mundo humano.

De hecho, en la visión del profeta Daniel, después de las bestias entra en escena un anciano envuelto en una túnica blanca, símbolo de la luz de Dios; representa a Dios. Luego entre las nubes del cielo aparece un Hijo de Hombre y se acerca al anciano. Este Hijo de Hombre (en hebreo ben-adam, que significa simplemente hombre”). Es decir que, después de todas las bestias que aparecieron en el mundo, de estos imperios que regían a la humanidad basándose en la violencia, la fuerza y la

competencia, ahora por fin entra en escena un hombre, no una bestia.

Y el anciano, es decir Dios, da a este hombre el poder, la gloria, el reino. Y dice que todos los pueblos estarán sometidos a él y su Reino nunca será destruido. Mientras que antes a una bestia sucedía otra, ahora inicia un Reino verdaderamente humano que durará para siempre. Jesús se autocalificó como «Hijo del Hombre» precisamente para decir que con él comienza una nueva humanidad, una verdadera humanidad capaz de amar, no de competir, no de aplastar al hermano; una humanidad de corderos. Recordemos cuando Pilatos presenta a Jesús al pueblo. ¿Qué dice?: “He aquí al hombre”. Este es el hombre; no el que mata sino el que da la vida. Este es verdaderamente hombre. No se es hombre cuando se domina sino cuando se sirve, cuando se ama.

La respuesta de los sumos sacerdotes y los guardias, ¿cuál fue? Dijeron que lo sacaran de en medio. Ellos eran los que querían perpetuar el viejo mundo; decían que había que crucificarlo. Las bestias no pueden soportar al hombre; es demasiado diferente a ellos; sus contrarios se molestaron por su presencia y por eso le atacaron. Jesús fue rechazado precisamente porque era el Hijo del Hombre, es decir, porque era un hombre de verdad.Naturalmente, todos los que quieran ser hombres como él no tendrán una suerte diferente. Y Jesús dijo que, si han perseguido al Hijo del Hombre, también los perseguirán a ustedes si son realmente hombres.

Nos preguntamos ahora cómo terminará esta lucha entre el mundo de las bestias, que quiere prevalecer, y el mundo humano propuesto por Jesús. Lo cuenta al final de su libro el vidente del Apocalipsis, en el capítulo 21, donde dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva. El cielo y la tierra anterior habían desaparecido y el mar ya no existía”. Así es como terminará la historia de la humanidad. El plan de Dios, que quiere una auténtica, nueva humanidad, acabará con la desaparición del mar. El mar no existirá más. Ese mar del queDaniel vio salir a las bestias ese mar no existirá más.

¿Con qué disposición debemos esperar ahora la venida del Hijo del Hombre? Jesús nos lo dice tomando como referencia el relato del diluvio. Escuchemos:

En aquellos días anteriores al diluvio la gente comía y bebía y se casaban, hasta que Noé se metió en el arca. Y ellos no se enteraron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será la llegada del Hijo del Hombre.

Jesús pone en paralelo lo que aconteció en tiempos de Noé y lo que puede ocurrir hoy.

¿Qué hacían en tiempos de Noé? Comían, bebían, tomaban esposas, tomaban maridos… No hacían nada extraño ni nada de malo. Hacían lo que hacemos hoy. Por supuesto que hay dos formas de comer y de beber; hay dos formas de vivir la sexualidad. Hay quienes se alimentan pensando sólo en sí mismos, acaparan el pan, nunca tienen suficiente, no lesimportan las necesidades de los demás; o, incluso, se molestan si alguien se les acerca para quitarles un poco de pan. Por el contrario, otros se contentan con el pan de cada día ycomparten este pan con su hermano. Son diferentes formas de satisfacer las propias necesidades biológicas. Hay quienes sólo piensan en su propio placer y otros que sólo son felices cuando pueden hacer feliz a otra persona. El egoísmo es lo que caracteriza al viejo mundo. El compartir, el amor, el cuidado del otro es el nuevo mundo.

¿Cuál fue el error que cometieron los de la generación de Noé? Es suficiente leer el relato bíblico en el libro del Génesis, capítulo 6, que explica la razón del diluvio; por supuesto que Dios no envió ningún diluvio; es la imagen de una humanidad que no encaja en el diseño de Dios. Dice el texto sagrado que la humanidad estaba corrompida ante Dios y llena de violencia. Eso es lo que caracteriza a la vieja humanidad: la competición que siempre lleva a la violencia, a la opresión, al intento de esclavizar a los más débiles.

La gente del tiempo de Noé pertenecía a esta humanidad que estaba destinada a desaparecer. Ellos, en cambio, creían que serían eternos, que continuarían siempre así. Pero Dios no acepta esta humanidad, y deberían haber entendido que estaba a punto de producirse un cambio de época; había señales claras y deberían haberlas captado; habían visto a Noé construyendo el arca; no tomaron conciencia y no aceptaron entrar en la nueva humanidad. Llegó el diluvio y los arrastró a todos.

Jesús saca la conclusión: “Así será en la venida del Hijo del Hombre”. Nos está hablando a nosotros. El Hijo del Hombre, que es él, viene hoy en su Evangelio y debemos tener cuidado porque podríamos repetir hoy por nuestra parte el error de la generación del diluvio. Jesús nos muestra el verdadero rostro de Dios y el verdadero rostro del hombre. Nosotros podríamos recurrir sólo a nuestras necesidades materiales: comer, beber, tomar esposa, tomar marido… realidades materiales importantes, pero que no son el absoluto.Debemos aferrarnos a cómo propone el Hijo del Hombre vivir estas realidades. Nos interesamos por la familia, el hogar, la profesión; estas son cosas muy importantes, pero ¿cómo vivir estas realidades? ¿A la vieja usanza o como hombres nuevos? Esto es lo que Jesús nos dice; que tengamos cuidado: no repitas antes de la venida del Hijo del Hombre el error que cometieron los que vivían en la época de Noé. Quedarías aislado de la historia de Dios.

Decía que hay dos formas de comer, beber, vivir la sexualidad. Una de manera egoísta y otra impulsado por el amor, por la alegría de ver a la otra persona feliz. Ahora Jesús nos diceque hay dos maneras de llevar incluso la propia profesión. Escuchemos:

“Estarán dos hombres en un campo: a uno se lo llevarán, al otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán, a la otra la dejarán”.

Jesús da dos ejemplos para mostrar que hay dos formas diferentes de llevar a cabo la profesión; una es la de quien no ha aceptado el reino de Dios, es decir, la propuesta del hombre nuevo que hace Jesús. La otra, la que ha aceptado el reino de Dios y ha entrado en el nuevo mundo. Jesús toma estos dos ejemplos de las actividades que hombres y mujeres llevaban a cabo en su época. Los hombres salían a trabajar en los campos y las mujeres se quedaban en casa, molían el grano, preparaban la harina y hacían pan.

El primer ejemplo que da es el de la profesión de los hombres y dice: “Estarán dos hombres en un campo: a uno se lo llevarán”. O mejor, uno será recibido (παραλαμβάνεται, que quiere decir: uno participará en la nueva propuesta del hombre, realizará su actividad según la imagen del hombre nuevo propuesta desde el Evangelio). “Al otro lo dejarán”(ἀφίεται, se perderá). Cuando el Evangelio entra en la vida de una persona, ya no hace el trabajo como antes, lo hace de una manera diferente, tiene diferentes objetivos.

Tomemos algunos ejemplos para entender bien. Cuando se presentaron al Bautista los publicanos, los que cobraban los impuestos, esas personas que eran siempre mal vistas, el Bautista no dijo que tuvieran que dejar de recaudar impuestos; era un servicio que debíanhacer, pero se podía hacer de dos maneras: una, pensando en aprovechar la posición para robar y la otra, ejercer esa profesión escrupulosamente de modo que ese dinero se utilice para el bien de toda la comunidad. También se dirigen al Bautista los soldados y le preguntan:¿Qué debemos hacer? El Bautista no dice que tiren las armas, que dejen su profesión. Es necesario mantener el orden en la sociedad, pero esta profesión se puede hacer de dos maneras diferentes. Una es la de aquellos que se aprovechan de su fuerza para intimidar y cometen abusos; la otra, la de los que se ponen al servicio del bien común, del orden común.

Veamos ahora otro ejemplo, como hacía Jesús, tomado de la vida cotidiana: En un edificio hay dos porteros: el primero oye el timbre de alguien que llama a la puerta, mira el monitor y ve que hay una anciana que entra y está turbada, no sabe dónde ir; inmediatamente el portero sale de la portería y va a su encuentro de forma muy educada y afable, la saluda, sonríe y luego la ayuda a subir los escalones, la acompaña al ascensor y hace algunas bromas porque se da cuenta de que está triste. Realiza su profesión como un servicio que hace felices a las personas que lo necesitan.

Luego llega su colega para relevarlo. Está bastante deprimido; es lunes; tiene el periódico deportivo bajo el brazo y su equipo favorito perdió el día anterior. Se sienta en la portería con ánimo sombrío y empieza a deshojar el periódico con avidez. Oye el timbre de la puerta y ve en el monitor que entra una ancianita un poco avergonzada que no sabe a dónde dirigirse. El portero se da cuenta de que le llevará medio minuto para llegar allí y puede seguir leyendo el periódico quizás para encontrar la razón de por qué su equipo perdió… (la culpa es del árbitro, naturalmente). Y llega la anciana, la deja hablar, pero no aparta la vista del periódico, no se preocupa por la anciana, hasta que, finalmente, le dice: Allí está el ascensor. Y sigue leyendo.

Hay dos formas de hacer una actividad. Una es la de quien ha entrado en el nuevo mundoy, por eso, la lleva a cabo según la propuesta hecha por Cristo. La otra es la del que sólo piensa en su propio interés.

“Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán, a la otra la dejarán”. Tomemos un ejemplo de preparación de alimentos. Es en un restaurante por el que pasan muchos extranjeros que vienen a visitar la ciudad. Esas personas vendrán quizás solo una vez y luego no se las volverá a ver, así que también me puedo aprovechar y poner algunas sobras porque lo importante para mí es ganar. Esta es la vieja forma. La nueva forma es la de alguien que se convirtió en persona nueva habiendo aceptado la propuesta de Jesús de Nazaret: prepara bien todo, con mucho cuidado, aunque no vuelva a ver a esas personas; le importa que se vayancontentos. Son dos formas de realizar la profesión.

Podemos revisar todas nuestras profesiones ya que siempre se pueden cumplir de dos maneras diferentes. La amabilidad, la sonrisa, la sensibilidad y la preocupación por el otro, la afabilidad, no forman parte del contrato de trabajo. Pero quien elige actuar bien, es aceptadoy pasa a formar parte del nuevo mundo, del reino de Dios. Se suma a los que tienen como objetivo de su actividad la atención a la necesidad de su hermano. El otro es dejado atrás.

Uno es salvado, es decir, se comporta como un hombre verdadero porque ama, mientras que el otro sigue envuelto en la oscuridad del egoísmo. En el arca de Noé no entraron todos,sino que fueron pocos. No es de extrañar que, incluso en el reino de Dios, no entren todos y que muchos se queden fuera. Han escuchado las Bienaventuranzas de Jesús, pero prefieren las de este mundo; no son aceptados. La alternativa entre estas dos opciones es muy seria porque la alternativa es entre ser hombre o no serlo.

Y ahora la recomendación de estar atentos. Uno podría distraerse y no notar la llegadadel Hijo del Hombre, que viene a recibirte en el nuevo mundo. Escuchemos:

“Por tanto estén prevenidos porque no saben el día que llegue su Señor. Ustedes ya saben que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría vigilando y no permitiría que asalten su casa. Por tanto, estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen”.

No te duermas, dice Jesús. Mantente siempre despierto porque no sabes en qué día viene tu Señor. Desgraciadamente muchas traducciones ponen el verbo en tiempo futuro: no saben en qué día vendrá el Señor. Entonces nació la catequesis que agitaba como un espantapájaros la venida del Señor, o sea, como el momento del juicio final de la vida. Esta catequesis es perjudicial porque ese encuentro con el Señor, que debería haber sido deseadodurante toda la vida, fue en cambio temido.

El Señor viene hoy con su Evangelio; viene a proponerte al nuevo hombre y debes estar atento para no perder la oportunidad de dejarte involucrar en el reino de Dios. Para recomendar esta vigilancia, Jesús utiliza la imagen del ladrón que llega de forma muy repentina e inesperada. La imagen del ladrón no era utilizada por los rabinos, pero a los cristianos les gustaba mucho porque es la llamada a permanecer vigilantes, a estar atentos.

¿Cómo permanecer despiertos? Envueltos como estamos en la confusión que ofrecen los medios de comunicación, sugeriría cultivar la reflexión silenciosa, la sensibilidad, los valores evangélicos. No dejarse aturdir por la publicidad de las modas, por la moral corriente, por el así lo hacen todos. No dejarse llevar solo por lo que se conforma al propio gusto. Vigilarsignifica prestar atención y ser capaz de discernir entre lo que te hace similar al Hijo del Hombre, lo que te convierte en un verdadero hombre, y lo que te deshumaniza, aunque sea aprobado por la mayoría.

Podemos preguntarnos, ¿son muchos o pocos hoy en día los que se mantienen despiertos para poder acoger la venida del Señor? Quizás sean pocos, como en la época de Noé. No fueron muchos los que entendieron que estaba por nacer un nuevo mundo. No te sorprendas si son pocos. Mantente alerta para no perder la oportunidad de tu vida.

Les deseo a todos un buen domingo y una buena semana.

Scroll to Top