VIGESIMOTERCER SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

ELEGIDOS PARA HACER EL TRABAJO DE DIOS

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Tu Hijo Jesucristo podría construir
fundamentos firmes para tu Iglesia
contando con gente débil y falible.
Solamente él podría hacerlo; nosotros no osaríamos.
Te pedimos, con tu Hijo,
que nuestra fe en tu Iglesia y en sus líderes
permanezca siempre inquebrantable.
Mientras luchan y muchas veces buscan a tientas
que el Espíritu Santo los colme
con su sabiduría y su ardor.
Y llévanos a todos adelante en esperanza y alegría.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

1 Cor 6,1-11

San Pablo les dice a los corintios: “Si hay dificultades y discordias en la comunidad, éstas deben resolverse en la misma comunidad, mejor que llevándolas ante un tribunal civil.” ¿Acaso no deben ser las comunidades cristianas “un solo corazón y una sola alma”?

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Evangelio

Lc 6,12-19

Como en otras ocasiones muy importantes en su vida, Jesús ora antes de elegir a sus doce apóstoles de entre sus discípulos. Éste es ciertamente un momento muy importante. Él los entrenará, y correrá el riesgo de encomendar a gente débil y falible su propio trabajo y misión. Él sabe que no siempre harán lo mejor que puedan, ya que pasarán por momentos de temor, desaliento, cobardía y componendas. Aun así, se fía suficientemente de ellos y los ayudará a llevar su trabajo a buen término.

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Los Doce 

Por aquel tiempo subió a una montaña a orar y se pasó la noche orando a Dios.

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Cuando se hizo de día, llamó a los discípulos, eligió entre ellos a doce y los llamó apóstoles:

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Simón, a quien llamó Pedro; Andrés, su hermano; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé;

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Mateo y Tomás; Santiago hijo de Alfeo y Simón el rebelde;

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Judas hijo de Santiago y Judas Iscariote, el traidor.

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Una gran multitud se le acerca 

Bajó con ellos y se detuvo en un llano. Había un gran número de discípulos y un gran gentío del pueblo, venidos de toda Judea, de Jerusalén, de la costa de Tiro y Sidón,

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para escucharlo y sanarse de sus enfermedades. Los atormentados por espíritus inmundos quedaban sanos,

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y toda la gente intentaba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Oración de los Fieles

– Por el Papa. Para que acierte a dirigir a la Iglesia con fe, sabiduría y misericordia, roguemos al Señor.
– Por nuestros obispos. Para que, unidos al Papa, sepan ver y atender con solicitud a las grandes necesidades de la Iglesia en nuestros días, roguemos al Señor.
– Por aquellos que tienen miedo de responder generosamente al llamado de Dios para seguir a Cristo y entregar su vida como sacerdotes o consagrados al servicio del Pueblo de Dios. Para que cambien de actitud y sean generosos al mismo llamado del Señor, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En el nombre de Jesús, tu Hijo,
tus ministros sagrados y tu Pueblo fiel
te ofrecen en esta eucaristía
el memorial de su muerte y Resurrección.
Te pedimos que, aunque somos pecadores,
nos convirtamos en tu Pueblo santo,
para que podamos dar testimonio de tu nombre
y ser para todos un signo creíble de que tu Hijo vive,
y de que tú eres nuestro Dios,
Padre poderoso y misericordioso
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre santo:
Tú has querido hoy
que tu Hijo nos dirigiera su Palabra de vida
a nosotros, su pueblo caminante,
y que nos diera su alimento de fortaleza.
Renueva a tu Iglesia en sus líderes y en sus miembros,
para que atinemos a vivir como creemos,
y para que alcemos en nuestro mundo
una voz profética que proclame con credibilidad
la urgencia de justicia, verdad y unidad en la tierra.
Y que de esta forma el mundo crea en tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús confía su propia misión a manos humanas, débiles y falibles. Decimos que Jesús “confía”, porque él se fía suficientemente de sus apóstoles y de nosotros, sus discípulos. Con la ayuda y la fuerza del Espíritu Santo, podemos ciertamente hacer la difícil y hermosa tarea que Dios nos asigna. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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