VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
LA BUENA NOTICIA DEL REINO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias hoy por Jesús, tu Hijo.
Él vino para sanar nuestras heridas
y para ponernos en marcha en el camino
hacia ti y hacia los hermanos.
Ayúdanos en nuestros torpes intentos
de seguir buscándolo, aun a tientas y tropezando.
Y ayúdanos también
a hacer que su Evangelio de esperanza y amor
sea una realidad en medio de nosotros;
y que esto sea como la Buena Noticia
de que tu Hijo está vivo entre nosotros
y es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Nosotros somos comunidad de Dios, y por tanto, toda división entre nosotros es una vergüenza. Ello muestra que no hemos crecido en el Espíritu como gente espiritual. ¡Qué bueno si pudiéramos crecer!
Saludo y acción de gracias
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y el hermano Timoteo
a los consagrados de Colosas, hermanos fieles en Cristo: Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre.
Siempre que rezamos por ustedes damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
porque estamos enterados de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen a todos los consagrados,
a causa de la esperanza que les está reservada en el cielo. Ustedes alcanzaron esta esperanza cuando les llegó el mensaje verdadero de la Buena Noticia;
el cual está dando fruto y creciendo en todo el mundo, lo mismo que entre ustedes, desde el día que oyeron hablar y conocieron de verdad la gracia de Dios.
Así lo aprendieron de Epafras, mi querido compañero, fiel ministro de Cristo al servicio de ustedes.
Él me ha informado del amor que les inspira el Espíritu.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús ha predicado su mensaje de esperanza junto al lago, en la ciudad costera de Cafarnaún, y lo ha confirmado liberando a los pobres y enfermos de los poderes del mal. Ha llevado la Buena Noticia a otros lugares porque el Evangelio de esperanza en un mundo nuevo está destinado a todos.
Sana y exorciza en torno a la casa
Salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Pedro estaba con fiebre muy alta y le suplicaban que hiciera algo por ella.
Él se inclinó sobre ella, increpó a la fiebre y se le fue. Inmediatamente se levantó y se puso a servirles.
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban. Él ponía las manos sobre cada uno y los sanaba.
De muchos salían demonios gritando: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Él los increpaba y no los dejaba hablar, pues sabían que era el Mesías.
Oración y misión de Jesús
Por la mañana salió y se dirigió a un lugar despoblado. La multitud lo anduvo buscando, y cuando lo alcanzaron, lo retenían para que no se fuese.
Pero él les dijo:
—También a las demás ciudades tengo que llevarles la Buena Noticia del reino de Dios, porque para eso he sido enviado.
Y predicaba en las sinagogas de Judea.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia continúe con compasión y amor la tarea de sanar de nuestro Señor Jesús, que los enfermos sean confortados, los oprimidos liberados y los pobres y débiles protegidos, roguemos al Señor.
– Para que la fe y la esperanza de los enfermos y moribundos esté firmemente anclada en nuestro Señor Jesús, que es la Resurrección y la vida, roguemos al Señor.
– Para que todos nosotros aprendamos, más y mejor, a sanarnos unos a otros, perdonándonos mutuamente y animando a los tristes y desalentados, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Sentimos necesidad de que tu Hijo Jesucristo
esté hoy con nosotros.
Dánoslo como don en este pan y vino
para que, aun siendo débiles y falibles,
no renunciemos a la esperanza
de que tu Reino de justicia y paz
tome forma entre nosotros.
Que llegue a ser el humilde signo
de tu bondad y justicia
y de tu alegría y felicidad
que se prologuen por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con tu poder tú cuidas a los débiles;
por eso Jesús prefirió a los pobres y desamparados.
Danos su Espíritu de compasión y de fortaleza,
para que nosotros también nos comprometamos
a llevar esperanza y justicia
a los desposeídos y a los que viven en soledad.
Y elimina nuestra soberbia, Señor,
porque quizás nosotros somos más débiles y pobres
que aquellos a los que supuestamente animamos.
Cuéntanos entre los que necesitan de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor y Salvador nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Jesús curó a tantos y tantos que se acercaron a él con toda clase de enfermedades. ¿Somos conscientes de que también nosotros podemos sanar a otros, mostrándoles afecto, compasión, perdón? Que el Señor nos haga atentos a los poderes de curación que él nos da. Y que Dios todopoderoso nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que su bendición permanezca para siempre.
