VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
LA BUENA NOTICIA DEL REINO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias hoy por Jesús, tu Hijo.
Él vino para sanar nuestras heridas
y para ponernos en marcha en el camino
hacia ti y hacia los hermanos.
Ayúdanos en nuestros torpes intentos
de seguir buscándolo, aun a tientas y tropezando.
Y ayúdanos también
a hacer que su Evangelio de esperanza y amor
sea una realidad en medio de nosotros;
y que esto sea como la Buena Noticia
de que tu Hijo está vivo entre nosotros
y es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Esta carta a los corintios nos presenta a Dios como un amoroso Jardinero que nos cuida y nos hace crecer. Porque somos labranza de Dios.
Inmadurez de los corintios
Yo, hermanos, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres simples, como a niños en la vida cristiana.
Les di de beber leche y no alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo; como tampoco ahora,
dado que aún los guía el instinto. Si entre ustedes hay envidias y discordias, ¿no indican que todavía se dejan guiar por el instinto y por criterios humanos en su conducta?
Cuando uno dice: yo soy de Pablo, y otro: yo soy de Apolo, ¿acaso no se comportan como cualquier hombre?
¿Quién es Apolo?, ¿quién es Pablo? Ministros de la fe, cada uno según el don de Dios.
Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer.
De manera que ni el que planta ni el que riega son nada, sino Dios que hace crecer.
El que planta y el que riega trabajan en lo mismo; cada uno recibirá su salario según su trabajo.
Nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.
Salmo Responsorial
R. (12b) Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres. R.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Desde el lugar de su morada observa
a todos los que habitan en el orbe.
El formó el corazón de cada uno
y entiende sus acciones. R.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
en el Señor se alegra el corazón
y en él hemos confiado. R.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús ha predicado su mensaje de esperanza junto al lago, en la ciudad costera de Cafarnaún, y lo ha confirmado liberando a los pobres y enfermos de los poderes del mal. Ha llevado la Buena Noticia a otros lugares porque el Evangelio de esperanza en un mundo nuevo está destinado a todos.
Sana y exorciza en torno a la casa
Salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Pedro estaba con fiebre muy alta y le suplicaban que hiciera algo por ella.
Él se inclinó sobre ella, increpó a la fiebre y se le fue. Inmediatamente se levantó y se puso a servirles.
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban. Él ponía las manos sobre cada uno y los sanaba.
De muchos salían demonios gritando: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Él los increpaba y no los dejaba hablar, pues sabían que era el Mesías.
Oración y misión de Jesús
Por la mañana salió y se dirigió a un lugar despoblado. La multitud lo anduvo buscando, y cuando lo alcanzaron, lo retenían para que no se fuese.
Pero él les dijo:
—También a las demás ciudades tengo que llevarles la Buena Noticia del reino de Dios, porque para eso he sido enviado.
Y predicaba en las sinagogas de Judea.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia continúe con compasión y amor la tarea de sanar de nuestro Señor Jesús, que los enfermos sean confortados, los oprimidos liberados y los pobres y débiles protegidos, roguemos al Señor.
– Para que la fe y la esperanza de los enfermos y moribundos esté firmemente anclada en nuestro Señor Jesús, que es la Resurrección y la vida, roguemos al Señor.
– Para que todos nosotros aprendamos, más y mejor, a sanarnos unos a otros, perdonándonos mutuamente y animando a los tristes y desalentados, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Sentimos necesidad de que tu Hijo Jesucristo
esté hoy con nosotros.
Dánoslo como don en este pan y vino
para que, aun siendo débiles y falibles,
no renunciemos a la esperanza
de que tu Reino de justicia y paz
tome forma entre nosotros.
Que llegue a ser el humilde signo
de tu bondad y justicia
y de tu alegría y felicidad
que se prologuen por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con tu poder tú cuidas a los débiles;
por eso Jesús prefirió a los pobres y desamparados.
Danos su Espíritu de compasión y de fortaleza,
para que nosotros también nos comprometamos
a llevar esperanza y justicia
a los desposeídos y a los que viven en soledad.
Y elimina nuestra soberbia, Señor,
porque quizás nosotros somos más débiles y pobres
que aquellos a los que supuestamente animamos.
Cuéntanos entre los que necesitan de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor y Salvador nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Jesús curó a tantos y tantos que se acercaron a él con toda clase de enfermedades. ¿Somos conscientes de que también nosotros podemos sanar a otros, mostrándoles afecto, compasión, perdón? Que el Señor nos haga atentos a los poderes de curación que él nos da. Y que Dios todopoderoso nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que su bendición permanezca para siempre.
