VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

AUTORIDAD DE JESÚS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Decimos que autoridad significa servicio,
pero la experiencia nos dice que es muy difícil
llevar a la práctica este hermoso principio.
Guarda siempre, Señor, ante nuestros ojos
el ejemplo de tu Hijo Jesucristo.
Su autoridad salvaba y curaba;
era respetuosa con la gente.
Y a nosotros nos compromete
a salir de nuestra mediocridad.
Que ojalá los que ostentan autoridad entre nosotros
sean humildes, modestos y entregados,
deseosos de servir hasta el fin,
y modelados, en el ejercicio de su autoridad,
según el servidor de todos: Jesús,
Hijo tuyo y Señor nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

1 Tesalonicenses 5,1-6. 9-11

“No se preocupen de cuándo llegará el fin del mundo”, les dice Pablo a los tesalonicenses. No hay nada que temer; únicamente, estén siempre listos para la venida del Señor.

1

Cristianos a la espera 

Acerca de fechas y momentos no hace falta que les escriba;

2

porque ustedes saben exactamente que el día del Señor llegará como ladrón nocturno,

3

cuando estén diciendo: qué paz, qué tranquilidad; entonces, de repente, como los dolores del parto le vienen a la mujer embarazada, se les vendrá encima la destrucción, y no podrán escapar.

4

A ustedes, hermanos, como no viven en tinieblas, no los sorprenderá ese día como un ladrón.

5

Todos ustedes son ciudadanos de la luz y del día; no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas.

6

Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios. Los que duermen lo hacen de noche;

9

A nosotros Dios no nos ha destinado al castigo, sino a poseer la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

10

el cual murió por nosotros, de modo que, despiertos o dormidos, vivamos siempre con él.

11

Por tanto, anímense y fortalézcanse mutuamente, como ya lo están haciendo.

Aclamación antes del Evangelio

Lucas 7, 16

R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 4, 31-37

La autoridad de Jesús con frecuencia impresionaba, tanto al pueblo como a sus propios discípulos. Aquí había alguien más grande y poderoso que un simple ser humano. Había autoridad en su enseñanza. Lo que decía desafiaba confrontaba a los hombres consigo mismos y con Dios. Mostraba autoridad sobre la ley, porque quería recortarla de su parafernalia, demasiado humana y tramposa. Por su autoridad, venció los poderes del mal y del pecado. Utilizaba su autoridad para el bien de la gente; ése era un poder de Salvación.
Sin embargo, era un poder humilde y modesto, una autoridad de servicio que traía fe, que daba esperanza, que creaba y expresaba amor. Y cuando llegó el momento oportuno, usó su autoridad para entregar su vida y recuperarla para pasarla a sus discípulos.

31

Enseña y exorciza en Cafarnaún 

Bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente.

32

Estaban asombrados de su enseñanza porque hablaba con autoridad.

33

Había en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu de un demonio inmundo, que se puso a gritar:

34

—¿Qué tienes contra nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres:

¡el Consagrado de Dios!

35

Jesús le increpó diciendo:

—¡Calla y sal de él!

El demonio lo arrojó al medio y salió de él sin hacerle daño.

36

Se quedaron todos desconcertados y comentaban entre sí:

—¿Qué significa esto? Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.

37

Su fama se difundió por toda la región.

Oración de los Fieles

– Para que la Iglesia pueda hablar con autoridad sobre Jesús porque lo conoce íntimamente y vive su misma vida, roguemos al Señor.
– Para que nosotros vivamos muy cercanos a Jesús porque nos esforzamos en responder profundamente a su llamado al Amor, roguemos al Señor.
– Para que el mundo se vuelva un poco mejor porque nosotros intentamos seriamente vivir según la Buena Nueva de Jesús, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Por la autoridad que diste a tu Hijo,
este pan y este vino se convertirán para nosotros
en su Cuerpo y su Sangre, bebida y alimento nuestro.
Que él comparta su poder con nosotros
para que nuestra cobardía se transforme en valor
y para que lleguemos a ser gente liberada,
realmente libres para servir y amar
y para testimoniar con nuestras vidas
la verdad de la Buena Nueva:
Que Jesús es nuestro Señor para siempre,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesucristo transmitió su autoridad
a sus apóstoles y discípulos
como un lazo de unidad y un legado de servicio.
Concédenos que tu Iglesia utilice este poder
para unir a los hombres y curar sus heridas,
para hablar en nombre de los que no tienen voz
y para conducirnos hacia la auténtica libertad
que tú nos otorgaste en Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Que nuestra autoridad como cristianos consista en hacer el bien y en servir a los demás con amor. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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