VIGESIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
HOY ES EL TIEMPO DE GRACIA
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Padre de misericordia y amor:
Tú designas a tu Hijo para anunciarnos
que “hoy” es el tiempo de gracia.
Ojalá venga hoy su Espíritu sobre nosotros,
para que, en la pobreza de nuestros corazones,
sepamos oír el conmovedor mensaje de Jesús.
Y para que, ciegos como somos, nos dé ojos de fe,
y nos libere de la cautividad
de nuestros miedos y de nuestro egoísmo.
Te lo pedimos en nombre del Señor Jesús.
Primera Lectura
San Pablo nos recuerda que la Buena Noticia de Cristo crucificado y resucitado no necesita palabras sofisticadas ni una especial sabiduría para ser recibida y vivida. Es poderosa y sencilla. Y por eso la entienden, especialmente, los sencillos. Y hace que su fe sea poderosa.
Sabiduría superior
Cuando llegué a ustedes, hermanos, para anunciarles el misterio de Dios no me presenté con gran elocuencia y sabiduría;
al contrario decidí no saber de otra cosa que de Jesucristo, y éste crucificado.
Débil y temblando de miedo me presenté ante ustedes;
mi mensaje y mi proclamación no se apoyaban en [palabras] sabias y persuasivas, sino en la demostración del poder del Espíritu,
para que la fe de ustedes no se fundase en la sabiduría humana, sino en el poder divino.
Salmo Responsorial
Salmo 118, 97. 98. 99. 100. 101. 102
R. (97a) ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!
¡Cuánto amo tu voluntad!:
Todo el día la estoy meditando.
Tus mandatos me hacen más sabio que mis enemigos,
porque siempre me acompañan. R.
R. ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!
Soy más prudente que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos.
Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes. R.
R. ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!
Aparto mis pies de toda senda mala,
para cumplir tus palabras.
No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R.
R. ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí;
él me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva.
R. Aleluya.
Evangelio
Desde hoy hasta el comienzo del Adviento, leeremos el evangelio de Lucas, el evangelista que presta especial atención al Espíritu Santo, a la misericordia de Dios, a la preocupación de Jesús por los pobres, al papel de las mujeres en la vida de Jesús, y a la liturgia. Lucas presenta su evangelio en la forma de un viaje que comienza en Nazaret (Galilea) y que acaba en Jerusalén. Hoy nos encontramos con el comienzo de la así llamada “vida pública” de Jesús, el programa de su misión fijado por el Espíritu. Él anuncia la Salvación, que comienza “hoy” con su predicación y su trabajo en medio del Pueblo. Para nosotros, también el tiempo de gracia es “hoy”, en nuestro tiempo, con el Señor que vive y trabaja aquí y ahora entre nosotros.
En la sinagoga de Nazaret
Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso de pie para hacer la lectura.
Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice:
El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque él me ha ungido
para que dé
la Buena Noticia a los pobres;
me ha enviado a anunciar
la libertad a los cautivos
y la vista a los ciegos,
para poner en libertad a los oprimidos,
para proclamar
el año de gracia del Señor.
Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
Él empezó diciéndoles:
—Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura.
Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Y decían:
—Pero, ¿no es éste el hijo de José?
Él les contestó:
—Seguro que me dirán aquel refrán: médico, sánate a ti mismo. Lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún, hazlo aquí, en tu ciudad.
Y añadió:
—Les aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria.
Ciertamente, les digo que había muchas viudas en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo estuvo cerrado tres años y medio y hubo una gran carestía en todo el país.
A ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta en Sidonia.
Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno fue sanado, sino Naamán el sirio.
Al oírlo, todos en la sinagoga se indignaron.
Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo.
Pero él, abriéndose paso entre ellos, se alejó.
Oración de los Fieles
– Señor, da sana elocuencia y mucho valor a todos nuestros maestros y líderes en la Iglesia. Para que, como seguidora de la misión de Jesús, sea Buena Noticia de liberación para todos, roguemos al Señor.
– Señor, abre nuestros ojos a las miserias de nuestro pueblo; haznos sensibles y preocupados por los que se sienten encarcelados y atrapados por sus temores y por la injusticia, roguemos al Señor.
– Señor, haznos receptivos a tu Palabra. Líbranos tanto de nuestra mediocridad y de nuestros miedos como de nuestras certezas y autosuficiencias, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Es quizás más fácil para nosotros
aceptar a tu Hijo como nuestro Señor y Salvador
que para la gente que lo conocía, allá en Nazaret,
como el Hijo de José y María.
Ayúdanos a reconocerlo aquí en medio de nosotros
en estos signos de pan y vino.
Acepta esta ofrenda de nuestra fe
por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios Padre nuestro:
Tu Hijo Jesucristo está vivo entre nosotros
por medio de su Palabra y de su Cuerpo eucarístico.
Cólmanos con su Santo Espíritu,
para que también nosotros,
con él y en su nombre,
sepamos llevar a los pobres
su Buena Noticia de Salvación:
proclamar libertad a los cautivos,
abrir los ojos de los ciegos,
y liberar a los oprimidos.
Que ojalá sea éste para todos
el tiempo de la gracia
de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Hoy, teniendo a Jesucristo vivo en nuestra comunidad, en medio de nosotros, deberíamos estar también dispuestos a decir con Jesús: “El Espíritu del Señor está sobre nosotros. Él nos envía a llevar la Buena Nueva a los pobres”. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
