VIGESIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
DAR TESTIMONIO DEL SEÑOR
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que nuestra fe sea
como lámpara colocada en el candelero,
para que la gente vea tu luz
y no se tropiece en la oscuridad.
Dirígenos tu Palabra;
danos el Espíritu vivificante de tu Hijo,
su Espíritu de unidad y libertad,
para que seamos para el mundo
como un Cristo presente de nuevo,
humano y cercano,
él que vive contigo y con el Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Con la proclamación de Ciro, rey de Persia, que dejó libres a los exiliados, los judíos pudieron regresar a Jerusalén para reconstruir el Templo, signo de la presencia de Dios, y volver a ser la comunidad del Pueblo de Dios. Ellos mismos serían el templo vivo y su misión, dar testimonio del Dios de Israel.
La vuelta del destierro
El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para cumplir lo que había anunciado por boca de Jeremías, movió a Ciro de Persia a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino:
Ciro, rey de Persia, decreta: El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra y me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá.
Los que pertenezcan a ese pueblo, que su Dios los acompañe y suban a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que habita en Jerusalén.
Y a todos los supervivientes, dondequiera que residan, la gente del lugar les proporcionará plata, oro, hacienda y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo del Dios de Jerusalén.
Entonces, todos los que se sintieron movidos por Dios –jefes de familia de Judá y Benjamín, sacerdotes y levitas– se pusieron en marcha y subieron a reedificar el templo de Jerusalén.
Sus vecinos les proporcionaron de todo: plata, oro, hacienda, ganado y otros muchos regalos, además de las ofrendas voluntarias.
Evangelio
Cristo habla de la palabra de Dios como de una luz que no puede permanecer oculta sino brillar en las vidas de los que creen en el Evangelio, de tal forma que así puedan dar testimonio de Cristo y de su mensaje.
La luz de la lámpara
Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la coloca en el candelero para que los que entran vean la luz.
No hay nada encubierto que no se descubra algún día, ni nada escondido que no se divulgue y se manifieste.
Presten atención y oigan bien: porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará aun lo que parece tener.
Oración de los Fieles
– Que la luz de nuestro amor brille y dé testimonio de Cristo por nuestra amabilidad, simpatía y comprensión, y por nuestro compartir generoso con los necesitados, roguemos al Señor.
– Para que la luz de nuestra justicia brille en nuestros esfuerzos por respetar los derechos de cada uno y en nuestro trabajo para llevar igualdad y justicia a todos, roguemos al Señor.
– Que la luz de nuestra alegría brille en nuestra simpatía y afecto por unos y otros, en nuestra fidelidad a nuestros amigos, en nuestras celebraciones litúrgicas y en nuestro sentido de comunidad, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Acepta estos dones de pan y vino
y que se conviertan para nosotros
en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo.
Que él nutra nuestra fe
y nos haga capaces de dar testimonio
de que en él podemos llegar a ser uno
y vivir con amor los unos para los otros,
porque él es nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta celebración eucarística
has querido que nos encontráramos con tu Hijo Jesús.
Que permanezca él con nosotros este día,
para que la gente descubra
cuánto significa él para nosotros,
y qué puede hacer él en nosotros
a pesar de nuestras limitaciones.
No a nosotros, Señor,
sino a ti y a tu Hijo,
en la unidad del Espíritu Santo
sea todo honor y alabanza
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Dar testimonio consiste en llamar la atención no hacia nosotros mismos, sino hacia Dios y a lo que él puede hacer en nosotros, sus pobres instrumentos. Honestamente solo podemos proponer lo que creemos y vivimos, y luego dejar el resto a la gracia de Dios. Que este mismo Dios les conceda a ustedes esta actitud y los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
