VIGESIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

EN BUSCA DE SENTIDO

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú viniste para hacer nuevas todas las cosas
por medio de Jesucristo, tu Hijo.
Nos preguntamos
si te damos en nuestras vidas
el lugar que mereces.
Tú, que eres el sentido de todo lo que somos
y hacemos:
nuestro Señor Resucitado
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Ag 1,1-8

Un edicto de Darío, rey de los persas, permitió a los judíos exiliados en Babilonia retornar a Jerusalén, donde los esperaba una gran reconstrucción que comenzaron pensando en sus propias casas sin atender al Templo de Dios, hecho pedazos. Por eso los reprende severamente el profeta Ageo con una reprensión que toca también a nosotros moviéndonos a preguntarnos dónde están nuestras prioridades …

1

 El año segundo del reinado de Darío, el día primero del sexto mes, el Señor dirigió la palabra, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote:

2

Primer oráculo  

–Así dice el Señor Todopoderoso: Este pueblo anda diciendo que todavía no ha llegado el momento de reconstruir el templo.

3

 Y el Señor dirigió la palabra, por medio del profeta Ageo:

4

 –¿De modo que es tiempo de vivir en casas lujosas, mientras el templo está en ruinas?

5

 Pues ahora, así dice el Señor Todopoderoso: Fíjense en su situación:

6

 Siembran mucho, pero cosechan poco, comen, pero se quedan con hambre; beben, pero siguen sedientos; se abrigan, pero tienen frío; y el asalariado guarda su paga en saco roto.

7

 Así dice el Señor Todopoderoso: Fíjense en su situación

8

 suban al monte, traigan maderos, construyan el templo; yo lo aceptaré y mostraré en él mi gloria –dice el Señor–.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 6

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 9, 7-9

El evangelio de hoy nos habla de la curiosidad del rey Herodes sobre ese extraño profeta llamado Jesús. Su deseo de conocerlo era superficial; estaba ligado a sus intereses egoístas. No podía ni imaginar ni admitir que se trataba del Mesías esperado, del Hijo de Dios. El episodio nos invita a preguntarnos por nuestro propio anhelo de conocer al Señor. Sobre el deseo más genuino y más hondo de encontrarnos con el sentido de la vida.

7

El interés de Herodes 

Herodes se enteró de todo lo sucedido y estaba desconcertado; porque unos decían que era Juan resucitado de entre los muertos,

8

otros que era Elías aparecido, otros que había surgido un profeta de los antiguos.

9

Herodes comentaba:

—A Juan yo lo hice decapitar. ¿Quién será éste de quien oigo tales cosas?

Y deseaba verlo.

Oración de los Fieles

– Señor, que busquemos cada día conocerte más y comprenderte mejor a ti y a tu Evangelio, te pedimos.
– Señor, que nuestra fe sea como una luz que nos haga ver el sentido de nuestra existencia, te pedimos.
– Señor, que avivemos con la alegría, la esperanza y las obras de nuestra fe la oscuridad de tantos hermanos y hermanas nuestros que no te conocen, te pedimos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Por medio de esta ofrenda de pan y vino
tu Hijo aparecerá en medio de nosotros
sobre este altar
como el Señor de la Vida.
Que él toque nuestros corazones,
para que creamos plenamente en él
y para que estemos vivos
con la vida divina que él nos trajo
al venir al mundo.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Somos privilegiados de conocer a Jesús, tu Hijo:
Él nos ha hablado ahora
y compartido su mesa con nosotros.
Suscita en nosotros vivos deseos
de verlo y reconocerlo
en los acontecimientos de la vida
y en la gente que nos rodea,
para que la vida no sea vacía y vana,
sino siempre llena, nueva y hermosa
en Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Todos, en algún momento, nos hemos preguntado sobre el sentido de nuestra existencia. Especialmente si hemos tenido que atravesar pruebas muy duras. Que Jesucristo, que la experiencia de su Amor, sea la mejor respuesta a todas nuestras preguntas. Y que los bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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