VIGESIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
ESPERANDO CON ANSIA LA VENIDA DEL SEÑOR
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro, fuente de toda sabiduría:
Tú nos invitas a ser sabios y previsores
y a encontrar a tu Hijo
con lámparas encendidas en nuestras manos.
Ayúdanos a prepararnos para encontrarle
en los acontecimientos de la vida diaria
y en la gente que nos rodea,
para que podamos entrar con él
en tu fiesta celestial, que es eterna,
y se prolongará por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Las palabras vibrantes de Pablo tocan nuestro corazón en la lectura que vamos a escuchar: como los judíos y los griegos de entonces, nosotros también hoy pedimos milagros y buscamos la sabiduría en el lugar equivocado. Quizás, como los cristianos de entonces, tengamos miedo del escándalo, la aparente contradicción y la locura de nuestro Señor, que se dejó morir en una cruz para salvarnos.
Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, sin elocuencia alguna, para que no pierda su eficacia la cruz de Cristo.
El mensaje de la cruz
Porque el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden; pero para los que nos salvaremos es fuerza de Dios.
Como está escrito:
Acabaré
con la sabiduría de los sabios
y confundiré
la inteligencia de los inteligentes.
¿Dónde hay un sabio, dónde un letrado, dónde un investigador de este mundo? ¿Acaso no ha demostrado Dios que la sabiduría del mundo es una locura?
Como el mundo con su sabiduría no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su sabiduría, dispuso Dios salvar a los creyentes por la locura de la cruz.
Porque los judíos piden milagros, los griegos buscan sabiduría,
mientras que nosotros anunciamos un Cristo crucificado, escándalo para los judíos, locura para los paganos;
pero para los llamados, tanto judíos como griegos, un Cristo que es fuerza y sabiduría de Dios.
Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios más fuerte que la fortaleza de los hombres.
Salmo Responsorial
R. (5b) El amor del Señor llena la tierra.
Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos. R.
R. El amor del Señor llena la tierra.
Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades. R.
R. El amor del Señor llena la tierra.
Frustra el Señor los planes de los pueblos
y hace que se malogren sus designios.
Los proyectos de Dios duran por siempre,
los planes de su amor, todos los siglos. R.
R. El amor del Señor llena la tierra.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Velen y oren,
para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre.
R. Aleluya.
Evangelio
La parábola de las vírgenes sabias y necias, en el evangelio de hoy, nos habla de mantenernos en vela, de velar activamente, esto es, de que nuestras lámparas estén cargadas de amor, de fidelidad, de servicio y entrega, en espera del Señor que viene, que está viniendo a todos los acontecimientos de nuestras vidas hasta el día de su glorioso advenimiento.
Parábola de las diez jóvenes
Entonces el reino de los cielos será como diez muchachas que salieron con sus lámparas a recibir al novio.
Cinco eran necias y cinco prudentes.
Las necias tomaron sus lámparas pero no llevaron aceite.
Las prudentes llevaban frascos de aceite con sus lámparas.
Como el novio tardaba, les entró el sueño y se durmieron.
A media noche se oyó un clamor: ¡Aquí está el novio, salgan a recibirlo!
Todas las muchachas se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas.
Las necias pidieron a las prudentes: ¿Pueden darnos un poco de aceite?, porque se nos apagan las lámparas.
Contestaron las prudentes: No, porque seguramente no alcanzará para todas; es mejor que vayan a comprarlo a la tienda.
Mientras iban a comprarlo, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron con él en la sala de bodas y la puerta se cerró.
Más tarde llegaron las otras muchachas diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
Él respondió: Les aseguro que no las conozco.
Por tanto, estén atentos, porque no conocen ni el día ni la hora.
Oración de los Fieles
– Por el Papa y por los obispos y sacerdotes. Para que constantemente recuerden a sus fieles la dimensión eterna de la vida en este mundo y nos dirijan con sabiduría, paciencia y vigilancia, roguemos al Señor.
– Por los desalentados y heridos en la vida. Para que no se rindan a la frustración y la amargura, y para que puedan sacar nueva fuerza y esperanza, gracias a nuestra presencia amable y a nuestra sincera amistad con ellos, roguemos al Señor.
– Por nuestros queridos hermanos difuntos, para que vivan por siempre en la alegría y felicidad del Señor, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú nos invitas a todos al banquete de tu Hijo, la eucaristía.
Que el pan y el vino de esta celebración
sea el signo de la gran fiesta
que tú has comenzado ya con nosotros aquí en la tierra,
y que sea también nuestra fuerza
para caminar hasta el fin
a su perfecta celebración en el cielo,
donde tu Hijo vive y reina contigo
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En tu Reino, esperar no significa
estar aburrido e inactivo,
sino salir a encontrar a tu Hijo
y con él construir un mundo mejor.
No permitas que ninguno de nosotros
permanezca apático o insensible
ante ninguno de nuestros prójimos
que espere una palabra o un gesto
de simpatía y aliento,
porque él representa para nosotros
a tu Hijo Jesucristo.
Que tu mismo Hijo permanezca con nosotros
para dar vida y crecimiento a tu Reino
hasta que lo lleves a la perfección en gloria
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Prepárense y estén listos para la venida del Señor, siempre. Sabemos muy bien lo que esperamos: al Señor, y, con él, vida plena, gran alegría y felicidad eternas. Entonces... no hay nada que temer. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
