VIGESIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
¿UN HOYO EN EL CAMPO?
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos dejas tu vida y tu amor a nuestro cuidado,
como un tremendo capital de promesas
que rinda interés al servicio
de tus planes y de tu Reino.
No permitas que nos contentemos
con cavar un hoyo en el campo
para enterrarnos a nosotros mismos
junto con nuestros talentos.
Que tengamos el valor de salir de nosotros
para correr el riesgo
de hacer la inversión de nosotros mismos
en beneficio del pueblo
y del crecimiento de tu Reino,
Reino de amor y justicia,
en virtud de la fuerza de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
La gente sencilla, como son la mayoría de los corintios, debería tener presente que son grandes a los ojos de Dios. Dios elige a los locos del mundo para avergonzar a los sabios.
Miren, hermanos, quiénes han sido llamados: entre ustedes no hay muchos sabios humanamente hablando, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
por el contrario, Dios ha elegido los locos del mundo para humillar a los sabios, Dios ha elegido a los débiles del mundo para humillar a los fuertes,
Dios ha elegido a gente sin importancia, a los despreciados del mundo y a los que no valen nada, para anular a los que valen algo.
Y así nadie podrá gloriarse frente a Dios.
Gracias a Él ustedes son de Cristo Jesús, que se ha convertido para ustedes en sabiduría de Dios y justicia, en consagración y redención.
Así se cumple lo escrito:
El que se gloría
que se gloríe en el Señor.
Salmo Responsorial
R. (cf. 12b) En el Señor está nuestra esperanza.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres. R.
R. En el Señor está nuestra esperanza.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida. R.
R. En el Señor está nuestra esperanza.
En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
en el Señor se alegra el corazón
y en él hemos confiado. R.
R. En el Señor está nuestra esperanza.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
En la parábola de hoy, la de los talentos, Jesús habla de lo que hacemos por el Reino de Dios con los dones y talentos que hemos recibido de él. Para el Reino esto significa animar a la Iglesia y al mundo con una fe, una esperanza y un amor que nos transformen a nosotros mismos, a la misma Iglesia y al mundo. Con este fin, hacemos inversión de nosotros mismos, tomamos riesgos, nos involucramos. Si buscamos una decepcionante seguridad personal en nuestras pequeñas prácticas religiosas, estamos cavando un hoyo en el campo, estamos enterrándonos a nosotros mismos, optamos por la muerte, nos devaluamos.
Parábola de los talentos
Es como un hombre que partía al extranjero; antes llamó a sus sirvientes y les encomendó sus posesiones.
A uno le dio cinco bolsas de oro, a otro dos, a otro una; a cada uno según su capacidad. Y se fue.
Inmediatamente el que había recibido cinco bolsas de oro negoció con ellas y ganó otras cinco.
Lo mismo el que había recibido dos bolsas de oro, ganó otras dos.
El que había recibido una bolsa de oro fue, hizo un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.
Pasado mucho tiempo se presentó el señor de aquellos sirvientes para pedirles cuentas.
Se acercó el que había recibido cinco bolsas de oro y le presentó otras cinco diciendo: Señor, me diste cinco bolsas de oro; mira, he ganado otras cinco.
Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pongo al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor.
Se acercó el que había recibido dos bolsas de oro y dijo: Señor, me diste dos bolsas de oro; mira, he ganado otras dos.
Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor.
Se acercó también el que había recibido una bolsa de oro y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que cosechas donde no has sembrado y reúnes donde no has esparcido.
Como tenía miedo, enterré tu bolsa de oro; aquí tienes lo tuyo.
Su señor le respondió: Sirviente indigno y perezoso, si sabías que cosecho donde no sembré y reúno donde no esparcí,
tenías que haber depositado el dinero en un banco para que, al venir yo, lo retirase con los intereses.
Quítenle la bolsa de oro y dénsela al que tiene diez.
Porque al que tiene se le dará y le sobrará, y al que no tiene se le quitará aun lo que tiene.
l sirviente inútil expúlsenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
Oración de los Fieles
– Para que todos los hombres participen de los recursos de la madre tierra en un ambiente de justicia, amistad y paz, roguemos al Señor.
– Para que hogares inspiradores y buenos educadores equipen ricamente a nuestros jóvenes, de modo que sepan colocar sus dones y talentos al servicio de la Iglesia y de los hombres, roguemos al Señor.
– Para que las mujeres tomen con honor su legítimo lugar en la Iglesia y en el mundo. Para que sus talentos de cordialidad, tacto y sensibilidad los capaciten para llevar calor y amabilidad a un mundo duro y muchas veces cruel, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos dones de pan y vino
nos ponemos a nosotros mismos
y todo lo que has hecho de nosotros,
para que nos los devuelvas
como el Cuerpo y Sangre de tu Hijo.
Acéptanos junto con Jesús
y haz que sepamos darnos unos a otros
tanto en la pobreza como en la riqueza de nuestra vida.
Y así podamos ir dando forma a tu Reino
por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Por medio del don de tu Hijo Jesucristo
nos has capacitado
para sembrar la semilla de tu vida y de tu amor.
Danos la gracia de que, cuando nos pidas cuentas
de lo que hemos hecho con nuestras vidas,
oigamos de tus mismos labios
que hemos sido siervos buenos y fieles
porque hicimos mucho con lo poco que tuvimos;
y que oigamos también
tu invitación a entrar a tu alegría y felicidad eternas
para disfrutarlas con todos los santos
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Cada uno de nosotros hemos recibido de Dios dones muy particulares, muchas veces únicos e irrepetibles. Para que ustedes sean buenos negociantes con los talentos que Dios les ha dejado a su cuidado, pocos o muchos. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
