VIGESIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
GENUINAS Y AUTÉNTICAS PERSONAS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, siempre veraz, genuino y auténtico:
Tú eres la verdad en toda su plenitud.
Sumérgenos en tu divina verdad,
para que emerjamos como personas veraces
que no se preocupan por apariencias externas
sino que viven a semejanza de tu Hijo Jesucristo.
Así haz posible que vivamos en comunión,
unos con otros, en mutua confianza y armonía,
siendo uno en su Espíritu,
hoy y cada día, y por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
En la Primera Lectura de hoy, San Pablo, hablando desde su experiencia personal, nos describe la espiritualidad del apóstol. Un apóstol tiene que predicar no su propio mensaje, sino el de Dios, sinceramente, sin doblez, sin provecho o ganancia personal, porque es la Buena Nueva de Salvación. El apóstol debe estar también listo para sufrir por la Buena Nueva, como un siervo sufriente del Evangelio. Debe hacerlo con firmeza y seguridad porque él recibe su valor de Dios. El apóstol ama al pueblo al que es enviado y comparte con él no solo la Buena Nueva del Evangelio sino su misma vida. Roguemos al Señor que suscite esta clase de misioneros y líderes en la Iglesia, e intentemos nosotros, por nuestra parte, tener ese mismo talante de seguidores de Jesús, aunque sea a escala pequeña y humilde.
Ministerio de Pablo en Tesalónica
Ustedes saben, hermanos, que nuestra visita no fue inútil.
Después de sufrir malos tratos en Filipos, como ya saben, nuestro Dios nos dio valentía para anunciarles la Buena Noticia de Dios en medio de una fuerte oposición.
Es que nuestra predicación no se inspira en el engaño, ni en motivos sucios, ni usa el fraude;
sino que, Dios nos encontró dignos de confiarnos la Buena Noticia y nosotros la predicamos, buscando agradar no a hombres, sino a Dios, que examina nuestros corazones.
Ustedes saben, y Dios es testigo de ello, que nunca los halagamos con palabras bonitas, ni usamos pretextos para ganar dinero;
tampoco hemos pretendido honores humanos, ni de ustedes ni de otros,
aunque podíamos, como apóstoles de Cristo, hacer sentir nuestro peso. Al contrario, nos portamos con ustedes con toda bondad, como una madre que acaricia a sus criaturas.
Sentíamos tanto afecto por ustedes, que estábamos dispuestos a entregarles no sólo la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tanto los queríamos.
Evangelio
El peligro de que el ritualismo y el formalismo obstruyan el Espíritu está presente también para nosotros hoy. Las reprensiones de Jesús en el evangelio de Mateo nos involucran y nos mueven a tomar conciencia.
¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que pagan el impuesto de la menta, del anís y del comino, y descuidan lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe! ¡Eso es lo que hay que observar, sin descuidar lo otro!
¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de inmoralidad y robos!
¡Fariseo ciego, limpia primero por dentro la copa y así quedará limpia por fuera!
Oración de los Fieles
– Por los misioneros y por todos los que proclaman la fe. Para que su propio estilo de vida sea para otros un fuerte argumento para seguir a Jesucristo, roguemos al Señor.
– Por todos los apóstoles y profetas en la Iglesia. Para que su encuentro personal con el Señor les dé la fuerza y el poder para hablar claro en defensa y promoción de todo lo que es verdadero, justo y bello, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que nos preocupemos menos por exhibir a pie juntillas el cumplimiento de los ritos religiosos, y mucho más porque ellos sean fuente y expresión de una vida verdaderamente evangélica, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios Señor nuestro:
No podrías tú darnos un signo más veraz
que este pan y este vino;
aquí nos muestras repetidamente
cuánto nos amas en tu Hijo Jesucristo.
Que esta señal de tu veracidad
imprima en nosotros un sello indeleble,
para que todos puedan ver
que su Espíritu vive entre nosotros,
hoy, cada día,
y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos muestras en tu Hijo Jesús
el camino, la verdad y la vida.
Te pedimos que él nos acompañe en el camino
y nos enseñe tu veracidad,
para que vivamos como personas auténticas
en una genuina comunidad de hermanos y hermanas
donde sea bueno y hermoso
vivir en la unidad del Espíritu Santo,
hoy y cada día y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Tal como Cristo nos recomienda, prestemos atención en primer lugar a los puntos importantes de la ley, que son justicia y misericordia, fe y amor. Lo demás seguirá con facilidad. Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
