VIGESIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

EL SIERVO ESTÁ LISTO

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Afirmamos con fuerza que creemos en ti,
pero corremos el peligro de olvidar
que la sinceridad de nuestra fe
debe ser avalada por las obras.
Ayúdanos a ser siervos sabios y fieles,
de fe firme y de ferviente amor,
que sigamos el ejemplo de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

1 Corintios 1, 1-9

Durante tres semanas y media oiremos, en la Primera Lectura de la misa, pasajes de la primera carta de San Pablo a los Corintios. En esta carta Pablo tiene que afrontar los problemas prácticos de una joven comunidad cristiana en territorio pagano: su división interna en facciones, deslices de moralidad, relaciones con paganos, el papel de los carismas, y fe en la resurrección de Jesús, tan difícil de aceptar para los griegos. En el saludo de hoy, les recuerda a los cristianos de Corinto cómo han llegado a ser ricos en Cristo.

1

Saludo y acción de gracias 

Pablo, llamado por voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y el hermano Sóstenes,

2

a la Iglesia de Dios de Corinto, a los consagrados a Cristo Jesús con una vocación santa, y a todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:

3

Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

4

Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Dios les ha dado en Cristo Jesús.

5

En efecto, por él han recibido todas las riquezas, las de la palabra y las del conocimiento.

6

El testimonio sobre Cristo se ha confirmado en ustedes,

7

por eso mientras aguardan la manifestación de nuestro Señor Jesu[cristo], no les falta ningún don espiritual.

8

Él los mantendrá firmes hasta el final para que en el día de nuestro Señor Jesucristo sean irreprochables.

9

Porque Dios es fiel y Él los llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo Señor nuestro.

Salmo Responsorial

Salmo 144, 2-3. 4-5. 6-7

R. (cf. 1b) Siempre, Señor, bendeciré tu nombre.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarate.
Muy digno de alabanza es el Señor,
por ser su grandeza incalculable. R.
R. Siempre, Señor, bendeciré tu nombre.
Cada generación, a la que sigue
anunciará tus obras y proezas.
Se hablará de tus hechos portentosos,
del glorioso esplendor de tu grandeza. R.
R. Siempre, Señor, bendeciré tu nombre.
Alabarán tus maravillosos prodigios
y contarán tus grandes acciones;
difundirán la memoria de tu inmensa bondad
y aclamarán tus victorias. R.
R. Siempre, Señor, bendeciré tu nombre.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 24, 42. 44

R. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben
a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 24, 42-51

Especialmente a los líderes de la comunidad, el Señor les dice que, a su venida, él debería encontrarlos haciendo lo que se supone deben hacer, es decir, sirviendo a la comunidad con amor.

42

Por tanto estén prevenidos porque no saben el día que llegará su Señor.

43

Ustedes ya saben que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría vigilando y no permitiría que asalten su casa.

44

Por tanto, estén preparados, porque el Hijo del Hombre llegará cuando menos lo esperen.

45

Vigilancia

¿Quién es el sirviente fiel y prudente, encargado por su señor de repartir a sus horas la comida a los de casa?

46

Dichoso el sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre trabajando así.

47

Les aseguro que le encomendará todas sus posesiones.

48

En cambio, si un sirviente malo, pensando que su señor tardará,

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se pone a pegar a los compañeros, a comer y beber con los borrachos,

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vendrá el señor de aquel sirviente, el día y la hora menos pensada

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y lo castigará dándole el destino de los hipócritas. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

Oración de los Fieles

– Para que estemos atentos a la presencia de Dios en nuestro mundo, reflejada en la bondad y solidaridad de la gente, roguemos al Señor.
– Para que estemos bien despiertos para percibir el amor que Dios nos muestra, y que hace crecer en nosotros en cada eucaristía, roguemos al Señor.
– Para que sepamos vivir en esperanza, apoyados en la certeza de que tanto nuestro compromiso en favor de la justicia y el amor como nuestro convencido servicio a los hermanos son necesarios para instaurar el Reino de Dios en nuestro mundo, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Así como el cuerpo está muerto sin el alma,
este pan y este vino permanecen sin vida
si no son animados por tu Espíritu.
Te pedimos que des vida a estos dones
por el poder del Espíritu Santo,
para que el Amor de Cristo inspire nuestras vidas
para servirte a ti y a los hermanos;
y haznos disponibles
para encontrar en todo momento
a nuestro Salvador, Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú nos ha llamado a la vida
para ser felices
y para hacer felices a los demás.
Haznos intensamente conscientes
de nuestra responsabilidad para con los otros.
Ayúdanos a ser fieles siervos
cuya fe en ti se haga visible
en obras de sincero amor,
mientras esperamos con gozo
la venida gloriosa
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos escuchado hoy: “Bienaventurado el siervo a quien el amo encuentra trabajando cuando vuelve”. Que el Señor nos encuentre siempre ocupados, trabajando por la justicia, la paz y el amor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

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