VIGESIMONOVENA SEMANA DEL TIEMPO OREDINARIO MARTES
SOLIDARIOS EN EL PECADO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Cada día experimentamos
que a veces somos como una olla hirviendo
de valor y cobardía,
de preguntas, vacilaciones, vulnerabilidad,
egoísmo y generosidad,
pecado y gracia.
Señor, concédenos que sepamos aceptar
nuestra solidaridad en el pecado,
para compartir mucho mejor
nuestra solidaridad en la Salvación,
que viene a nosotros por medio de tu Hijo,
Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Somos uno en nuestras debilidades, uno también en el amor de Dios y en la Salvación que él nos ofrece en Cristo por la solidaridad de su gracia. Somos pecadores y santos a la vez; el infierno y el paraíso están dentro de nosotros. Por eso anhelamos la Salvación de Cristo muerto y resucitado.
Comparación entre Adán y Cristo
Así como por un hombre penetró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, así también la muerte se extendió a toda la humanidad, ya que todos pecaron.
Pero el don no es como el delito. Porque si por el delito de uno murieron todos, mucho más abundantes se ofrecerán a todos el favor y el don de Dios, por el favor de un solo hombre, Jesucristo.
En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, con mayor razón, por medio de uno, Jesucristo, reinarán y vivirán los que reciben abundantemente la gracia y el don de la justicia.
Así pues, como por el delito de uno se extiende la condena a toda la humanidad, así por el acto de justicia de uno solo se extiende a todos los hombres la sentencia que concede la vida.
Como por la desobediencia de uno todos resultaron pecadores, así por la obediencia de uno todos resultarán justos.
La ley entró para que se multiplicara el delito; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
Así como el pecado reinó produciendo la muerte, así la gracia reinará por medio de la justicia para la vida eterna por medio de Jesucristo Señor nuestro.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Velen y oren,
para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre.
R. Aleluya.
Evangelio
En el evangelio de hoy Jesús exhorta a sus discípulos a estar vigilantes. Ellos son como siervos que deberían estar siempre listos para la llegada del Señor y atentos a su llamado.
Vigilancia
Tengan la ropa puesta y las lámparas encendidas.
Sean como aquellos que esperan que el amo vuelva de una boda, para abrirle en cuanto llegue y llame.
Dichosos los sirvientes a quienes el amo, al llegar, los encuentre despiertos: les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentarse a la mesa y les irá sirviendo.
Y si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia reconozca que ella misma es también una Iglesia de pecadores, que comete graves faltas y que necesita conversión, roguemos al Señor.
– Para que los obispos y sacerdotes sean ministros pacientes y comprometidos del perdón y de la reconciliación, roguemos al Señor.
– Para que nosotros reconozcamos nuestros pecados y pidamos sinceramente perdón por ellos, en vez de buscar excusas fáciles, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Traemos ante ti este pan y este vino,
alimento y bebida para la vida humana,
y aun así signos de nuestra Salvación
en Cristo, nuestro Señor.
Haznos comprender
que debemos recibir tu Salvación tal como somos,
seres humanos pequeños y frágiles,
que procuramos vivir
conforme vivió Cristo,
nuestro Salvador
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Fortalecidos por tu Hijo en esta eucaristía,
te pedimos la gracia de convertirnos
y ser cada día un poco más a tu imagen y semejanza
en el Amor hacia ti y hacia nuestros hermanos.
Que, ya que somos uno en nuestra fragilidad,
seamos también uno en nuestra caridad.
Que sepamos aceptar la vida
con sus riesgos, alegrías y sufrimientos
y la resignifiquemos en ti
por la gracia de Aquel que nos ha dado su Cuerpo,
e iluminados por Aquel que es nuestro Señor y Salvador,
Jesucristo, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Si aceptáramos más fácilmente que somos solidarios en el pecado y responsables del mal en el mundo, muchos males se superarían, y nosotros estaríamos más unidos en justicia y compasión, en perdón y paz. Que el Señor les conceda el don de vivir más unidos en su gracia, y que los bendiga abundantemente el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
