VIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
HIMNO AL AMOR
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios de bondad:
Tú te llamas Amor. Tú eres la fuente de todo amor.
Danos la gracia de que el amor sea tan característico
de los discípulos de tu Hijo Jesús
que sea parte importante de nuestra identidad.
Que nuestro mutuo amor impulse a la gente a decir:
“Miren cómo se aman”.
Danos la gracia de reconocer que el amor es un don precioso
que procede de tu generosidad.
Por ello te ofrecemos nuestra alabanza y acción de gracias
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
San Pablo nos presenta hoy su famoso himno al amor cristiano. El amor es más grande que cualquier carisma, ya que los carismas están vacíos si no están arraigados en el amor. Miremos las grandes cosas que produce el amor. El amor nunca pasa, mientras que todo lo demás está destinado a desaparecer.
Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más valiosos. Y ahora les indicaré un camino mucho mejor.
Himno al amor cristiano
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso.
Aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es paciente, es servicial, [el amor] no es envidioso ni busca aparentar, no es orgulloso ni actúa con bajeza,
no busca su interés, no se irrita, sino que deja atrás las ofensas y las perdona,
nunca se alegra de la injusticia, y siempre se alegra de la verdad.
Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca terminará. Las profecías serán eliminadas, el don de lenguas terminará, el conocimiento será eliminado.
Porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías limitadas.
Cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto será eliminado.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerme adulto, abandoné las cosas de niño.
Ahora vemos como en un mal espejo, confusamente, después veremos cara a cara. Ahora conozco a medias, después conoceré tan bien como Dios me conoce a mí.
Ahora nos quedan tres cosas: la fe, la esperanza, el amor. Pero la más grande de todas es el amor.
Salmo Responsorial
R. (12b) Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Demos gracias a Dios al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos,
cantemos en su honor nuevas cantares,
al compás de instrumentos aclamémoslo.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
porque en ti, Señor, hemos confiado.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
R. Aleluya.
Evangelio
Sobre este pasaje del Evangelio, nos hace reflexionar Francisco invitándonos a preguntarnos cada uno: ¿Cómo quiero ser salvado? ¿A mi manera? ¿Con una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero tiene todo claro y no implica ningún riesgo? ¿O a la manera de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas a aquel misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?
Niños caprichosos
¿Con qué compararé a los hombres de esta generación? ¿A qué se parecen?
Son como niños sentados en la plaza, que se dicen entre ellos:
Hemos tocado la flauta
y no bailaron,
hemos entonado cantos fúnebres
y no lloraron.
Vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dicen: está endemoniado.
Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: miren qué comilón y bebedor, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida por sus discípulos.
Oración de los Fieles
– Para que nuestro amor, quizás anémico y seco ya, se vuelva rico y espontáneo, como un aliento fresco de vida y de alegría que ilumine las vidas de los que nos rodean, y que sea como un himno gozoso de alabanza a Dios, roguemos al Señor.
– Para que seamos amigos fieles de los que están marcados por cualquier forma de sufrimiento; que puedan ellos sentir la presencia de Dios gracias a nuestra presencia humana, cercana, cálida y cariñosa, roguemos al Señor.
– Para que la gente no se desaliente en el actual sistema económico mundial: de provecho y ganancia, producción y competición, sino que sepan buscar relaciones humanas de justicia, respeto, amor y amistad, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre amoroso:
Te presentamos este vino y este pan
para tomar parte
en el banquete eucarístico de tu Hijo.
Dispón nuestra mente y corazón
para participar de su inmenso Amor,
que le hizo entregar su vida por nosotros.
Que la eucaristía llegue a ser para nosotros
la fuente que sigue nutriendo nuestro amor
en la vida de cada día.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta celebración eucarística
has querido que tu Hijo Jesucristo
derramara su Amor sobre nosotros.
Que sea un amor que se exprese a sí mismo
no tanto con palabras como con obras:
acciones de perdón y paciencia,
de compasión y generosidad,
y de servicio ilimitado.
Y que ese Amor nunca perezca ni se acabe.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Que amar no sea solamente algo que se supone tenemos que hacer, como obligatorio, sino algo que hacemos espontáneamente y con gran alegría. Que ese amor nunca se acabe, con la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
