VIGESIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

FE – FIDELIDAD

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú puedes resucitar a los muertos.
Tú quieres que confiemos en ti
y que creamos en tus promesas.
Danos una fe suficientemente fuerte
para seguir esperando en la Buena Noticia
de tu poder, que puede renovar el mundo,
de la gente capaz de unidad y de paz,
y de la alegría de un amor rejuvenecido
que puede soportar y hacer todo
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Rom 4, 13. 16-18

La fe consiste en encontrar a un Dios viviente, aceptar su Palabra y creer en su Promesa. Esto es lo que hizo Abrahán, y Dios cumplió. Esto es, de alguna manera, lo que dos jóvenes hacen cuando emprenden matrimonio. Confían en que podrán llevarlo a cabo, que podrán profundizar sus relaciones, que crecerán en amor y fidelidad. Ésta es la aventura de los religiosos consagrados: creen en la promesa de Cristo y por eso hacen un voto. La promesa pertenece al orden del amor: un amor que debe seguir creciendo en confianza, entrega, disponibilidad y fidelidad.

13

La promesa de descendencia 

No por la ley le prometieron a Abrahán o a su descendencia que heredarían el mundo, sino por el mérito de la fe.

16

 Por eso la promesa ha de basarse en la fe, como don; y de este modo la promesa será válida para todos los descendientes de Abrahán, tanto para sus hijos reconocidos por la ley como para sus hijos por la fe. Porque Abrahán es el padre de todos nosotros

17

como está escrito: Te haré padre de muchas naciones; es padre de todos nosotros a los ojos de Dios, en quien creyó, Aquel que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen.

18

Por la fe, Abrahán siguió esperando cuando ya no había ninguna esperanza y así se convirtió en padre de muchos pueblos, según el dicho: así será tu descendencia.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 15, 26. 27

R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor,
y también ustedes serán mis testigos.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 12, 8-12

A los que son fieles a él, Cristo les promete que el Espíritu hablará y trabajará en ellos en tiempos de prueba.

8

Opción por Jesús 

Les aseguro que a quien me reconozca abiertamente ante los hombres, el Hijo del Hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.

9

Pero a quien me niegue ante los hombres, lo negará ante los ángeles de Dios.

10

Al que diga una palabra contra el Hijo del Hombre se le perdonará; al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

11

Cuando los conduzcan a las sinagogas, ante los jefes o autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir;

12

el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que hay que decir.

Oración de los Fieles

– Para que los misioneros se desapeguen de todo lo que inhibe su capacidad de entrega incondicional a la causa Cristo, roguemos al Señor.
– Para que los jóvenes dejen a su padre y a su madre por el amor del uno hacia el otro, ratificado en el matrimonio, confiando en Dios como su guía y compañero fiel, roguemos al Señor.
– Para que en nuestras comunidades cristianas aprendamos a crecer con amor y a confiar más los unos en los otros, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía tú te revelas de nuevo
como puro “don de ti mismo”;
te entregas a nosotros con amor.
Tu Hijo se convierte en nuestro alimento;
tu Espíritu se derrama sobre nosotros.
Abre nuestros ojos y nuestro corazón
para que podamos ser conscientes
de que tú vives entre nosotros
y de que nuestras esperanzas y tus promesas
llegarán a ser realidades concretas
cuando aprendamos de ti a entregarnos
a ti y a nuestro pueblo.
Danos valor para hacerlo así
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por Jesús, tu Hijo.
Con la fuerza de su Espíritu Santo
ayúdanos a decir sí a tu Palabra,
y a ser moldeados a imagen y semejanza de Jesús,
para que podamos nacer de nuevo
y ser el Pueblo vivo de la Promesa,
abierto a la vida y al amor
que mire todo con esperanza,
a causa de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Nuestra fe no es solamente una creencia en ciertos dogmas y verdades, sino mucho más: es confianza en una Persona. Creemos en Dios. Creemos en Cristo. Creemos en el Espíritu Santo. Confiamos en Dios, nos fiamos de él, y nos entregamos confiadamente a él. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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