VIGESIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
CREEMOS EN JESUCRISTO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios, Padre nuestro:
Nosotros también a veces deseamos
ver señales extraordinarias
que den vigor a nuestra fe vacilante.
Danos una fe que sea suficientemente fuerte,
que no necesite pruebas ni milagros,
sino simplemente que confíe en ti
y en tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo.
Haz más profunda esta nuestra fe
y que ella sea el verdadero fundamento
de toda nuestra vida.
Te lo pedimos por medio
de nuestro Señor resucitado, Jesucristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Comenzando hoy, y durante las próximas cuatro semanas, escucharemos la carta de San Pablo a los Romanos. Primeramente Pablo se presenta a sí mismo como el apóstol del Señor especialmente enviado a los gentiles, y después va directamente al corazón del mensaje que quiere transmitir: que Jesucristo es el hijo de David y nuestro Salvador resucitado.
Saludo
Pablo, servidor de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios,
quién ya había prometido por medio de sus profetas en las sagradas Escrituras,
acerca de su Hijo, nacido por línea carnal del linaje de David,
y constituido por el Espíritu Santo Hijo de Dios con poder a partir de la resurrección: Jesucristo, nuestro Señor.
Por medio de él recibimos la gracia del apostolado, para que todos los pueblos respondan con la obediencia de la fe para gloria de su nombre;
entre ellos se encuentran también ustedes, llamados por Jesucristo.
A todos los que Dios amó y llamó a ser consagrados, que se encuentran en Roma: Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús reprende a los judíos por no creer si no ven signos espectaculares. Pero Cristo proclama que la fe consiste en confiar en la palabra y en la persona del enviado por Dios. La primitiva comunidad cristiana especificó más: la fe consiste en la confianza en Cristo resucitado. El signo preeminente es Jesucristo mismo. Creemos no por este o aquel milagro o prueba sino porque Jesús mismo, en su persona, nos hace visible a Dios.
La señal de Jonás
La multitud se aglomeraba y él se puso a decirles:
—Esta generación es malvada: reclama una señal, y no se le concederá más señal que la de Jonás.
Como Jonás fue una señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
El día del juicio la reina del sur se alzará contra esta generación y la condenará; porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar el saber de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón.
El día del juicio los ninivitas se alzarán contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás.
Oración de los Fieles
– Para que tengamos una fe profunda en Jesucristo y estemos siempre muy cercanos a él, porque él es para nosotros el signo humano y la forma visible de Dios, roguemos al Señor.
– Para que estemos profundamente marcados por la Resurrección de Cristo, como Pueblo que sigue resucitando con él a una vida cristiana más comprometida y que levanta a los hermanos del pecado y de la miseria, roguemos al Señor.
– Para que mucha gente llegue a conocer a Cristo y a crecer en su Amor siguiendo su enseñanza y el ejemplo de su vida, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Creemos en tu Hijo Jesucristo
y en su continua presencia
en la comunidad cristiana.
Acepta estos dones de pan y vino
por los que expresamos nuestra fe.
Te ofrecemos nuestra vida con sus luchas,
con sus alegrías y esperanzas.
Por medio del Cuerpo eucarístico de Jesús
haznos cada vez más
Cuerpo creyente y servidor de la Iglesia.
Concédenos esto en el nombre de Jesús, el Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Estábamos pidiendo milagros
y tú no nos has dado otra señal
que la presencia en fe
de tu Hijo Jesús aquí entre nosotros.
Que esto sea suficiente para sustentarnos
y así poder caminar
con nuestros hermanos por el camino
–unas veces suave, otras escabroso–
del servicio, la comunión y la amistad.
Ayúdanos a sostenernos y animarnos unos a otros
por el poder de nuestro Señor resucitado,
Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Más grande que Salomón, más grande que cualquier profeta, es Jesús. Nosotros creemos en él. En él confiamos. A él tomamos como el tesoro que da sentido a nuestras vidas. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
