VIGESIMASEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
COMO NIÑOS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesucristo hizo de los niños
el símbolo privilegiado
del verdadero discípulo adulto.
Danos la gracia de tener
la apertura y la receptividad de un niño:
humildes, auténticos,
y abiertos a tu Amor y a tus dones,
ya que solo así llenarás nuestro vacío
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Hoy escuchamos el comienzo del libro de Job, con una reflexión personalizada y dramatizada sobre la existencia del mal, sobre todo cuando éste afecta a gente buena, inocente y temerosa de Dios. Su autor nos quiere decir que Dios es sabio y nosotros demasiado pequeños y limitados para entenderlo. Y nos invita a dejar todo en sus manos. A ser pacientes y confiar en él.
Seguna escena: En el cielo
Un día fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satán.
El Señor le preguntó: –¿De dónde vienes? Él respondió: –De dar vueltas por la tierra.
El Señor le dijo: –¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, religioso y alejado del mal.
Satán le respondió: –¿Y crees tú que su religión es desinteresada?
¡Si tú mismo lo has cercado y protegido, a él, a su hogar y todo lo suyo! Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se ensanchan por el país.
Pero tócalo, daña sus posesiones, y te apuesto a que te maldice en tu cara.
El Señor le dijo: –Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques. Y Satán se marchó.
Tercera escena: En la tierra
Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor,
llegó un mensajero a casa de Job y le dijo: –Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado,
cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los empleados y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo.
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: –Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo.
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: –Una banda de caldeos, dividiéndose en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó y apuñaló a los empleados. Sólo yo pude escapar para contártelo.
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: –Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor,
cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo.
Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra
y dijo: –Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el Nombre del Señor!
A pesar de todo, Job no pecó ni maldijo a Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 16, 1. 2-3. 6-7. 8b y 15
R. (6b) Señor, escucha nuestra súplica.
Señor, hazme justicia
y a mi clamor atiende;
presta oído a mi súplica,
pues mis labios no mienten.
R. Señor, escucha nuestra súplica.
Júzgame tú, Señor,
pues tus ojos miren al que es honrado.
Examina mi corazón, revísalo de noche,
Pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí.
R. Señor, escucha nuestra súplica.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras;
muéstrame los prodigios de tu misericordia,
pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas.
R. Señor, escucha nuestra súplica.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir
y a dar la vida por la salvación de todos.
R. Aleluya.
Evangelio
Tenemos que ser como niños... Conscientes de nuestra dignidad de hijos de Dios, crecer y crecer constantemente hasta la madurez de Cristo, con la ayuda de su Espíritu.
¿Quién es el más importante?
Surgió una discusión entre ellos sobre quién era el más grande.
Jesús, sabiendo lo que pensaban, acercó un niño, lo colocó junto a sí
y les dijo:
—Quien recibe a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y quien me recibe a mí recibe al que me envió. El más pequeño de todos ustedes, ése es el mayor.
El exorcista anónimo
Juan le dijo:
—Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no sigue con nosotros.
Jesús respondió:
—No se lo impidan. Quien no está contra ustedes está con ustedes.
Oración de los Fieles
– Por el Papa, los obispos, los sacerdotes. Para que sepan servir con gran entrega especialmente a los más débiles, pobres y heridos por la vida, roguemos al Señor.
– Por los poderosos de este mundo. Para que toque sus corazones la necesidad de tantos seres humanos injustamente vulnerados en su dignidad y sus derechos, roguemos al Señor.
– Por los que trabajan en los oficios menos valorados por la sociedad; por los que trabajan en oficios peligrosos para la salud o para la vida; por los que trabajan cuidando a ancianos o a discapacitados, para que acompañemos y apreciemos su esfuerzo, y que el Señor les proteja y ayude, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios:
Venimos ante ti con todo lo que somos.
Danos la gracia, Señor,
de aceptar tu sabiduría,
que es confianza y sencillez.
La sabiduría de la cruz
de Jesús Resucitado.
Solamente así estaremos listos para aceptar
a un Dios que se hizo Hombre y habita entre nosotros:
Jesucristo, nuestro Salvador y nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Somos tus hijos y tú eres nuestro Padre.
Que todos nosotros crezcamos
hasta la plena madurez de Jesucristo,
pues éste es, Padre, tu deseo:
que mantengamos hacia ti la apertura del niño,
pero que alcancemos la adultez plena
de Cristo Jesús, Dios como tú,
y sin embargo Hijo fiel y totalmente humano.
Él es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Recordemos lo que nos ha dicho el Señor: “Quien acoge a un niño en mi nombre me acoge a mí”. Amemos a los niños y aprendamos de ellos; restauremos su dignidad donde está amenazada o herida. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
