VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
QUE VUESTRA VIDA HABLE
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro: Tú eres pura gracia.
Tú llenas con tu perdón y tu vida
a los que reconocen su propia vaciedad
y la necesidad de tu misericordia.
Danos la gracia de no intentar llamar la atención
sobre nosotros mismos y sobre lo bueno
que tú nos has permitido hacer,
sino de servirte a ti y a nuestros hermanos
en la natural sencillez de nuestros corazones
y de darte a ti todo honor y toda gloria
por la gracia y la vida que nos das
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Rut ha adoptado las mismas formas de vida de su difunto marido judío. Ahora es adoptada e integrada en el Pueblo de Dios.
El rico del pueblo
Noemí tenía, por parte de su marido, un pariente de muy buena posición llamado Booz, de la familia de Elimélec.
Rut, la moabita, dijo a Noemí: –Déjame ir a recoger espigas al campo, donde un segador me permita ir detrás de él. Noemí le respondió: –Ve, hija.
Se marchó y fue a recoger espigas en el campo, siguiendo a los segadores. Fue a parar a una de las tierras de Booz, de la familia de Elimélec,
Entonces Booz dijo a Rut: –Escucha, hija. No vayas a recoger espigas a otra parte, no te vayas de aquí ni te alejes de mis servidoras.
Fíjate en qué terreno cosechan los hombres y sigue a las espigadoras. Ya he dado órdenes a mis criados para que no te molesten. Cuando tengas sed, vete adonde están los cántaros de agua y bebe de lo que saquen los criados.
Rut se echó, se postró ante él por tierra y le dijo: –Yo soy una forastera, ¿por qué te he caído en gracia y te has interesado por mí?
Booz respondió: –Me han contado todo lo que hiciste por tu suegra después que murió tu marido: que dejaste a tus padres y tu pueblo natal y has venido a vivir con gente desconocida.
Así fue como Booz se casó con Rut. Se unió a ella; el Señor hizo que Rut concibiera y diese a luz un hijo.
Las mujeres dijeron a Noemí: –Bendito sea Dios, que te ha dado hoy quien responda por ti. El nombre del difunto se pronunciará en Israel.
Y el niño te será un descanso y una ayuda en tu vejez; porque te lo ha dado a luz tu nuera, la que tanto te quiere, que te vale más que siete hijos.
Noemí tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo.
Las vecinas le buscaban un nombre, diciendo: –¡Noemí ha tenido un niño! Y le pusieron por nombre Obed. Fue el padre de Jesé, padre de David.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Su Maestro es uno solo, Cristo,
y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
El Señor aborrece la doble cara y la hipocresía, especialmente en los líderes religiosos. Durante el exilio, con la decadencia del sacerdocio, los escribas habían prestado un servicio importante convirtiéndose en maestros de Israel. Pero posteriormente habían convertido la vida religiosa en un complicado sistema de observancias, falsamente intelectual, legalista y casuístico, que ni ellos mismos practicaban a la perfección. Observarlas todas y, de esta manera, trabajar por la propia salvación había venido a ser el orgullo y la jactancia de los piadosos fariseos. La falta de humildad los cerraba a los planes de Dios.
Invectiva contra los letrados y los fariseos
Entonces Jesús, dirigiéndose a la multitud y a sus discípulos,
dijo:
—En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos.
Ustedes hagan y cumplan lo que ellos digan, pero no los imiten; porque dicen y no hacen.
Atan fardos pesados, [difíciles de llevar,] y se los cargan en la espalda a la gente, mientras ellos se niegan a moverlos con el dedo.
Todo lo hacen para exhibirse ante la gente: llevan cintas anchas y flecos llamativos en sus mantos.
Les gusta ocupar los primeros puestos en las comidas y los primeros asientos en las sinagogas;
que los salude la gente por la calle y los llamen maestros.
Ustedes no se hagan llamar maestros, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos.
En la tierra a nadie llamen padre, pues uno solo es su Padre, el del cielo.
Ni se llamen jefes, porque sólo tienen un jefe que es el Mesías.
El mayor de ustedes que se haga servidor de los demás.
Quien se alaba será humillado, quien se humilla será alabado.
Oración de los Fieles
– Por todos nosotros, nuevo Pueblo de Dios. Para que, con valor y honestidad, tomemos en serio la tarea de renovación y reconciliación, y mostremos al mundo de hoy el verdadero rostro de Cristo, roguemos al Señor.
– Por todos los que buscan a Dios con un corazón sincero. Por todos los que buscan la verdad y la justicia, para que ésa, su hambre espiritual, sea saciada, roguemos al Señor.
– Por todas las comunidades cristianas. Para que todos sus miembros seamos veraces y dignos de confianza, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre misericordioso:
En estos sencillos signos de pan y vino
nos das como don al Siervo de todos,
tu Hijo Jesucristo.
Llénanos con su Espíritu
de humilde servicio.
Ayúdanos a reconocerlo
como nuestra única fuente de verdad y de vida,
para que tú seas nuestro único Dios y Padre
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por tu Hijo Jesucristo.
Él fue franco y sincero
en todo lo que dijo e hizo, en sus palabras y en sus obras.
Él personalmente puso en práctica
el mensaje que trajo para otros
y eso le costó su vida.
Ayúdanos a vivir la Buena Nueva, su Evangelio,
con todo nuestro ser
y vivirlo día a día
con sencilla sinceridad y humildad, sin ninguna exhibición.
Que así tú reconozcas
el Amor de tu Hijo presente en nosotros
y por él nos hagas participar en tu felicidad eterna.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Creemos en Jesús y en su Evangelio. Procuremos que nuestra vida y nuestra conducta no contradigan nuestra fe, sino que digan la historia de nuestra aceptación de Jesucristo y de nuestra entrega a su Reino. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
