VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
LLAMADOS A LA FIESTA
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Padre misericordioso:
Tú abres las puertas de tu Reino
para invitarnos a todos sin excepción
a participar de la vida de Jesús, tu Hijo.
Danos la sabiduría y la fuerza
para responder a tu generoso llamado
con todo nuestro ser.
Ayúdanos a marchar
por el camino de lealtad de Jesucristo
hacia ti y hacia los hermanos.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor,
que vive contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
La Primera Lectura refleja las condiciones primitivas y el subdesarrollo moral del período de los Jueces. A Jefté, un hombre de buena voluntad y siervo convencido de Yahvé, le falta el discernimiento moral para distinguir entre la poca fuerza vinculante de un voto imprudente y desdichado y el respeto por la persona humana.
Pero el rey de los amonitas no quiso hacer caso al mensaje de Jefté.
El Espíritu del Señor vino sobre Jefté, quién recorrió Galaad y Manasés, pasó a Mispá de Galaad y de allí marchó contra los amonitas.
Entonces hizo esta promesa al Señor: —Si entregas a los amonitas en mi poder,
el primero que salga a recibirme a la puerta de mi casa, cuando vuelva victorioso de la campaña contra los amonitas, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto.
Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó:
los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit –eran en total veinte ciudades– y hasta Abel Queramim. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sometidos a Israel.
Jefté volvió a su casa de Mispá. Y fue precisamente su hija quien salió a recibirlo, con panderetas y danzas; su hija única, porque Jefté no tenía más hijos o hijas.
En cuanto la vio, se rasgó la túnica gritando: —¡Ay hija mía, qué desdichado soy! Tú eres mi desdicha, porque hice una promesa al Señor y no puedo volverme atrás.
Ella le dijo: —Padre, si hiciste una promesa al Señor, cumple en mí lo que prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos.
Y le pidió a su padre: —Dame este permiso: déjame andar dos meses por los montes, llorando con mis amigas, porque quedaré virgen.
Su padre le dijo: —Vete. Y la dejó marchar dos meses, y anduvo con sus amigas por los montes, llorando porque iba a quedar virgen.
Acabado el plazo de los dos meses, volvió a casa, y su padre cumplió con ella el voto que había hecho. La muchacha era virgen. Así empezó en Israel la costumbre de que
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
R. Aleluya.
Evangelio
La Salvación está abierta a todos. Solo hay que estar dispuestos, responder al llamado de Dios y ser consistentes. Compartir la lucha a muerte de Jesús contra el mal para vivir la vida de Cristo. En el banquete eucarístico es donde realmente recibimos la fuerza para vivir la vida de Jesús. Aquí el Señor nos prepara para la fiesta del matrimonio real.
Parábola del banquete de bodas
Jesús tomó de nuevo la palabra y les habló con parábolas:
El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo.
Envió a sus sirvientes para llamar a los invitados a la boda, pero éstos no quisieron ir.
Entonces envió a otros sirvientes encargándoles que dijeran a los invitados: Tengo el banquete preparado, mis mejores animales ya han sido degollados y todo está a punto; vengan a la boda.
Pero ellos se desentendieron: uno se fue a su campo, el otro a su negocio.
otros agarraron a los sirvientes, los maltrataron y los mataron.
El rey se indignó y, enviando sus tropas, acabó con aquellos asesinos e incendió su ciudad.
Después dijo a sus sirvientes: El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no se lo merecían.
Vayan a los cruces de caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda.
Salieron los sirvientes a los caminos y reunieron a cuantos encontraron, malos y buenos. El salón se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los invitados, observó a uno que no llevaba traje apropiado.
Le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado sin traje apropiado? Él enmudeció.
Entonces el rey mandó a los guardias: Átenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
Porque son muchos los invitados pero pocos los elegidos.
Oración de los Fieles
– Para que el Señor reúna a todos los pueblos y que canten unidos en alabanza de su nombre, roguemos al Señor.
– Para que las vidas de todos los cristianos irradien alegría y esperanza y lleven a otros una fiesta de felicidad, roguemos al Señor.
– Para que las comunidades sin sacerdote, que con frecuencia se sienten aisladas y abandonadas, puedan recibir el alimento de la Palabra del Señor, frecuentemente también, el Cuerpo del Señor en la Eucaristía, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos signos de pan y vino
nos invitas ahora a la mesa santa
de tu Hijo Jesucristo,
como anticipo y garantía
de tu interminable fiesta y banquete en el cielo.
Danos la fuerza para responder a tu llamado,
y así lleguemos a ser nuevos en Cristo,
para vivir su vida día tras día
hasta que nos permitas participar de su gloria
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre amoroso:
Te damos gracias por darnos a tu Hijo
como nuestro alimento y bebida
en el largo camino hacia ti.
Por medio de esta eucaristía
haz que nos asemejemos cada vez más a él
para que sepamos respetarlo y amarlo en los otros;
para que seamos su imagen ante el mundo,
y para que tú puedas reconocer sus rasgos en nosotros
cuando nos des la bienvenida
a la eterna fiesta de felicidad y alegría.
Concédenoslo por medio de Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Todos los cristianos están invitados al banquete del Señor, pero no todos vienen. ¿Están algunos ausentes quizás porque no los hacemos sentirse bienvenidos y acogidos? Hagamos todo lo posible para que la gente se sienta con nosotros como en su casa. Que la bendición de Dios todopoderosos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
