TRIGESIMOTERCER SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

EL DIOS DE LOS VIVOS

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, origen y fin de toda vida:
Te has entregado a nosotros
con un Amor que nunca acaba.
Danos la esperanza inquebrantable
de que has preparado para nosotros
una vida y una felicidad
más allá de los poderes de la muerte.
Que esta firme esperanza nos sostenga
para encontrar alegría en la vida
y para afrontar resueltamente y sin temor
sus dificultades y desafíos,
por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

1 Mac 6,1-13

La Primera Lectura nos habla del fin del Rey Antíoco IV. Después de haber fracasado en el atraco al templo de Artemisa en Mesopotamia y de haberse enterado de la restauración de Jerusalén y su Templo, murió decepcionado.

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Aclamación antes del Evangelio

Cfr 2 Timoteo 1, 10

R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 20, 27-40

“Dios es el Dios de los vivos”, dice Jesús. Llama de nuevo a la vida a los que murieron; la muerte es vencida, ya que Cristo resucitó de entre los muertos. La Resurrección es el centro y corazón de nuestra fe, no solamente como prenda y promesa para seguir viviendo después de la muerte en la alegría de Dios, sino ya ahora como un poder que nos impulsa a ayudarnos mutuamente unos otros a realizarnos en la dignidad humana, en la justicia, en la paz y en el amor servicial. No podemos morir para siempre porque Dios no puede dejar de amarnos
27

Sobre la resurrección

Se acercaron entonces unos saduceos, los que niegan la resurrección, y le preguntaron:

28

—Maestro, Moisés nos ordenó que si un hombre casado muere sin hijos, su hermano se case con la viuda, para dar descendencia al hermano difunto.

29

Ahora bien, eran siete hermanos. El primero se casó y murió sin dejar hijos.

30

Lo mismo el segundo

31

y el tercero se casaron con ella; igual los siete, que murieron sin dejar hijos.

32

Después murió la mujer.

33

Cuando resuciten, ¿de quién será esposa la mujer? Porque los siete fueron maridos suyos.

34

Jesús les respondió:

—Los que viven en este mundo toman marido o mujer.

35

Pero los que sean dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no tomarán marido ni mujer;

36

porque ya no pueden morir y son como ángeles; y, habiendo resucitado, son hijos de Dios.

37

Y que los muertos resucitan lo indica también Moisés, en lo de la zarza, cuando llama al Señor Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob.

38

No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven.

39

Intervinieron algunos letrados y le dijeron:

—Maestro, qué bien has hablado.

40

Y no se atrevieron a hacerle más preguntas.

Oración de los Fieles

– Para que desechemos todo lo que ahoga la vida cristiana: egoísmo en todas sus formas, opresión material o ideológica, discriminación, trabajos deshumanizantes, abuso de poder, etc., roguemos al Señor.
– Que todos los que sufren y los agonizantes compartan nuestra fe en la Resurrección y encuentren fortaleza al saber que Dios los ama en la vida y más allá de la muerte, roguemos al Señor.
– Que nuestros queridos difuntos prolonguen su vida en nosotros en la vida que nos dieron, en la fe que nos transmitieron y en el bien que nosotros hagamos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de los vivos:
En estos signos de pan y vino
celebramos la memoria de Jesús, tu Hijo.
Él murió por nosotros,
pero está vivo ahora aquí entre nosotros
como nuestro Señor Resucitado.
Fortalécenos con su Cuerpo y con su Sangre
y concédenos que tengamos gran respeto
por nuestro propio cuerpo
en el que esperamos un día resucitar.
Que, como tu Hijo Jesús, sepamos usarlo
para servir, amar y darte gracias,
y para extender generosamente la mano
a nuestro prójimo necesitado,
por el poder de Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios de los vivos:
Tú quieres que sigamos viviendo
más allá aún de la muerte
como personas completas, plenamente humanas,
y, aún así, totalmente transformadas por tu Amor
que nos hace tus hijos e hijas.
Danos la convicción tranquila pero firme
de que la vida tiene sentido y vale la pena vivirla
y de que la muerte no es el final de todo
sino el comienzo de una nueva forma de vivir.
Que esta certeza nos anime
a compartir nuestra esperanza
con los que encuentran muy poco sentido a su vida.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Somos un Pueblo de esperanza y alegría porque Jesucristo vive, ha resucitado. Estamos seguros de que también nosotros resucitaremos un día con él. Por eso, nuestra esperanza en el Amor y en la Vida de Dios es inquebrantable. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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