TRIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
“EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA”
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios del tiempo y de la eternidad:
Tú nos has confiado a nosotros, tu Pueblo,
tu proyecto de Amor.
No permitas que obstaculicemos tus planes
con nuestras propias limitaciones.
Haznos conscientes de que lo único que podemos hacer
es ser levadura, y ser un signo
de que la planta que tú has sembrado crecerá.
Consérvanos esperando con paciencia
que la integridad, el amor y la justicia
lleguen como don tuyo,
cuando tú quieras, al tiempo por ti designado,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
El famoso capítulo 7 de Daniel anuncia a un misterioso “Hijo del Hombre” que vendrá... Él pertenecerá al cielo y a la tierra e inaugurará un Reino que será regalo de Dios.
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Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza,
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
El Reino de Dios está cerca. No solamente hay signos de desesperanza como conflictos y tensiones que surgen tanto dentro como fuera del pueblo de Dios. También hay signos de esperanza; y nosotros deberíamos percibirlos.
Y les añadió una parábola:
—Observen la higuera y los demás árboles:
cuando echan brotes, se dan cuenta de que el verano está cerca.
Igual ustedes, cuando vean que sucede eso, sepan que se acerca el reino de Dios.
Les aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso.
Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Oración de los Fieles
– Para que reconozcamos los signos de esperanza que surgen, aquí y allá, cuando la vida se hace difícil y nuestra fe se debilita, roguemos al Señor.
– Para que confiemos en que el Señor Jesús estará siempre con nosotros, hasta el fin de los tiempos, roguemos al Señor.
– Para que no nos dejemos engañar y poseer por el miedo porque nuestro Señor Dios tiene contados hasta cada uno de nuestros cabellos y su Vida prevalecerá, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de las promesas:
Para destruir los poderes del mal
tu Hijo vino no como un rey triunfante,
sino como el Hijo del Hombre sufriente.
Por medio de este pan y de este vino que ahora te ofrecemos
queremos unir nuestro destino al suyo.
Que aprendamos de él,
cuyo aparente fracaso en la cruz condujo a la victoria,
a aceptar con paciencia y esperanza
las tensiones de nuestro tiempo
y el lento crecimiento de tu Reino
porque sabemos que guardas fielmente
tus promesas de vida eterna, de amor y felicidad
por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor, Dios de esperanza:
Tú nos has dado un hermoso sueño,
una linda utopía y una bella tarea:
la de tu Reino eterno de fraternidad;
pero estamos interiormente divididos
entre el desaliento y la esperanza
porque esa tarea está por encima de nuestras fuerzas.
Gracias por reavivar nuestras expectativas
por medio del pan y vino de tu Hijo en la eucaristía.
Ayúdanos a madurar como Pueblo nuevo
con sus luchas y tensiones
por la fuerza de Aquel a quien diste
soberanía, reinado y gloria,
Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Cristo nos llama a transformar el mundo, a trabajar por la consecución de un nuevo Cielo y una Tierra nueva. Intentémoslo con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
