TRIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
ESPERANZA PERSEVERANTE
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Salvador nuestro:
Hace mucho tiempo enviaste a tu Hijo Jesús entre nosotros,
pero hemos sido poco conscientes de su presencia
y además muchas veces lo escondemos a otros.
Despiértanos, Señor; haz que lo reconozcamos;
que él sea la luz de nuestras vidas
y que nosotros conduzcamos a nuestros hermanos
con entusiasmo hacia él.
Que él construya, entre nosotros y con nosotros,
un mundo mejor y un Reino de paz y amor
en el que te sirvamos compartiendo,
mientras caminamos animosos y con esperanza
hacia tu hogar de descanso y alegría sin fin.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
La visión del autor de este Libro de Daniel confirma que, por muy terroríficas que sean las persecuciones del rey sirio, Dios tiene la última palabra en la historia: el mal será vencido y los poderes de bondad de Dios vencerán.
Error: Libro o formato no reconocido: Dan 7,15-27
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Velen y oren,
para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre.
R. Aleluya.
Evangelio
El evangelio de hoy nos advierte que no debemos elegir el camino fácil de la indiferencia o del mal. Habremos de rendir cuentas al Hijo del Hombre. Tenemos que vigilar, de tal forma que podamos presentarnos ante él con dignidad y confianza. Nuestra esperanza es grande. Somos un Pueblo de esperanza.
Vigilancia y oración
Presten atención, no se dejen aturdir con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que aquel día no los sorprenda de repente,
porque caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
Estén despiertos y oren incesantemente, pidiendo poder escapar de cuanto va a suceder, así podrán presentarse seguros ante el Hijo del Hombre.
Oración de los Fieles
– Para que los líderes, profetas, testigos de la fe, y todos los que tienen la misión de avivar nuestra esperanza en un mundo mejor, sean guiados y movidos por el Espíritu Santo, fuente de esperanza, roguemos al Señor.
– Para que nosotros sepamos reavivar la fe y la confianza de los que se sienten mal, sin fuerza, sin esperanza y abatidos, y que lo hagamos gracias a nuestro firme compromiso de construir con ellos un mundo más justo y misericordioso, roguemos al Señor.
– Para que los miembros de esta nuestra comunidad nos animemos unos a otros con nuestra fe viva y nuestra inquebrantable esperanza, y que, por el amor y el servicio, el Señor viva entre nosotros, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de nuestro futuro:
Te pedimos ante este altar
que tu Hijo Jesucristo venga a estar entre nosotros
en los signos de pan y vino.
Inspíranos por el poder de su Espíritu
y mantennos en esperanza,
para que nos comprometamos plenamente
a edificar en medio de la gente
una ciudad más humana, pacífica,
justa y fraterna
como una ofrenda que te sea agradable a ti,
nuestro Dios y Padre.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús el Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
¡Qué bueno ha sido estar aquí con tu Hijo
y recibir de él el Pan eucarístico que nos da esperanza.
Ayúdanos en nuestros torpes intentos
de llevar a nuestro mundo frío e indiferente
el calor del Amor de Jesús,
su amistad y compasión,
para que llegue el día en que la gente
pueda reconocer vivo entre nosotros
a tu Hijo, Jesucristo el Señor.
Bendición
Hermanos: ¿Dónde está el Reino de Dios entre nosotros? ¿Puede la gente percibir que Cristo está realmente aquí en nuestras comunidades cristianas? Esperamos en el Señor; pero él también confía en nosotros. Que el Señor venga y nos haga activos y comprometidos a trabajar en su Reino, con su bendición. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
