TRIGESIMO SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
LISTOS PARA EL SEÑOR
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Salvador nuestro:
Somos tu Pueblo en marcha
que se esfuerza por llevar a cabo la tarea
de dar forma a tu Reino de amor y paz en este mundo.
Aunque nos sintamos desalentados, temerosos o negligentes,
haz que sigamos caminando hacia adelante con esperanza;
haznos vigilantes en la oración,
para que percibamos los signos de la venida de tu Hijo.
Que Jesús camine con nosotros ahora
por el camino que nos ha mostrado,
para llevarnos a ti,
nuestro Dios vivo por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
El cielo proclama la gloria de Dios el firmamento, y todo lo creado, pregonan la obra de sus manos. Pero muchos, todavía, no lo ven. Están ciegos de toda ceguera. ¿Quién les abrirá los ojos?
LA IDOLATRÍA
Fascinados por la hermosura del universo
Eran naturalmente faltos de inteligencia todos los hombres que ignoraban a Dios, y fueron incapaces de conocer al que es partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y no reconocieron al artífice fijándose en sus obras,
sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las órbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo.
Si fascinados por su hermosura los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Dueño, pues los creó el autor de la belleza;
y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo;
pues, partiendo de la grandeza y belleza de las criaturas, se puede reflexionar y llegar a conocer al que les dio el ser.
Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados buscando a Dios y queriéndolo encontrar;
en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran, y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven.
Pero ni siquiera éstos tienen excusa,
porque si lograron saber tanto que fueron capaces de investigar el universo, ¿cómo no encontraron antes a su Dueño?
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza,
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús reprende a los que no son capaces de ver los signos de su venida. Amonesta a los negligentes por su falta de vigilancia en la vida diaria. Porque él sigue viniendo y ¡tantas veces! lo ignoramos, no lo reconocemos, le damos la espalda…
Lo que sucedió en tiempo de Noé sucederá en tiempo del Hijo del Hombre:
comían, bebían, se casaban, hasta que Noé entró en el arca, vino el diluvio y acabó con todos.
O como sucedió en tiempo de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban.
Pero, cuando Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.
Así será el día en que se revele el Hijo del Hombre.
Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en la casa, no baje a buscarlas; lo mismo, si uno está en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
Quien trate de conservar la vida la perderá, pero quien la pierda la conservará.
Les aseguro: esa noche estarán dos en una cama: a uno lo arrebatarán, al otro lo dejarán;
habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la arrebatarán, a la otra la dejarán.
[[Estarán dos en el campo: a uno lo arrebatarán, al otro lo dejarán.]]
Le preguntaron:
—¿Dónde, Señor?
Jesús les contestó:
—Donde está el cadáver se reúnen los buitres.
Oración de los Fieles
– Por todos los miembros de la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios. Para que no seamos autosuficientes, orgullosos y arrogantes sino conscientes de nuestra pobreza y de nuestra necesidad constante de conversión al Evangelio de Cristo, roguemos al Señor.
– Por el mundo, en el que priva la violencia, la supresión de derechos humanos y la discriminación, las divisiones y los rencores. Para que todos los hombres construyamos puentes de comunicación y amistad, de respeto y libertad, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros en esta comunidad. Para que podamos acelerar la venida del nuevo Cielo y la nueva Tierra soñados por Dios, enderezando nuestros errados y tortuosos caminos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de nuestra esperanza:
Como prenda de tus promesas
tú nos das a tu Hijo Jesucristo
en estos signos de pan y vino
que ahora ofrecemos sobre el altar.
No te pedimos una vida sin riesgos ni problemas,
sino hacer nuestra la visión nueva de tu Hijo
de un mundo donde tú estés presente.
Que logremos asimilar el valor y la fuerza de tu Hijo
para responder con nuestras mismas vidas a tu llamado,
que nos convoca a construir un mundo nuevo y mejor
en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios, nuestra esperanza y nuestro futuro:
Tú bendices el que tu Hijo nos hable tu Palabra de esperanza
y renueve nuestra fuerza con su Pan de Vida.
Libra nuestra fe de superficialidad y rutina
y envíanos, junto con tu Hijo,
a restaurar en el mundo la integridad y el amor,
y la confianza de que con él
podremos modelar un futuro mejor
que sobrepase las expectativas humanas,
porque el futuro te pertenece a ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Mantengamos nuestras cabezas bien altas porque el Señor Jesús está con nosotros y con él hay esperanza y un futuro mejor. Marchemos con él, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
