TRIGESIMO SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

GRATITUD

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
De ti procede todo lo que somos y tenemos;
te debemos sobre todo la vida, el perdón y el amor,
a través de tu Hijo Jesucristo.
Te pedimos hoy nos concedas un corazón agradecido.
Que seamos agradecidos por las cosas buenas,
no solamente por tener suerte en la vida
o por la felicidad de sentirnos realizados,
sino también por la alegría de que en Jesús
hasta el sufrimiento y la muerte tienen sentido.
Acepta nuestra acción de gracias, Padre Bueno,
por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Tito 3, 1.7

La Carta a Tito eleva a Dios una oración de intercesión por la comunidad cristiana reflejando la vida litúrgica de la joven Iglesia sobre la que el Espíritu Santo ha sido derramado abundantemente, al igual que sobre nosotros se derrama en el Bautismo.

1

Conducta ciudadana ejemplar

Encárgales a todos que se sometan y obedezcan a gobernantes y autoridades, estando dispuestos a cualquier tarea honrada.

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de modo que, absueltos por su favor, fuéramos en esperanza herederos de la vida eterna.

Salmo Responsorial

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R. (1) El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Por ser un Dios fiel a sus promesas
me guía por el sendero recto;
así aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Tú mismo preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Aclamación antes del Evangelio

1 Tesalonicenses 5, 18

R. Aleluya, aleluya.
Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús,
pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 17, 11-19

En el relato de la curación de los diez leprosos Lucas acentúa el contraste entre los nueve judíos que después de su curación van a cumplir con las regulaciones de la ley pero se olvidan de la gratitud, y el samaritano, que vuelve a darle gracias a Jesús. Nosotros también, con frecuencia olvidamos ser agradecidos por los dones recibidos. Quizás nos resulta un poco humillante el que nos recuerden nuestra dependencia de otros… No olvidemos que el amor de Dios llega a nosotros normalmente por medio de la gente que se preocupa de nosotros y nos ayuda. Por todo el bien inmenso que hemos recibido, sobre todo a través de Jesucristo, damos gracias especiales en esta eucaristía, que es por naturaleza “Acción de Gracias”.

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Sana a diez leprosos 

Yendo él de camino hacia Jerusalén, atravesaba Galilea y Samaría.

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Al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos, que se pararon a cierta distancia

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y alzando la voz, dijeron:

—Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros.

14

Al verlos, les dijo:

—Vayan a presentarse a los sacerdotes.

Mientras iban, quedaron sanos.

15

Uno de ellos, viéndose sano, volvió glorificando a Dios en voz alta,

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y cayó a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Era samaritano.

17

Jesús tomó la palabra y dijo:

—¿No recobraron la salud los diez? ¿Y los otros nueve dónde están?

18

¿Ninguno volvió a dar gloria a Dios, sino este extranjero?

19

Y le dijo:

—Ponte de pie y vete, tu fe te ha salvado.

Oración de los Fieles

– Por el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia: Para que nuestro Dios bondadoso la bendiga por todo lo que ella nos ha dado: el amor de Dios, la vida de Dios, y la inspiración y la fortaleza del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
– Por nuestros padres y por todos los que han sido buenos con nosotros. Para que el Padre celestial los bendiga y los guarde en su Amor, roguemos al Señor.
– Por nuestro país y nuestro pueblo. Para que Dios los bendiga por las riquezas de nuestra cultura transmitida hasta nosotros, y por la fe cristiana que nos han dejado en herencia, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
En esta eucaristía celebramos
la Acción de Gracias de Jesús, tu Hijo.
Señor, tenemos mucho que agradecerte.
Con este pan y vino
déjanos alabarte y darte gracias
porque por la Pasión de Jesús
podemos vencer en nuestras luchas,
y por su Resurrección conseguimos
el valor para vivir, para ser creativos
y para impregnar todo lo que hacemos
con la profundidad del Amor
de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre nuestro:
Acepta nuestra gratitud
por las personas que has puesto en nuestro camino:
los que nos ayudan en tiempo de necesidad
o los que nos recuerdan que no podemos ser plenamente felices
mientras haya muchos hermanos y hermanas que sufren.
Que logremos la conciencia de tener que ser agradecidos
entregándonos a los otros como tú te entregaste a nosotros
por medio de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos oído a Jesús decirle al ciego samaritano: “Levántate, vete; tu fe te ha salvado.” Que ojalá hayamos oído también nosotros esas mismas palabras del Señor mientras le dábamos gracias en esta eucaristía. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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