TRIGESIMO SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

SIMPLEMENTE SIERVOS

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, Padre misericordioso:
Tú conoces lo que hay en nuestros corazones.
Sean buenas o egoístas nuestras intenciones,
lo dejamos todo a tu juicio compasivo.
Pero te pedimos esto:
Confírmanos en la voluntad de servirte con lealtad y amor
a ti y a nuestros hermanos.
Por lo demás, nos ponemos en tus manos,
ya que tú eres nuestro Dios y Padre,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Tito 2, 1-8. 11-14

Pablo escribe a Tito que Cristo se ha entregado a sí mismo para la Iglesia. La comunidad debería dar testimonio de esto por la forma de vida de sus miembros, cada uno según su estado en la vida.

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Praxis cristiana de la comunidad

Tú, en cambio, explica lo que corresponde a la sana doctrina:

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que los ancianos sean sobrios, dignos, moderados, sanos en la fe, el amor y la paciencia.

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Asimismo las ancianas tengan una compostura digna de la religiosidad; no sean esclavas de la murmuración ni de la bebida; sean buenas maestras,

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capaces de enseñar a las jóvenes a amar a los maridos y los hijos,

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a ser juiciosas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas al marido; de modo que la Palabra de Dios no se desprestigie.

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Anima también a los jóvenes a ser moderados.

7

En todo preséntate como modelo de buena conducta: íntegro y serio en la enseñanza,

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proponiendo un mensaje sano e intachable, de modo que el adversario quede confundido al no encontrar nada de qué acusarnos.

11

La gracia de la salvación

Porque la gracia de Dios que salva a todos los hombres se ha manifestado,

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enseñándonos a renunciar a la impiedad y los deseos mundanos y a vivir en esta vida con templanza, justicia y piedad,

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esperando la promesa dichosa y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo.

14

Él se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad, para adquirir un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

Salmo Responsorial

Salmo 36, 3-4. 18 y 23. 27 y 29

R. (39a) Dios es nuestro Salvador.
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien
y vivirás tranquilo en esta tierra.
Busca en él tu alegría
y te dará el Señor cuanto deseas. R.
R. Dios es nuestro Salvador.
Cuida el Señor la vida de los buenos
y su herencia perdura;
porque aprueba el camino de los justos
y asegura el Señor todos sus pasos. R.
R. Dios es nuestro Salvador.
Apártate del mal, practica el bien
y tendrás una casa eternamente;
porque los justos heredarán la tierra
y la habitarán para siempre. R.
R. Dios es nuestro Salvador.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 17, 7-10

En el evangelio, Jesús parece decirnos: no alardees de hacer lo que es natural que hagas si realmente me sigues. Tu perfección está en saberte imperfecto, incompleto. No desde la perspectiva del cumplimiento y su retribución sino desde la humildad y la gratitud de un corazón que alaba a Dios y espera en él, en su misericordia y su grandeza.

7

El deber del discípulo 

Supongamos que uno de ustedes tiene un sirviente arando o cuidando los animales. Cuando éste vuelva del campo, ¿le dirá que pase en seguida y se ponga a la mesa?

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¿No le dirá más bien: prepárame de comer, ponte el delantal y sírveme mientras como y bebo, después comerás y beberás tú?

9

¿Tendrá aquel señor que agradecer al sirviente que haya hecho lo mandado?

10

Así también ustedes: cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: Somos simples sirvientes, solamente hemos cumplido nuestro deber.

Oración de los Fieles

– Señor, que los premios y honores vengan a nosotros como sorpresas, más que como algo que nosotros merecemos y buscamos, te rogamos.
– Señor, por nosotros y por todos los bautizados. Para que sigamos a Cristo, nuestro perfecto servidor, y para que con él nos pongamos al servicio de los demás, te rogamos.
– Para que los líderes, en la Iglesia y en el mundo, sirvan a los intereses y necesidades de sus pueblos, más que los suyos propios, te rogamos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Con frecuencia hemos sido siervos inútiles
que no hemos hecho lo que tú esperabas de nosotros.
Y, a pesar de ello, tú nos invitas a tu mesa eucarística
y nos sirves la mejor comida y bebida,
tu mismo Hijo Jesucristo presente en la Eucaristía.
Haznos leales y dignos de fiar
como tu fiel Hijo y leal servidor,
Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Sin mérito alguno de nuestra parte,
nos has llamado a ser tus hijos e hijas
por medio de tu Hijo leal y siervo fiel Jesucristo.
Danos la humildad de reconocer que los dones que nos diste
no nos fueron dados para obtener premios y privilegios,
sino para servirte en los hermanos
y para dar a conocer a todos tu Amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: No deberíamos jactarnos ante Dios de lo que hemos hecho por él. Todo lo que pudimos hacer no fue sino don suyo. Por lo tanto, demos gracias sinceramente a Dios. Y que la bendición del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

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