TRIGESIMO SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
“¡PERDONEN!”
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor de misericordia y compasión:
Tu Hijo Jesucristo nos ha convocado
como comunidad de pecadores
que saben que tú nos has perdonado.
Cuando nuestras debilidades amenacen nuestra unidad,
recuérdanos que somos responsables los unos de los otros.
Que tu Santo Espíritu unificador nos dé la fuerza
para cuidarnos los unos de los otros
y para permanecer como una comunidad viva, que acoge y perdona.
Que nos encontremos siempre unidos
en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Saludo
Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo para conducir a los elegidos de Dios a la fe y al conocimiento de la verdad religiosa,
con la esperanza de una vida eterna, que prometió desde antiguo el Dios infalible
y manifiesta ahora de palabra con la proclamación que me han encomendado, por disposición de nuestro Dios y salvador,
a Tito, mi hijo legítimo en la fe común: Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro salvador.
Misión en Creta
Si te dejé en Creta fue para que resolvieras los asuntos pendientes y para que nombraras ancianos en cada ciudad, según mis instrucciones.
Que sean irreprochables, fieles a su mujer, con hijos creyentes, no indisciplinados ni de mala fama.
Porque el que preside la comunidad, como administrador de Dios, ha de ser irreprochable: no egoísta ni colérico ni bebedor, no pendenciero ni metido en negocios sucios;
antes bien, hospitalario, amante del bien, moderado, justo, devoto, controlado;
que se atenga a la doctrina auténtica, de modo que pueda exhortar con una doctrina sana y refutar a los que lo contradicen.
Evangelio
El evangelio de hoy vuelve una vez más nuestra mirada al corazón de Jesús, a su infinita misericordia, y al espíritu de fraternidad que debe movernos tanto para señalar a nuestros hermanos que están errando el camino como para perdonarlos cuando nos lastiman y se arrepienten sinceramente. Perdonarlos siempre. Como el Señor Jesús hace con cada uno de nosotros. Siempre.
Instrucciones a los discípulos
A sus discípulos les dijo:
—Es inevitable que haya escándalos; pero, ¡ay del que los provoca!
Más le valdría que le ataran en el cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
Estén en guardia: si tu hermano peca, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo.
Si siete veces al día te ofende y siete veces vuelve a ti diciendo que se arrepiente, perdónalo.
Los apóstoles dijeron al Señor:
—Auméntanos la fe.
El Señor dijo:
—Si tuvieran fe como una semilla de mostaza, dirían a [esta] morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar, y los obedecería.
Oración de los Fieles
– Para que, con toda honestidad y sinceridad, reconozcamos nuestros pecados ante el Señor, que sabe muy bien lo que hay en nuestro corazón, y también ante los hermanos a quienes hayamos ofendido, roguemos al Señor.
– Para que tengamos suficiente fe y magnanimidad y perdonemos totalmente y sin reservas a los que nos han ofendido, roguemos al Señor.
– Para que los pastores que tengan a cargo comunidades cristianas practiquen lo que enseñan, y así inspiren y animen a su pueblo, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú llamas a la mesa de tu Hijo
a los débiles y a los fuertes, a los sanos y a los enfermos.
Que tu Hijo nos colme con la plenitud de su presencia
para que sepamos aceptarnos
y vivir en paz y amistad.
Te ofrecemos nuestra mejor disposición
para acogernos mutuamente unos a otros,
en Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo Jesús ha estado
con nosotros en esta celebración
y nos ha fortalecido con su Palabra,
con su Cuerpo y su Sangre.
Él ha asumido nuestras heridas del pecado
como suyas propias, y las ha curado.
Que también nosotros asumamos
las heridas de nuestros hermanos
y las hagamos nuestras.
Y que sus alegrías
nos hagan felices.
Haz que tu Hijo nos enseñe el arte
de atraer hacia ti y hacia la comunidad
a los que viven lejos de ti.
Y que sepamos hacerlo sin amargarlos ni humillarlos,
sin ningún sentimiento de superioridad,
sino con el gozo de acogerlos como hermanos
en Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Guardemos en nuestra mente y en nuestro corazón la exhortación que Jesús nos da hoy en el Evangelio: Ser gente de fe viva y profunda que puede perdonar generosamente y sabe cuidar de los pobres y humildes. Para ello imploremos la fuerza del Señor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
