TRIGESIMO PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos has hecho responsables
de nuestra historia humana
y del futuro de este nuestro mundo.
Te pedimos la gracia de ser buenos administradores
de todo lo que nos has confiado.
Ayúdanos a usar sabia y rectamente nuestros talentos
al servicio de todo lo justo y bueno,
inspirados siempre por la fe
y viviendo en el Amor
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Misión de Pablo para los paganos
Acerca de ustedes, queridos hermanos, estoy convencido de que están llenos de bondad y colmados de todo conocimiento y que también pueden aconsejarse mutuamente.
Con todo, por la gracia recibida de Dios
de ser ministro de Cristo Jesús para los paganos y sacerdote de la Buena Noticia de Dios, he tenido la audacia de escribirles y de refrescarles su memoria, para que la ofrenda de los paganos sea aceptable y consagrada por el Espíritu Santo.
Por Cristo Jesús puedo sentirme orgulloso ante Dios.
Pero no hablaré si no es de lo que Cristo ha realizado por intermedio mío para la conversión de los paganos: de palabra y de obra,
con señales y prodigios, con la fuerza del Espíritu de Dios. Partiendo de Jerusalén y su región hasta Iliria he completado el anuncio de la Buena Noticia de Cristo.
Me honra haber anunciado la Buena Noticia donde todavía no se había nombrado a Cristo, para no construir sobre cimiento ajeno;
sino como está escrito: Lo verán los que no tenían noticia de él, y comprenderán los que no habían oído hablar de él.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
En aquel que cumple la palabra de Cristo,
el amor de Dios ha llegado a su plenitud.
R. Aleluya.
Evangelio
El protagonista de esta parábola nos recuerda otro dicho del Maestro acerca de que los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz. ¿Acaso enaltece el Señor al administrador infiel? De ninguna manera avala su estafa. Solo destaca que, así como los valores del mundo se defienden con habilidad, con habilidad deben sus discípulos difundir el mensaje de Reino y ganar amigos para Dios.
Parábola del administrador astuto
A los discípulos les decía:
—Un hombre rico tenía un administrador. Le llegaron quejas de que estaba derrochando sus bienes.
Lo llamó y le dijo:
—¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuentas de tu administración, porque ya no podrás seguir en tu puesto.
El administrador pensó: ¿Qué voy a hacer ahora que el dueño me quita mi puesto? Para cavar no tengo fuerzas, pedir limosna me da vergüenza.
Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me despidan, alguno me reciba en su casa.
Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y dijo al primero:
—¿Cuánto debes a mi señor?
Contestó:
—Cien barriles de aceite.
Le dijo:
—Toma el recibo, siéntate enseguida y escribe cincuenta.
Al segundo le dijo:
—Y tú, ¿cuánto debes?
Contestó:
—Cuarenta toneladas de trigo.
Le dice:
—Toma tu recibo y escribe treinta.
El dueño alabó al administrador deshonesto por la astucia con que había actuado. Porque los hijos de este mundo son más astutos con sus semejantes que los hijos de la luz.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia. Para que sea una Iglesia servidora y una Iglesia de los pobres, que dé claro testimonio de la gratuidad del amor de Dios, parábola viva del participar y compartir, roguemos al Señor.
– Por los que tienen posiciones de responsabilidad en la política, en las finanzas y en la economía. Para que la honestidad, la justicia y la sincera preocupación por el bien común de todos guíe sus proyectos, decisiones y acciones, roguemos al Señor.
– Por los que luchan por su subsistencia en trabajos menos apreciados por la sociedad. Para que la gente respete y reconozca su dignidad y el gran servicio que prestan a todos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Con estos dones de pan y vino
presentamos nuestros esfuerzo y preocupaciones,
junto con las aspiraciones y sufrimientos
de nuestros hermanos los hombres, cercanos o lejanos.
Queremos confiarte siempre
todo aquello de lo que nos has hecho responsables,
y pedirte que nos des paciencia y fuerza
para, con tu ayuda, llevemos todo a buen término.
Te lo pedimos en nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Somos débiles y tímidos
y sin embargo sabemos que tú esperas mucho de nosotros.
Abre nuestros corazones
al Espíritu valiente y audaz de Jesús, tu Hijo,
para que él lleve a buen término
todo lo que has comenzado en nosotros.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Dios nos ha confiado mucho: nos ha dado nuestros talentos y cualidades, nuestros familiares y amigos, tantas personas buenas a nuestro lado, las riquezas de la naturaleza, de su Creación… Preocupémonos y cuidémonos de todo lo que se nos ha encomendado. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
