TRIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES

ESPACIO PARA CRECER EN EL AMOR

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios:
Tú nos has elegido
para construir tu Reino de paz y de amor
pero tenemos que reconocer, avergonzados,
que todavía nos queda mucho por hacer.
Haz más rico y sensible nuestro amor.
Completa la obra que has comenzado en nosotros,
para que tengamos un lugar permanente en tu corazón
y así, con nuestra bondad, reflejemos a los hermanos
la perfecta bondad de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Filipenses 1, 1-11

     Aunque Pablo escribe desde la prisión su Carta a los Filipenses, que comienza hoy, rebosa de afecto y de alegría. Los cristianos de Filipos forman una buena comunidad. Sin embargo Pablo ruega para que, con la gracia de Dios, su amor siga creciendo hacia la perfecta bondad que encontramos sólo en Cristo.

1

Saludo

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los consagrados a Cristo Jesús que residen en Filipos, incluidos sus obispos y diáconos:

2

Gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3

Acción de gracias

Cada vez que me acuerdo de ustedes, doy gracias a mi Dios;

4

y siempre que pido cualquier cosa por todos ustedes, lo hago con alegría,

5

pensando en la colaboración que prestaron a la difusión de la Buena Noticia, desde el primer día hasta hoy.

6

Estoy seguro de que quien comenzó en ustedes la obra buena, la llevará a término hasta el día de Cristo Jesús.

7

Es justo que sienta esto de todos ustedes, porque los llevo en el corazón y porque participan conmigo de las mismas bendiciones, ya sea cuando estoy en la prisión o cuando trabajo en la defensa y confirmación de la Buena Noticia.

8

Dios es testigo de que los amo tiernamente en el corazón de Cristo Jesús.

9

Esto es lo que pido: que el amor de ustedes crezca más y más en conocimiento y en buen juicio para todo,

10

a fin de que sepan elegir siempre lo mejor. Así llegarán limpios y sin tropiezo al día de Cristo,

11

cargados con el fruto de la honradez que viene por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 110, 1-2. 3-4. 5-6

R. (2a) Que grandes son tus obras, Señor.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio. R.
R. Que grandes son tus obras, Señor.
De majestad y gloria hablan sus obras
y su justicia dura para siempre.
Ha hecho inolvidables sus prodigios.
El Señor es piadoso y es clemente. R.
R. Que grandes son tus obras, Señor.
Acordándose siempre de su alianza,
él le da de comer al que lo teme.
Al darle por herencia a las naciones,
hizo ver a su pueblo sus poderes. R.
R. Que grandes son tus obras, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 10, 27

R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 14, 1-6

Un sábado, mientras comía en la casa de un hombre importante, Jesús, saltándose las reglas de la Ley que impedía trabajar en sábado, cura a alguien que sufre. Una vez más, Jesús nos recuerda que las leyes religiosas o humanas están al servicio de los hombres y no al revés.

1

Sana a un hidrópico 

Un sábado que entró a comer en casa de un jefe de fariseos, ellos lo vigilaban.

2

Se le puso delante un hidrópico.

3

Jesús tomó la palabra y preguntó a los doctores de la ley y fariseos:

—¿Está permitido sanar en sábado o no?

4

Ellos callaron.

Jesús tomó al enfermo, lo sanó y lo despidió.

5

Después les dijo:

—Supongamos que a uno de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo: ¿acaso no lo sacará enseguida, por más que sea sábado?

6

Y ellos no supieron qué responderle.

Oración de los Fieles

– Para que la Iglesia crezca y se desarrolle como una amplia comunidad que haga visible el Amor incondicional de Dios a todos los pueblos, cercanos y lejanos, roguemos al Señor.
– Para que, en nuestras familias cristianas, Cristo sea el lazo de unión entre esposos y esposas, entre padres e hijos. Y que los jóvenes crezcan en una sana atmósfera de seguridad, amor y generosidad, roguemos al Señor.
– Para que los que viven felices, con excelente salud y rodeados de buenos amigos, levanten y alivien, como Cristo, a los cansados, a los que viven en soledad, a los heridos por la vida, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú preparas la mesa eucarística de tu Hijo
no solamente para unos pocos escogidos
sino para todos, para los enfermos y los que sufren,
para los débiles y los que viven en triste soledad.
Que el amor de Jesús,
su capacidad de compartir
sean nuestros también
en todas nuestras comunidades cristianas.
Enséñanos a tender mesas fraternas,
abiertas y acogedora para todos,
como lo hizo Jesús, tu Hijo,
que vive contigo y permanece con nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Te damos gracias porque nos reúnes como hermanos
en esta celebración eucarística,
sentados en torno a la mesa de tu Hijo.
Que por la fuerza de Jesús
la comunidad cristiana sea para nosotros,
miembros de la Iglesia,
lo que tú eres para nosotros:
amor, paz, alegría y don.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¿Con qué frecuencia visitamos a los enfermos de nuestra familia, vecindario, localidad? Con nuestras visitas, nosotros también “curamos” a los enfermos, con nuestra presencia afectuosa, con nuestras palabras de consuelo, de aliento y amistad. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Scroll to Top