TRIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
MUCHOS DEL ESTE y DEL OESTE
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Sabemos que hay pobres en el mundo
y que hay gente que sufre a causa de la injusticia
y de la dureza de corazón de sus hermanos y hermanas.
No nos permitas que permanezcamos indiferentes
a su grave situación,
sino danos el valor para compartir con los necesitados
y ser la voz de los sin voz.
Haz nuestra fe profunda y comprometida,
para que tú nos reconozcas
como verdaderos hermanos y hermanas
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Dios no tiene favoritos. No le impresiona más una persona que otra. Así resume Efesios el pasaje que leemos hoy. Este pasaje habla a los hijos y a sus padres, a los esclavos y a sus amos, sobre sus mutuas relaciones de respeto, responsabilidad y amor. Ante Dios todos somos iguales. Siglos más tarde, se sacará la lógica conclusión: que ningún ser humano puede esclavizar a otro.
Hijos y esclavos
Hijos, obedezcan a sus padres [en atención al Señor], porque esto es lo justo.
El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: Honra a tu padre y a tu madre
para que te vaya bien y vivas mucho tiempo en la tierra.
Padres, no irriten a sus hijos; edúquenlos, más bien, en la disciplina e instrúyanlos en el amor de Dios.
Esclavos, obedezcan a sus amos corporales, escrupulosa y sinceramente, como si sirvieran a Cristo;
no por servilismo o para halagarlos, sino como siervos de Cristo que cumplen con toda el alma la voluntad de Dios.
Sirvan a sus dueños de buena gana como si se tratara del Señor, y no de hombres;
conscientes de que el Señor le pagará a cada uno lo bueno que haga, sea esclavo o libre.
Amos, compórtense con sus siervos del mismo modo, y dejen de lado las amenazas, conscientes de que tanto ellos como ustedes tienen el mismo Señor que está en el cielo y que no hace distinción de personas.
Evangelio
Para ser discípulos de Cristo, no es suficiente saber sobre el Señor, o venir a la eucaristía para sentarse a la mesa con él, o leer la Biblia. Como Jesús nos dice de tantas maneras a lo largo del Evangelio, tenemos que vivir como discípulos suyos y encarnar su Palabra en nuestra vida. De no ser así, es como si no lo conociéramos l y él no nos conociera a nosotros.
La puerta estrecha
Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén.
Uno le preguntó:
—Señor, ¿son pocos los que se salvan? Les contestó:
—Procuren entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar y no podrán.
Apenas se levante el dueño de casa y cierre la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear diciendo: Señor, ábrenos. Él les contestará: No sé de dónde son ustedes.
Entonces dirán: Hemos comido y bebido contigo, en nuestras calles enseñaste.
Él responderá: les digo que no sé de dónde son ustedes. Apártense de mí, malhechores.
Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes sean expulsados.
Vendrán de oriente y occidente, del norte y el sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Porque, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia. Para que nunca cese de proclamar el Evangelio a todos los pueblos, lenguas y culturas, roguemos al Señor.
– Por la unidad de todos los cristianos. Para que no permanezcan encerrados en sus particularismos y tradiciones humanas, sino que se acojan mutuamente y se enriquezcan los unos a los otros, roguemos al Señor.
– Por nuestras comunidades cristianas. Para que estemos siempre unidos; que ninguno se sienta extraño entre nosotros y que estemos siempre abiertos a todos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre amoroso:
Que este pan y este vino
que ahora te presentamos
sean prueba y fuerte afirmación
de que estamos dispuestos a compartir
nuestro alimento y nuestra alegría
con aquellos que los necesitan.
Que nuestro amor y generosidad
sea una manera de darte gracias
por todo lo que nos has dado
tan gratuita y abundantemente,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre bueno y generoso:
Tu Hijo Jesús nos ha dejado comer y beber con él
el Pan de Vida y el cáliz de la Salvación.
Y también nos ha proclamado su mensaje de Vida,
que hemos escuchado con entusiasmo.
Ayúdanos ahora a vivir con entusiasmo
según su Palabra,
y a aprender de él
a abrir nuestras puertas y nuestros corazones
a quienquiera que nos suplique,
para que tú también nos abras la puerta a nosotros
cuando llamemos y te pidamos que nos admitas
en tu mansión de alegría eterna, en el cielo.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: El mensaje de Jesús es Buena Noticia para todos. Que ese mismo mensaje sea también para cada uno de nosotros, y que permanezca siempre, como Buena Noticia de Salvación en nuestro corazón y en nuestra vida concreta. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
