TRIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
MATRIMONIO CRISTIANO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
fuente y modelo de todo amor:
Tú has querido que los caminos de hombres y mujeres
se crucen en sus vidas.
Así se descubren el uno al otro como cónyuges,
para caminar juntos la vida.
Haz, Señor, que su amor sea genuino y creativo
y suficientemente fuerte
para poder superar las diferencias y las pruebas
que son parte de la vida.
Que su amor sea paciente y comprensivo,
que sepa perdonar y que dure y permanezca,
como es el Amor que tú nos has mostrado
en nuestro Señor Jesucristo.
Primera Lectura
Sométanse los unos a los otros en atención a Cristo.
Marido y mujer
Las mujeres deben respetar a los maridos como al Señor;
porque el marido es cabeza de la mujer como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo.
Así, como la Iglesia se somete a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a los maridos.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella,
para limpiarla con el baño del agua y la palabra, y consagrarla,
para presentar una Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e irreprochable.
Así tienen los maridos que amar a sus mujeres, como a su cuerpo. Quien ama a su mujer se ama a sí mismo;
nadie aborrece a su propio cuerpo, más bien lo alimenta y cuida; así hace Cristo por la Iglesia,
por nosotros, que somos los miembros de su cuerpo.
Por eso abandonará el hombre a su padre y su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.
Ese símbolo es magnífico, y yo lo aplico a Cristo y la Iglesia.
Del mismo modo ustedes: ame cada uno a su mujer como a sí mismo y la mujer respete a su marido.
Salmo Responsorial
R. (cf. 1) Dichoso el que teme al Señor.
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien. R.
R. Dichoso el que teme al Señor.
Su mujer, como vid fecunda,
en medio de tu casa;
sus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa. R.
R. Dichoso el que teme al Señor.
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor:
“Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida”. R.
R. Dichoso el que teme al Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús nos habla del misterio del Reino, que crece desde lo más pequeño y se transforma en algo infinitamente ilimitado. Generalmente crece sin estridencias en cada uno y en la comunidad, aunque cuando tantas veces pensemos que Dios no está actuando. Él es la levadura que acrecienta en nosotros su Amor al punto de que podamos, a su sombra, cobijar a los demás.
Parábola de la semilla de mostaza
Les decía:
—¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
Se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y las aves anidan en sus ramas.
Parábola de la levadura
Añadió:
—¿A qué compararé el reino de Dios?
Se parece a la levadura que una mujer toma y mezcla con tres medidas de masa, hasta que todo fermenta.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia, esposa de Cristo. Para que sea siempre fiel al mensaje del Evangelio y al Amor liberador de Cristo, roguemos al Señor.
– Por los hogares construidos sobre un amor altruista y generoso. Para que, por medio de ellos, entendamos mejor toda la profundidad del Amor de Dios, roguemos al Señor.
– Por los jóvenes que se preparan para el matrimonio. Para que aprendan de la vida que la profundidad y belleza del amor se asientan sobre la generosidad y el magnánimo compartir, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
El pan sabe sabroso
y el vino regocija
cuando los compartimos
como signos de amistad y amor.
En esta eucaristía ofreces para nosotros
el Pan que nos da la Vida
y escancias el vino de la felicidad de Jesús, tu Hijo,
para que, sobrellevando unidos las cargas de la vida,
compartamos también nuestras alegrías
por la fuerza del mismo Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú has renovado en esta eucaristía
tu alianza de Amor con tu Pueblo.
En nombre de esta Alianza te pedimos
que el amor mutuo entre nosotros
y la unión del matrimonio entre esposos y esposas
refleje un poco del tierno afecto,
el respeto y la creatividad de tu Amor por nosotros.
Continúa amándonos, Dios Padre,
en Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: El matrimonio es un gran misterio de amor. El amor no es un mero sentimiento; no es solo emoción sino donación y entrega total. Está inspirado en el Amor de Cristo, que se entregó sin medida, sencilla y totalmente a nosotros y por nosotros. Que nuestros hermanos casados sepan entregarse también totalmente el uno al otro y a sus hijos, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
