TRIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

“TENGO QUE SEGUIR MI CAMINO”

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tener un ideal, una meta,
un destino claro a dónde ir,
aun a costa de sacrificio y de dolor,
es muy tranquilizador
incluso en medio de la incertidumbre.
Guárdanos siempre en actitud de marcha,
caminando con fe y confianza,
sin miedo ni vacilación,
porque estamos seguros
de que nada nos puede dañar
y ninguna prisión hecha por manos o mentes humanas
puede arrebatarnos la libertad interior
que tú nos has dado,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Rom 8,31-39

Una característica básica de todo cristiano debería ser la confianza absoluta en Dios. Recuerden que Jesús murió por nosotros y Dios no se lo impidió porque nos ama en extremo. En las dificultades y pruebas de la vida, no habríamos de perder nuestra serenidad, porque Dios está con nosotros.

31

Teniendo en cuenta todo esto, ¿qué podemos decir? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién estará en contra?

32

El que no reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos va a regalar todo lo demás con él?

33

¿Quién acusará a los que Dios eligió? Si Dios absuelve,

34

¿quién condenará? ¿Será acaso Cristo Jesús, el que murió y después resucitó y está a la diestra de Dios y suplica por nosotros?

35

¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada?

36

Como dice el texto: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte, nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.

37

En todas esas circunstancias salimos más que vencedores gracias al que nos amó.

38

Estoy seguro que ni muerte ni vida, ni ángeles ni potestades, ni presente ni futuro, ni poderes

39

ni altura ni hondura, ni criatura alguna nos podrá separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.

Aclamación antes del Evangelio

Lucas 19, 38; 2, 14

R. Aleluya, aleluya.
¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!
¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 13, 31-35

     Algunos fariseos le advierten a Jesús que Herodes lo va a matar. Jesús replica diciendo que conoce el verdadero peligro, pero tiene una obra que cumplir. ¿Tenemos nosotros conciencia plena de la tarea que nos toca? ¿Nos entregamos a ella sin vacilar sabiendo que Dios está con nosotros y que, en su providencia, tiene contados hasta el último de nuestros cabellos y nada escapa de su Amor?

31

Lamentación por Jerusalén 

En aquel momento se acercaron unos fariseos a decirle:

—Sal y retírate de aquí, porque Herodes intenta matarte.

32

Jesús les contestó:

—Vayan a decir a ese zorro: mira, hoy y mañana expulso demonios y realizo sanaciones; pasado mañana terminaré.

33

Con todo, hoy y mañana y pasado tengo que seguir mi viaje, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

34

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a los pollitos bajo sus alas; y tú no quisiste!

35

Por eso, la casa de ustedes quedará desierta. Les digo que no me verán hasta [el momento] en que digan:

Bendito el que viene

en nombre del Señor.

Oración de los Fieles

– Por todos los perseguidos a causa de su fe. Para que Jesús, el Señor, les dé fortaleza y permanezcan siempre fieles sin desfallecer, roguemos al Señor.
– Por los esposos cuyo caminar en el matrimonio pasa por momentos difíciles. Para que su amor no se frustre, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que, a través de problemas, dudas y dificultades, Dios nos ayude a crecer en la fe, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús aceptó caminar hasta el final hacia su meta,
un destino de sufrimiento y de muerte,
porque creía en tu Amor.
Por este pan y este vino,
guárdanos siempre.
Que tu victoria sobre el mal y la muerte
Llegue a ser para nosotros
fuente de fuerza y de valor
en nuestra lucha de cada día.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Vencemos al mal con tu Hijo Jesús
cuando optamos por la integridad y la verdad,
por la paciencia y el perdón.
Guárdanos en nuestro caminar
y fortalece en nosotros la convicción
de que la realidad del mal y del pecado
dentro de nosotros y en el mundo
no pueden nunca ser vencedores,
ya que todo lo bueno no puede morir
desde que tu Hijo resucitó de entre los muertos.
Y porque Jesús es nuestro Señor por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Tenemos que andar nuestro camino con el Señor de manera consistente, aun en las dificultades de la vida. Conocemos claramente nuestra meta –amar a Dios y a los hermanos– y nada nos debe disuadir de amar. Sabemos que estamos en las manos de Dios. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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