TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

DANZA ANTE EL ARCA

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Dios de la alegría y la felicidad,
en esta Eucaristía nos llamas
a celebrar la alegría de nuestra liberación 
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Haz que tu alegría aclare nuestra
vida y dé significando a todas
nuestras tensiones,
nuestras preocupaciones y sufrimientos.
Que esta alegría que comienza hoy
continúe mañana, espontánea y contagiosa;
que exprese nuestra esperanza
en la alegría eterna a la que nos has llamado
en Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 23, 7. 8. 9. 10

R. (8a) El Señor es el rey de la gloria.
¡Puertas, ábranse de par en par;
agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria!
R. El Señor es el rey de la gloria.
Y ¿quién es el rey de la gloria?
Es el Señor, fuerte y poderoso,
el Señor, poderoso en la batalla.
R. El Señor es el rey de la gloria.
¡Puertas, ábranse de par en par;
agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el rey de la gloria!
R. El Señor es el rey de la gloria.
Y ¿quién es el rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos,
es el rey de la gloria.
R. El Señor es el rey de la gloria.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mateo 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

–      Que nuestras liturgias sean celebraciones verdaderas en las que expresemos la alegría de nuestra fe, el amor de Dios por nosotros y para nuestra vida en Cristo, oremos.

–      Que la Iglesia pueda dar al mundo un signo de la esperanza y alegría, oremos.

–      Que los cristianos podamos ser personas alegres, porque entre nosotros existe la compasión, el perdón y la esperanza, ya que Dios vive entre nosotros, oremos.

Oración sobre las Ofrendas
Dios de la vida y la alegría,
en estos signos de pan y vino 
nosotros celebramos
el banquete de la victoria de tu Hijo 
sobre la muerte.
Ayúdanos a creer
en todo lo que hay en nosotros 
en su vida y su presencia.
Que nuestra vida sea alegre
y lleve a los demás alegría y esperanza
ahora y siempre.
Por Jesucristo, Hijo tuyo
y Señor nuestro.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
creemos en la alegría
porque tú nos ha escogido 
para ser libres y felices 
en tu Hijo Jesucristo.
Haz que nuestra alegría sea 
imaginativa y creadora;
que podamos compartir con los demás
una esperanza y amor comunes
y construir juntos un futuro 
donde sea bueno vivir 
según el ejemplo de tu Hijo resucitado,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
¡Si hubiese más alegría en nuestras celebraciones! ¡Si pudiésemos cantar y bailar de alegría porque Jesús nos ha redimido y está presente entre nosotros! Que Dios les conceda alegría y los bendiga el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

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