TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
LUZ DEL EVANGELIO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Gozosamente podemos vislumbrar
el resplandor del mensaje de Jesús, tu Hijo.
Haz que crezca nuestra fe;
danos confianza
para que lo que ahora vemos
en penumbra y misterio
crezca cada vez más claro en nuestras mentes
y más evidente en nuestra conducta.
Y no permitas nunca
que oscurezcamos
LUZ DEL EVANGELIO
o escondamos
la amable luz de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En esta Primera Lectura oímos a David dar gracias a Dios por otorgar estabilidad a su Reino. “Que se haga conforme a lo que dijiste”, dice David al Señor. Es decir, que se cumpla su Palabra.
Cuando David se enteró por Natán de las promesas divinas, fue a ponerse delante del Señor y le dijo:
“¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa, para que me hayas favorecido tanto hasta el presente? Y no contento con esto, extiendes ahora tus promesas también a mis descendientes. Ciertamente, Señor, no es así como proceden los hombres.
Tú has elegido al pueblo de Israel para que sea siempre tu pueblo. Y tú, Señor, has querido ser su Dios. Ahora, Señor, manténle a tu siervo y a su casa la promesa que le has hecho y cumple tus palabras. Así tu nombre será glorificado para siempre y todos dirán: ‘El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel’.
La casa de tu siervo David permanecerá para siempre en tu presencia, pues tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, eres quien le ha hecho esta revelación a tu siervo. Yo te edificaré una casa; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta súplica.
Sí, Señor, tú eres Dios y tu palabra es verdadera. Tú has hecho una promesa a tu siervo David; dígnate, pues, ahora, bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti, porque tú, Señor Dios, lo has dicho, y con tu bendición, la casa de tu siervo será bendita para siempre’’.
Salmo Responsorial
Salmo 131, 1-2. 3-5. 11. 12. 13-14
R. (Lc 1, 32b) Dios le dará el trono de su padre David.
Señor, Dios poderoso de Jacob;
en favor de David
acuérdate de todos sus afanes
y de aquel juramento que te hizo. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
David juró al Señor:
“No hay de entrar en la tienda donde habito
ni he de subir al lecho en que descanso
no habré de conceder sueño a mis ojos
ni quietud a mis párpados,
hasta que halle un lugar para el Señor,
una morada fija
para el Dios poderoso de Jacob”. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
Dios prometió a David
-- y el Señor no revoca sus promesas--:
“Pondré sobre tu trono
a uno de tu propia descendencia. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
Si tus hijos son fieles a mi alianza
y cumplen los mandatos que les enseñe,
también ocuparán sus hijos
tu trono para siempre”. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
Esto es así, porque el Señor
ha elegido a Sión como morada;
“Aquí está mi reposo para siempre.
Porque así me agradó, será mi casa”. R.
R. Dios le dará el trono de su padre David.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos
y una luz en mi sendero.
R. Aleluya.
Evangelio
En este evangelio, la parábola presenta el mensaje de Jesús como una lámpara que no puede ocultarse. Ella brillará vivamente al fin de los tiempos. Tenemos que dar una respuesta generosa a este mensaje de luz.
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.
Oración de los Fieles
– Señor, que la luz de nuestro amor brille potente sobre la tierra, porque somos más comprensivos y amigables unos con otros, y aprendemos a compartir con los hermanos necesitados, y así te rogamos.
– Señor, que la luz de tu alegría brille sobre la tierra, cuando nos mostremos unos a otros más afecto y simpatía, cuando seamos fieles a nuestras amistades y responsables con nuestras comunidades, y así te rogamos.
– Señor, que la luz de nuestra fe resplandezca en nuestra tierra, cuando nosotros, tus hijos e hijas, vivamos como hijos de la luz, ante ti y a la vista de nuestros hermanos, y así te decimos
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre de la luz:
La presencia de Jesús, tu Hijo,
se va a ocultar en estos signos sencillos
de pan y vino.
Sin embargo, te pedimos
que designes a tu Espíritu de luz
para que brille sobre nosotros y sobre nuestro mundo,
para que nos comprendamos a nosotros mismos
y comprendamos también
lo que tú nos llamas a ser y a obrar,
y que podamos ver
cómo nos tomas de la mano,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Solamente tú eres luz sin sombras
y nosotros estamos muy agradecidos
porque la dejas brillar suave y humana
en la humanidad de tu Hijo Jesucristo.
Que ella se refleje también en nuestra humanidad,
en nuestra atención y cuidado mutuos,
en nuestra bondad y generosidad de corazón,
en nuestros tímidos intentos de seguir a tu Hijo,
Jesucristo, que es nuestro Señor y Salvador,
por los siglos de los siglos
Bendición
Hermanos: ¡Que la luz brille y resplandezca! O mejor, que la luz de Cristo brille en ustedes, pues sólo somos luces de fe, hasta el punto de que reflejamos la luz del mensaje y de la vida de Cristo. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
