TERCERA SEMANA DE CUARESMA MARTES

Ciclo Litúrgico: A,B,C | Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

“PERDÓNANOS COMO NOSOTROS PERDONAMOS”

 

Oración Colecta

Señor Dios nuestro:
Nos consideramos a nosotros mismos
como tu pueblo elegido,
el pueblo que afirma ser tu signo de reconciliación.
¡Oh Dios, qué pobres somos!
Con cuánta frecuencia te fallamos
al perdonar quizás sólo por un acto de condescendencia,
como si hiciéramos un gesto de gran favor
a los que buscan reconciliarse con nosotros.
Señor, enséñanos a perdonar
de la misma manera y con la misma amplitud
con que tú nos perdonas:
totalmente, sin condiciones,
desde la bondad de nuestros corazones.
Danos esta grandeza de corazón
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc.  8-9

R. (6a) Sálvanos, Señor, tú que eres misericordioso.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.
R. Sálvanos, Señor, tú que eres misericordioso.
Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura,
acuérdate de nosotros.
R. Sálvanos, Señor, tú que eres misericordioso.
Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
Y descubre a los pobres sus caminos.
R. Sálvanos, Señor, tú que eres misericordioso.

Aclamación antes del Evangelio

Joel 2, 12-13

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor,
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Mateo 18, 21-35

     La parábola que se narra en este evangelio nos pone al desnudo y nos interpela. Un Dios cuyo perdón no conoce límites vuelve nuestra mirada a nuestra capacidad de amar…   

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

Oración de los Fieles

Oremos juntos a nuestro Padre celestial, que nos enseña a perdonar sin medidas, diciendo: R/Señor, haznos instrumentos de tu Reconciliación.
Para que sepamos ser pacientes los unos con los otros, como Dios ha sido paciente con nosotros, roguemos al Señor.
Para que sepamos perdonarnos los unos a los otros, como Dios nos ha perdonado, roguemos al Señor.
Para que sigamos amándonos los unos a los otros como Dios continúa amándonos aun cuando repetidamente hemos herido su amor, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas

Padre misericordioso:
Acogemos a tu Hijo Jesucristo
en estos signos de pan y vino
como al Señor del perdón
que entregó su vida por nosotros.
Que nosotros, a quienes llamas tus elegidos,
queridos y llamados a ser santos,
estemos dispuestos a perdonar de buena gana
a pesar de antipatías y de sentimientos heridos,
de modo que seamos los unos para los otros
signos de tu perdón,
como fieles seguidores de Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión

Señor:
Es hermoso pero difícil
ser el Cuerpo místico de tu Hijo,
signo de perdón y vida
que él trae al mundo.
Pero danos el valor, a pesar de y más allá
de nuestros sentimientos demasiado humanos
–simpatías y antipatías–
para llevar a todos los que nos rodean
tu mensaje de amor, tolerancia,
alegría y paz,
que tú nos dado aquí de nuevo
por medio del Cuerpo y Sangre
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Somos hombres y mujeres que hemos recibido perdón del Señor, y –así lo esperamos– también de los hermanos. Nosotros deberíamos aprender también a perdonar, de modo que nuestra oración en el Padre Nuestro sea verdadera. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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